Hay pocas dudas. Este va a ser el Real Madrid de Mbappé. El francés ha tardado cuatro entrenamientos y 45 minutos en demostrar quién es el líder del equipo en el campo. Se exhibió ante el Schalke y jugó como si no viniera directo de la playa. Kylian marcó el primero, tuvo otros dos, se fue de todos como quiso y hasta se permitió el lujo de repartir asistencias y robar algún balón. Su recital lo completó Arda Güler, su mejor socio y el de cualquiera. El turco, inspiradísimo, se ha ganado el derecho a empezar la Liga de titular hasta que Bellingham se ruede. Debutaron Konaté, que fue titular, y Cucurella y Diomande, que salieron en la segunda parte, igual que Carlos Espí, que volvió a marcar. Ojito a este delantero.
Mourinho salía con los buenos. Bueno, con casi todos. Faltaban Cucurella, Bellingham y Diomande, que eran suplentes, y Tchouaméni, que ni siquiera viajó a Alemania. Sí que estaba Mbappé, que adelantó su vuelta de vacaciones con la cabeza en una temporada que debe ser un punto de inflexión en su historia en el Real Madrid. También el milagroso Courtois, santo y tapón de la bañera blanca. Ah, y debutaba Konaté. Veremos si mejora su desempeño de la última temporada porque si no le devorará el Bernabéu.
Elegía Mou, fiel a su 4-2-3-1 habitual, un once formado por Courtois; Trent, Konaté, Huijsen, Carreras; Valverde, Bernardo Silva; Brahim, Güler, Vinicius; y Mbappé. Un once solvente, mezcla de recién llegados y futbolistas rodados, que podría ser perfectamente el mismo que arranque la Liga el sábado que viene en Cornellá.
Sufrió el Real Madrid de salida por la asfixiante presión del Schalke, que acogotó a los blancos (de nuevo rosas en el Ventlis) en su propio área. Los alemanes propusieron un amistoso áspero con pierna fuerte un un par de faltas para abrir boca. A Bernardo Silva le tocó incrustarse entre los centrales para tratar de sacar la pelota limpia tras un par de pérdidas de Güler y Brahim.
Pero el Real Madrid tiene a Mbappé. Y eso es mucho tener. El francés, que ya había hecho un par de gambetas al inicio, recibió un pase involuntario de Schallenberg, que buscaba descargar el balón en su central, abrió el regalo, se plantó ante el mítico Karius y le batió por bajo con una insultante sutileza. Pues nada, con cuatro entrenamientos y seis minutos Mbappé ya ha metido el primer gol de un saco que, si las lesiones se lo permiten, acabará repleto a final de temporada.
Recital de Mbappé
El tanto dejó tocado al Schalke y espoleó al Real Madrid. Incluso Vinicius se atrevió a hacer su primer regate exitoso de la pretemporada en una jugada que acabó en un centrito despejado por la zaga alemana. En el 11 de nuevo Mbappé volvió a sembrar el pánico. Recibió un pase al espacio lanzado por Brahim como un quarterback, la pinchó con la derecha, se acomodó para el disparo, que le salió algo desviado. Dos minutos después Kylian siguió con su recital. Rompió en carrera la cintura de los centrales del Schalke, cambió de ritmo, aceleró y sólo un pie salvador de Karius evitó su doblete exprés.
Con Mbappé desatado y sus compañeros buscándole en cada jugada, Vinicius quedaba desplazado a su parcelita en la banda siniestra. De vez en cuando agitaba los brazos para que le vieran, pero el Real Madrid no estaba siendo un equipo de izquierdas. En el 19 sí que le vio Mbappé, que había robado un balón (sí, había ROBADO un balón, lo digo en serio) y trazó una diagonal soberbia para cambiar de orientación el juego. Vini aceleró pero su regate incompleto acabó en córner.
Y de ahí surgió el segundo. Lo marcó Huijsen con un cabezazo picado después de que Güler se la pusiera en la cabeza con su pie de guante. El Real Madrid incrementaba su botín goleador ante un Schalke que se empezaba a a desangrar. Los de Mourinho, gobernados por Bernardo Silva y con un Fede Valverde firme en la recuperación, emitían señales positivas. La mejor la sociedad que forman Güler y Mbappé. El turco siempre le busca y casi siempre le encuentra.
