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Airbus mantiene el pulso salarial con empleados españoles tras ser regada con miles de millones en contratos públicos

El martes decidió cerrar la mesa de mediación relativa a la movilización tras no llegar a un acuerdo

Sólo el año pasado, el Gobierno, a través del ministerio de Defensa, concedió a dedo a Airbus contratos millonarios por 8.108 millones de euros, equivalentes al 25,5 % del total de los Programas Especiales de Modernización. Desde entonces, el riego de dinero público español ha seguido llegando y se espera que este año se le adjudiquen más millones de esos Programas que se prevé que se anuncien próximamente.

Sus repercusiones económicas han sido evidentes. La multinacional, de la que España es propietaria de un 4,1 % a través de SEPI y que eligió en octubre a la primera española, Amparo Morealeda, como su presidenta, confirmó su excelente momento económico. «2025 fue un año histórico… unos resultados financieros récord e hitos estratégicos», declaró su consejero delegado Guillaume Faury al explicar que habían obtenido 5.221 millones de euros de beneficio, un 23,4 % más que en 2024.

Sin embargo, la dirección de Airbus parece no estar dispuesta a compartir esos resultados históricos con su plantilla en España, donde goza de un liderazgo aeronáutico casi sin rivales y una significativa presencia productiva por todo el país con más de 14.000 trabajadores, la mayoría de ellos en Madrid. Sevilla, Cádiz, Albacete e Illescas

Huelga con profundas repercusiones

Los trabajadores lo veían venir y, a pesar de las presiones de la dirección, decidieron mantener el pulso y convocar huelga a partir del 1 de agosto, primero en Getafe (que parece la punta de lanza de este movimiento de protesta), que rápidamente se extendió a los otros cinco grandes centros de producción y tuvo un masivo seguimiento en otros talleres y oficinas. Con el apoyo de asambleas de trabajadores, que forzaron a varios líderes sindicales más moderados a seguirles, se convirtió en indefinida a partir del 25 de agosto y ha provocado que la dirección europea de Airbus decidiera tomar las riendas del conflicto ante el fracaso de la cúpula en España. La medida fue expeditiva: mandó a China a Antonio Lasaga, que llevaba desde 2015 al frente de Recursos Humanos de Airbus España, nombrando en su puesto a Soledad Muñoz y manteniendo a Baker McKenzie para los contactos con las organizaciones sindicales dentro del proceso de mediación.

Y cambio de estrategia. El martes decidió cerrar la mesa de mediación relativa a la movilización (una de las dos organizadas en el Servicio Interconfederal de Mediación y Arbitraje), tras no hallar un acuerdo con los sindicatos convocantes para suspender o pausar la huelga como condición para negociar. Al mismo tiempo, convocó hoy a los representantes sindicales no vinculados al paro (CCOO, ATP y SIPA) para presentarles una propuesta mejorada que habrá que ver si convence a los trabajadores. Estas centrales sindicales excluidas de esta última mesa de negociación estudian demandar a Airbus por abrir foros paralelos para negociar una situación de conflicto colectivo con huelga como la actual. Hay precedentes en este sentido a su favor, como las sentencias anteriores de Coca-Cola o Alestis,

Salarios acordes a la subida de beneficios

La única central importante que se ha descolgado ha sido CCOO, con mayor peso en la plantilla, que ha defendido un preacuerdo con base en la propuesta de la dirección, que se compromete a la recuperación del 7,6% distribuida a lo largo de cinco años. De este modo, el incremento general para los años 2026 y 2027 será del IPC más un complemento de recuperación del poder adquisitivo, que, sumado al IPC, alcance un total del 5%. Respecto al ejercicio 2026, los importes resultantes de la aplicación de esto se deducirán de las cantidades ya abonadas a cuenta durante este ejercicio. En cuanto a 2027, los importes resultantes de la aplicación de lo anterior serán efectivos a partir del 1 de abril de ese ejercicio. La compañía pagaría también una paga excepcional de 2.000 euros brutos por persona trabajadora, pero no consolidaría. En cuanto a los años 2028 a 2030, el salario se vinculará al IPC más un complemento de recuperación de poder adquisitivo del 1,2%. Además del incremento salarial, se destinará un 0,5% a la revisión salarial individual y un 0,5% a promociones. Se establece también un mecanismo excepcional de control del IPC, con un mínimo del 1% y un máximo del 4%. El otro gran sindicato estatal, UGT, también se mostró partidario de seguir dialogando y paralizar temporalmente la huelga.

Otro de los puntos en conflicto, que cuenta con un seguimiento masivo de la plantilla desde su inicio, era la eliminación del complemento por incapacidad laboral, una medida que la empresa había vinculado al control del absentismo. Para acercar posturas, el consorcio confirmó hace unos días la retirada de dos recursos ante el Tribunal Supremo contra las sentencias que habían dado la razón a los trabajadores contra el sistema Bradford. Además, el compromiso recoge, en este sentido, el abono de las cantidades detraídas a los trabajadores afectados.

