Vinicius ha recuperado la esencia de asumir galones en los partidos importantes del Real Madrid. El brasileño fue el héroe ante el Manchester City con un doblete que dio tranquilidad a Álvaro Arbeloa, asumiendo el rol goleador que hasta entonces tenía Kylian Mbappé. Llega la primavera y, por tanto, la etapa que más gusta a futbolistas como él, donde el balón quema. Esta vez, el reto vuelve a ser mayúsculo con un derbi con ganas de venganza después de sus últimos enfrentamientos contra Simeone.
Los recuerdos de esta temporada son más negativos que positivos para Vinicius en sus últimas batallas con el Atlético. En el duelo del Metropolitano se llevó un jarro de agua fría con aquel 5-2 que significó los primeros golpes para tumbar el proyecto de Xabi Alonso. Ni él ni el resto del Real Madrid lograron hacer un tiro a puerta en toda la segunda parte. Números erráticos para lo importantes que son los derbis en Chamartín.
Aun así, a nivel personal tiene deudas que saldar con el Cholo. En la Supercopa de España se desató una polémica entre Vinicius y el argentino, donde aprovechó la tensa relación en la cúpula blanca para intentar provocarle con que Florentino Pérez le iba a echar este verano y que su propia afición le pitaba. En esa ocasión no se salió con la suya y Vinicius se clasificó para la final tras quedar 1-2 en Arabia Saudí.
Vinicius, extramotivado al derbi
Con el paso de las semanas, Vinicius ha ido yendo en una curva ascendente en lo futbolístico, volviendo a asumir galones y sobreponiéndose al rúnrún que sonaba ante un Bernabéu exigente. Especialmente en Champions, donde marcó en ambos encuentros ante el Benfica en los play offs. En el plantel tampoco se arrugó contra el City con un Real Madrid como supuesta víctima de eliminación sin síntoma de pelea. El carioca supo sufrir. Falló un penalti en el Bernabéu y pidió perdón para ganárselo una semana después en el Etihad.
En Manchester apretaron al Real Madrid, pero jugadores como Vinicius siempre tienen recursos en estos escenarios. Provocó el penalti y la expulsión de Bernardo Silva. Acertó desde los once metros y, aunque pudo haber sido más mortal, terminó con un doblete para llevar a su equipo a cuartos. Todo ello, con un gran cartel en la grada recordándole el Balón de Oro que perdió ante Rodri, aunque en el gremio sigue siendo admirado: «Debe ser amado por todos», confesó Donnarumma.
Esta vez, Vinicius quiere volver a bailar en el derbi antes de irse con Brasil. Con la Liga a cuatro puntos del FC Barcelona, cada victoria es obligación. Mbappé no estará al 100%, Courtois mes y medio de baja, la enfermería casi llena…pero un Vinicius mortal supone un alivio para el Bernabéu. El brasileño se gusta en estos planteles y la dinámica le ha hecho volver a valer oro.