Güler se gusta
Atrás Konaté era un coloso en el juego aéreo y a Huijsen le empieza a salir barba. El internacional español hizo incluso un par de faltas para marcar la línea desde el inicio. En la mediapunta, con un Schalke ya desfondado, lucía Arda Güler, el mejor socio de todos. En el 32 Huijsen estuvo a punto de lograr el tercero para el Real Madrid tras otra gran jugada de Mbappé, eléctrico y suelto como si llevara un mes de pretemporada. El cabezazo a bocajarro del central se topó con una para imposible de Karius.
Dos minutos después otra vez un inspiradísimo Güler encontró a Mbappé, que galopó por la izquierda. Pudo jugársela en solitario en el área, pero vio la llegada de Vinicius en el segundo palo y eligió regalarle el gol con un pase de la muerte. Vini se durmió en la finalización y uno de los defensas del Schalke sacó bajo palos.
En el 35 Mbappé, que estaba en todas, vio una amarilla por darle un pescozón al central Katic, que algo le había dicho antes. Y cuidado que esa acción en un partido oficial te cuesta una expulsión. Levantó un poco el pie el Real Madrid camino del descanso, que sobrevino con el 0-2 en el marcador y la sensación de que los de Mourinho habían tenido ocasiones para una manita.
En el entreacto quitó Mourinho a Courtois, Konaté, Güler y Mbappé para meter a Lunin, Rüdiger, Camavinga y Carlos Espí. Bernardo Silva pasaba a la mediapunta y Camavinga formaba doble pivote con Valverde. De salida volvió a dominar el Schalke que incluso llegó a probar a Lunin en un disparo dentro del área de Aouchiche. Ya sin Güler en el campo al Real Madrid le faltaba un puntito de fluidez.
Espí no falla
Los de Mourinho habían perdido el hilo y la fluidez del juego, consecuencia lógica de alejar a Bernardo Silva de la base de la jugada. Pero el Schalke adelantaba mucho la línea y esa decisión suicida tuvo consecuencias. Vini se asoció con Carreras, que galopó por la izquierda, levantó la cabeza y la puso al segundo palo. Allí apareció Carlos Espí, que tiene pinta de delanterazo, para cabecear el 0-3 para el Real Madrid.
En el 60, con puntualidad británica, Mourinho hizo los cuatro cambios que tenía pensados: Cucurella, Dumfries, Bellingham y Diomande. Se retiraron Carreras, Trent, Bernardo Silva y Brahim. Con el inglés en el campo hubo piques al minuto. Y pitos para Cucurella, que aún le recuerdan en Alemania aquella mítica mano de la Eurocopa. El que siguió sin dar pie con bola es Vinicius, que no termina de encontrarse en esta pretemporada. El brasileño se durmió otra vez en el área para desperdiciar una buena asistencia de Carlos Espí.
Una pérdida innecesaria de Fede Valverde cerca de su área provocó la mejor ocasión del Schalke en un disparo a bocajarro de Sylla que abortó bajo palos Lunin. La adelantadísima defensa del Schalke era una invitación para las galopadas de Diomande, Bellingham y Vinicius, que vio cómo le anulaban el cuarto por un fuera de juego justo. Cestero por Valverde fue el último cambio de Mou. El canterano le gusta al técnico luso y ha participado con minutos de calidad en los cuatro amistosos de pretemporada.
En el 76 conectó Vinicius con Espí, que llegó muy forzado al remate dentro del área grande. Atrapó Karius sin problema. En el 83 de nuevo fue protagonista el brasileño, al que le hicieron un penalti por empujón dentro del área que el colegiado no advirtió como tal. Fue el epílogo de un partido que el Real Madrid tenía ganado desde la primera parte. Los buenos han ido volviendo y eso se nota en el equipo de Mourinho, pero el mejor de todos sigue siendo Mbappé.