El tercer factor se centra en el teletrabajo, que finalmente mantendrá el acuerdo actual, que incluye su aplicación individual. Igualmente, Airbus acepta mantener las condiciones vigentes respecto a las vacaciones, lo que supone dos semanas obligatorias en verano y otras dos libres para disfrutar en otras fechas, previa petición con antelación.

El gobierno vigila pero no actúa

Esta situación encallada recuerda al conflicto reciente en Renault España, en el que el ministerio de Industria, de la mano del ministro Jordi Hereu, intervino para resolver una negociación que ponía en peligro la adjudicación de cinco nuevos modelos a las plantas españolas de Renault, lo que aseguraba la actividad de dichos centros a largo plazo.

Según fuentes oficiales, de no experimentarse avances pronto, no es descartable que Industria acabe interviniendo. «Seguramente tengamos que entrar en algún momento, espero que no, pero tendremos que entrar a mediar», afirmó esta semana el secretario de Estado de Industria, Jordi García Brustenga, que se mostró «muy preocupado» por la situación.

El Ministerio de Defensa no ha hecho declaración sobre este tema por el momento.

Repercusiones y amenazas veladas

Airbus España ha comunicado ya a los sindicatos que paraliza las contrataciones de personal previstas mientras dure la huelga indefinida y ha resaltado que está teniendo impacto en la carga de trabajo, el empleo o las inversiones, poniéndose en riesgo algunos de los desarrollos de proyectos del fabricante europeo de aviones en España.

Al mismo tiempo, ha reconocido que, en el caso de los programas de Defensa, no se pueden incumplir los plazos de entrega estipulados y ha puesto como ejemplo el caso de Alemania o Polonia. Ninguno de los dos países puede permitirse prescindir de los aviones o repuestos encargados en un momento marcado por la invasión rusa de Ucrania y el repliegue estadounidense de Europa.

La incertidumbre es por ahora total y excede lo regional. Aunque la huelga sea sólo en España, también hay un efecto en el resto de las plantas, desde Francia hasta China, porque el modelo es el mismo en todos lados y pasa por una red de proveedores entre los que están las propias factorías de Airbus. El ejemplo más representativo es la situación en El Puerto de Santa María, que fabrica los estabilizadores horizontales de los aviones de la familia A320 que se ensamblan en Tolousse (Francia), Hamburgo (Alemania), Alabama (EE.UU.) y Tianjin (China). En el caso de Sevilla, lo más preocupante son los programas A400M y C295, que tienen en San Pablo su única línea de ensamblaje final.

Consecuencia en los 1.300 proveedores

El resultado final de las negociaciones salariales en Airbus tendrá repercusiones en su extensa cadena de suministro, una de las más grandes del sector industrial español, ya que, como poco, servirá de guía para negociaciones salariales de estas subcontratistas que se han beneficiado, asimismo, del incremento de los beneficios de la multinacional.

El presidente de Andalucía Aerospace, Fernando Alarcón de la Lastra, explica que muchas empresas de la región «están sufriendo ya porque no están consiguiendo entregar sus pedidos ni entrar en las plantas para continuar sus trabajos», mientras mantienen el coste de sus plantillas. «La situación es muy delicada. Todos estamos muy preocupados, tanto a nivel de empresa como del clúster porque al final la huelga indefinida repercute en toda la cadena de suministro andaluza, que está muy ligada a Airbus. Una parada de la multinacional paraliza prácticamente toda la industria aeronáutica andaluza», señala.

La comunicación de Airbus con sus proveedores durante el conflicto también ha sido limitada. Según Andalucía Aerospace, la compañía no ha enviado un comunicado general a sus suministradores sobre los paros de julio y la huelga indefinida. «Sólo los focal point (en el contexto aeronáutico, los intermediarios entre la empresa y las subcontratas) nos dijeron que iban a ir a la huelga y que estuviésemos pendientes de las noticias porque no iban a recibir llamadas telefónicas ni emails», subrayó Alarcón de la Lastra.

Entre los proyectos adjudicados recientemente por el ministerio de Defensa a Airbus destaca el contrato para fabricar 18 unidades del avión militar de transporte C295, por 1.600 millones, o hasta 30 unidades del avión entrenador Hürjet, junto a su socio Turkish Aerospace, con un presupuesto de 3.120 millones.

La empresa aeronáutica también liderará el programa del helicóptero multipropósito por 240 millones y del H-145 para formación, por cerca de 2.000 millones. Airbus, para hacer frente a esta mayor carga de trabajo, ha aumentado la producción en su negocio de aviones militares en Getafe (Madrid) y Sevilla.