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Economía
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Confirmado al 100% el cambio en el IMV: los nacidos entre 1993 y 2003 ya pueden solicitarlo

En la sociedad actual que vivimos, son muchos los jóvenes que no logran tener un trabajo estable o que de hecho, todavía no han logrado un contrato indefinido. Jóvenes que necesitan incentivos o ayudas que de alguna manera no siempre son del todo accesibles, aunque ahora llega un cambio o ampliación del Ingreso Mínimo Vital y que van a poder pedir un grupo de jóvenes de los que muchos ya hablan: aquellos que tienen 23 años y no tienen todavía una estabilidad laboral.

El Gobierno ha decidido ampliar el acceso al IMV y permitir que también puedan solicitarlo quienes tengan entre 23 y 29 años. En la práctica, hablamos de los nacidos entre 1993 y 2003, siempre que cumplan las condiciones exigidas. La medida llega en un contexto complicado, con dificultades reales para independizarse y con muchos jóvenes encadenando trabajos precarios o directamente sin ingresos. A partir de aquí, se abre una nueva posibilidad para este grupo, aunque la decisión no ha pasado desapercibida y ya ha generado opiniones muy distintas.

Pero el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, defiende la ayuda asegurando que ya  2,4 millones de personas en España, repartidas en cerca de 800.000 hogares. Y ahora con la ampliación, la cifra podría aumentar en los próximos meses aunque es importante conocer bien los requisitos para poder solicitarlo.

Confirmado al 100% el cambio en el IMV: los nacidos entre 1993 y 2003 ya pueden solicitarlo

El cambio más claro está en la edad. Antes, muchos jóvenes no podían solicitar esta ayuda si seguían vinculados al hogar familiar. Ahora, ese límite se flexibiliza y permite el acceso como avanzamos, a personas desde los 23 años.
Eso sí, no significa que cualquiera pueda pedirlo. El IMV sigue siendo una prestación dirigida a personas con ingresos bajos, por lo que hay que cumplir una serie de condiciones económicas y de convivencia.

Por ejemplo, uno de los puntos clave es con quién vives. Se permite solicitar el IMV si resides con personas con las que no tienes relación familiar, como amigos o compañeros de piso, pero hay una condición importante: debes demostrar que llevas al menos dos años en esa situación. Además, es obligatorio residir en España de forma legal y continuada. Esto no cambia respecto a la normativa anterior.

En cuanto a la situación personal, tampoco podrán acceder quienes estén casados o tengan pareja de hecho. Sin embargo, sí hay excepciones. Por ejemplo, en casos de separación, divorcio o si se ha abandonado el hogar por violencia de género. Este tipo de situaciones se tienen en cuenta precisamente para no dejar fuera a personas que, aunque formalmente puedan parecer cubiertas, en la práctica están en una situación complicada.

Qué pasa si tienes más de 30 años

Aunque el foco está en los jóvenes, también se mantiene lo que ocurre con los mayores de 30. En este caso, el requisito principal es demostrar independencia respecto al núcleo familiar. Es decir, deberán acreditar que durante el año anterior no han vivido con sus padres o tutores, salvo que estos hayan fallecido. Es una forma de evitar que se solicite la ayuda sin una situación real de necesidad fuera del hogar familiar.

Por qué se ha tomado esta decisión

Desde el Gobierno insisten en que la medida responde a una realidad evidente. Muchos jóvenes no tienen ingresos suficientes, pero tampoco encajan en los requisitos clásicos de las ayudas sociales. Ni están completamente independizados ni tienen estabilidad económica. Y eso los deja en una especie de limbo donde no reciben apoyo. Con esta ampliación, la intención es cubrir precisamente ese hueco y reducir el riesgo de pobreza en una etapa en la que cada vez cuesta más salir adelante.

Las críticas de quien no está de acuerdo

A pesar de esa intención, la medida no ha convencido a todo el mundo. Uno de los perfiles que más claramente se ha posicionado en contra es el abogado Miguel Orellana. En su opinión, ampliar el acceso al IMV a jóvenes de poco más de 20 años puede acabar generando dependencia del Estado. Según ha explicado en redes sociales, cree que este tipo de ayudas no soluciona el problema de fondo.

Su argumento es que, en lugar de facilitar que los jóvenes generen ingresos por sí mismos, se les puede estar empujando a depender de una prestación durante más tiempo del necesario. También señala que las ayudas deberían centrarse en perfiles con situaciones más graves, como personas con discapacidad o en riesgo extremo de exclusión.

Frente a este modelo, Orellana plantea un enfoque distinto. En lugar de ampliar ayudas, propone reducir la carga económica que tienen los jóvenes. Por ejemplo, eliminar la cuota de autónomos o reducir impuestos para menores de 30 años. La idea sería facilitar que puedan emprender o trabajar sin tantas trabas desde el principio.

Según su punto de vista, eso permitiría construir una base económica más sólida y evitaría que muchos jóvenes tengan que depender de ayudas públicas.También advierte de otro problema que, según él, ya está ocurriendo: la salida de jóvenes al extranjero en busca de mejores condiciones. Lugares donde, asegura, la presión fiscal es menor y hay más oportunidades.

@abogadomiguelorellana Dar el ingreso mínimo vital a jóvenes que viven con sus padres es, para mí, condenarlos a depender del Estado. En lugar de paguitas, habría que facilitar que emprendan, que no paguen impuestos ni autónomos y que puedan crear algo propio. Ayudar es dar oportunidades, no frenar las ganas de avanzar. #IngresoMinimoVital #Jovenes #Emprender ♬ sonido original – Miguel Orellana Gomez