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Economía
DIMISIÓN DE ESCRIBANO EN INDRA

Indra planea reactivar la operación con la empresa de Escribano tras la salida del presidente

Moncloa propone a los dueños de EM&E reanudar la negociación y crear el mayor campeón nacional de Defensa

La aparente victoria de Moncloa en el pulso contra la posición de poder de Ángel Escribano en Indra guarda un interés aún mayor: ahora que los de Pedro Sánchez han logrado echar a Escribano de la presidencia, intentarán reactivar la operación con su empresa familiar EM&E para convertir Indra en el mayor campeón nacional de Defensa.

Fuentes conocedoras de la situación aseguran a OKDIARIO que el Ejecutivo intercambió llamadas con los Escribano tras conocer que la empresa armamentística alemana Rheinmetall estaba estudiando presentar una oferta millonaria por la compañía madrileña de seguridad.

En dichas conversaciones, Moncloa planteó a Ángel Escribano volver a poner en marcha la operación entre ambas entidades con el objetivo de que el gigante del sector de Defensa se creara en España. Sin el fundador de EM&E a la cabeza de Indra, los de Sánchez sí verían posible unir fuerzas y sacar adelante el proyecto de transformación. 

A Moncloa sí le interesa EM&E

No se trata de una idea descabellada, teniendo en cuenta que hace tan sólo un año el Gobierno, a través de la SEPI —su brazo inversor—, otorgó todo su apoyo a Ángel y Javier Escribano para fusionar su compañía con Indra. Todo ello, por supuesto, antes de ver peligrar su control absoluto sobre la entidad.

Cabe recordar que Moncloa estaba muy interesada en que este futuro campeón de Defensa pudiera competir de igual a igual con sus rivales europeos. En aquel momento, todos los informes técnicos se mostraron a favor de la fusión y los hermanos Escribano, Ángel y Javier, se comprometieron a no participar en las reuniones para evitar posibles conflictos de interés.

Sin embargo, cuando todo parecía estar encaminado a dar luz verde a la estrategia, el Gobierno cambió de idea y empezó a desconfiar de la operación y a alegar públicamente una «pérdida de confianza» en el por aquel entonces presidente de Indra, Ángel Escribano.

En definitiva, los de Sánchez se dieron cuenta de que, de salir adelante la fusión, la compañía familiar de los Escribano tendría mayor control en Indra, por delante incluso de la SEPI. La empresa EM&E cuenta con una presencia del 14% en el capital de la entidad.

Fue en ese momento cuando Moncloa empezó a difundir la idea de un posible conflicto de interés por la posición de Escribano en Indra y EM&M. Un conflicto de interés que, como ya destacó este medio, no había visto meses antes.

Los Escribano rechazan la oferta

Todo ello provoca que ahora, tras las presiones a las que ha estado sometido durante semanas Ángel Escribano por parte de Moncloa, sean los hermanos fundadores de EM&E los que rechacen la propuesta del Ejecutivo. Según aseguran fuentes de su entorno a este periódico, los Escribano «ni barajan la idea ni creen que sea el momento» de negociar con Indra.

Este miércoles, el propio ex presidente de la compañía ha dejado en negro sobre blanco en su carta de despedida su decepción con la postura adoptada por los de Sánchez y su intención de mantenerse fiel a sus valores:

«Los acontecimientos de las últimas semanas han generado una situación que, además del desgaste personal, amenaza con comprometer los objetivos que me impulsaron desde el primer día y que considero esenciales para el futuro de Indra y del sector», ha destacado.

«Fiel a los valores de responsabilidad y lealtad que siempre he defendido, no puedo permitir que mi continuidad pueda interferir en la estabilidad de la compañía,  en sus profesionales y en la confianza de sus inversores (…) Anteponiendo el interés de Indra por encima de cualquier consideración personal, he decidido presentar mi dimisión como consejero y presidente ejecutivo de Indra», ha finalizado.

La compañía familiar de Defensa ya es en sí misma un gigante del sector y, sin la alianza con Indra, también podría crear una gran potencia junto a otros socios. Hace tan solo tres días los alemanes, a través de Rheinmetall, estudiaban poner sobre la mesa a los Escribano una oferta de aproximadamente 2.500 millones de euros.