Economía
Formación y empleo

¿Corren peligro los empleos tecnológicos?

Los recientes anuncios de despidos masivos en Twitter, Meta o Amazon no parecen alterar el ritmo de contrataciones del sector tecnológico en España

Pocos pensaron al ver a Elon Musk entrar en la sede de Twitter el pasado mes de octubre acarreando un lavabo que lo que saldría por su desagüe sería más de la mitad de la plantilla de la empresa. Hasta 3.500 despidos en todo el mundo ­­–a los que hay que sumar los cientos de renuncias voluntarias de empleados descontentos que llegaron después– ­son las credenciales con las que la red social del pajarito ha inaugurado esta nueva etapa.

Los despidos masivos de Twitter no habrían pasado de anecdóticos de no ser porque no han sido ni mucho menos los únicos dentro del sector tecnológico. En un lapso de unos pocos meses, otros gigantes han seguido ese mismo camino. Meta (Facebook para los nostálgicos) prepara 11.000 salidas de cara a su nueva singladura en el metaverso. Pero también Salesforce, Tesla o Netflix han anunciado sus planes para adelgazar sus estructuras. Amazon (18.000 despidos previstos en todo el mundo) y Microsoft (10.000 salidas) han sido las últimas empresa en sumarse a esta escabechina de empleos tecnológicos.

¿Vacas flacas para los profesionales tecnológicos?

Acostumbrados a escuchar que los profesionales de la tecnología son uno de los colectivos con mayor empleabilidad y en plena era de la digitalización, estos movimientos son, cuanto menos, chocantes. ¿Qué está sucediendo con el mercado laboral tecnológico? ¿Obedecen estos despidos a una situación coyuntural de estas empresas o hay algo más? ¿Se avecina un cambio de ciclo en esta industria?

Inflación, caída en ventas, guerra en Ucrania o la resaca de la pandemia están pasando factura a numerosos sectores económicos y el tecnológico no es una excepción. Sin embargo, antes de pulsar el botón de alarma, los expertos recomiendan contextualizar. “Hay que tener en cuenta el momento puntual por el que atraviesan estas compañías en particular. Una compra en el caso de Twitter o un cambio de modelo de negocio en el de Meta”, apunta Santiago García, fundador de The Future of Work Institute.

Además, continúa, “se suele incurrir en el error de pensar que el mercado de trabajo de los perfiles tecnológicos es uno solo, cuando no es así. Existen numerosos lenguajes y tecnologías, cada uno de ellos con un nivel de demanda distinto según el momento. Habría que ir al detalle de esos despidos, pero estoy seguro de que estos no han sido uniformes para toda la plantilla, y que probablemente no habrán afectado a los perfiles más demandados”.

Por otra parte, la revolución digital que han traído tecnologías exponenciales como la Inteligencia Artificial, el Cloud Computing, Big Data o Internet de las Cosas ha dejado de ser una prerrogativa exclusiva de las multinacionales de IT. “Empresas de todos los sectores y tamaños están inmersas en ese proceso, y por tanto necesitan contratar programadores, diseñadores web y muchos otros perfiles digitales que antes no estaban en sus organigramas”, recuerda García.

En España, business as usual

Los anuncios de despidos en estas grandes compañías no parecen haber alterado ni un ápice las intenciones de contratación del sector para España. Así lo confirman distintos informes, como el barómetro mensual TIC Monitor, elaborado por VASS y el Centro de Predicción Económica (CEPREDE), donde el 77% de los encuestadora asegura que seguirá aumentando sus plantillas entre noviembre de 2022 y enero de 2023.

Otro trabajo, la Guía del Mercado Laboral 2022 de HAYS, refrenda la idea de que, tras el parón de la pandemia, el mercado de trabajo tecnológico ha vuelto a la situación de partida: mucha demanda y pocos profesionales disponibles. En cuanto a perfiles concretos, FrontEnd Developer, PHP Developer, Data Engineer, Data Scientist y Cloud Engineer/DevOps son los más demandados.

“Seguimos en un contexto de contrataciones y de un mercado laboral liderado por el candidato”, destaca Cora De Diego, Technology Business Manager en HAYS. Un candidato que hace valer su alta cotización para imponer sus condiciones a las empresas interesadas en contratarlo y que incluso llega a ponerse a veces “un tanto exquisito”, agrega esta especialista.

Formación continua, retos desafiantes y la posibilidad de trabajar con los últimos desarrollos tecnológicos son algunas de esas demandas de valor añadido que los perfiles tecnológicos valoran a la hora de decantarse por una oferta.  La flexibilidad laboral es otro punto innegociable. Y es que “si antes de la pandemia este sector ya practicaba el teletrabajo, ahora es un factor diferencial”, comenta De Diego.

Cora De Diego cree que si hay alguna inquietud por la salud del futuro del empleo tecnológico, no son sus protagonistas quienes la sienten. “Las señales que a ellos les llegan del mercado son muy distintas. Siguen recibiendo muchas propuestas, ofertas y proyectos, y la realidad es que las empresas se siguen peleando por contratarlos”.

¿Cambio de tendencia?

Entonces, ¿sigue siendo la tecnología un territorio propicio para el empleo? “¡Por supuesto!”, zanja Santiago García. Eso sí, es un sector que, como todos, cambia. Un dato revelador del informe de HAYS hace referencia a una estabilización de los salarios en el sector (-1%), con la excepción de las posiciones relacionadas con el Dato, e-Commerce y Cloud, que siguen subiendo.

¿Es posible que el mercado esté ignorando señales a las que debería prestar más atención?  Tal vez los recientes despidos sean un aviso para los profesionales de que algo está cambiando en cuanto a lo que el mercado espera de ellos. Y es que, al margen de la capacidad técnica, que se da por supuesta, capacidad de análisis para identificar e interpretar problemas, diseño y ejecución de planes de acción, orientación al aprendizaje continuo o trabajo en equipo son habilidades cada vez más demandadas en un tecnólogo. Un listado al que Cora de Diego añade dos que no suelen adornar a los expertos en tecnología: “creatividad, para dar respuesta a situaciones desconocidas, y habilidades relacionales y de comunicación, para generar sinergias y trasladar conceptos técnicos complejos a clientes y otros departamentos y personas de la empresa”.

Para Santiago García, la polivalencia es otra ventaja competitiva en un perfil técnico. “Se valora mucho a personas que estén atentas a las señales del entorno y sepan interpretarlas y anticipar tendencias. El mundo tecnológico es inestable, hay muchas turbulencias, modas… De la noche a la mañana te puedes quedar obsoleto, necesitas tener un plan B”.

¿Tienen motivos los profesionales de este sector para estar preocupados por su futuro? García opina que como los de cualquier otro. “Te dediques a lo que te dediques, pensar que tienes el puesto asegurado es absurdo; nadie lo tiene, y menos en un mundo que se mueve a tanta velocidad”.