Champions: Real Madrid-Mónaco

El Madrid habla en el campo

Otro doblete de Mbappé abrió el camino del triunfo solvente y brillante del Real Madrid ante el Mónaco

El Bernabéu firmó una tregua con sus jugadores, disfrutó del juego y aplaudió a todos, incluido Vinicius, que dio tres asistencias y anotó un gol

Mbappé no se apiada del Mónaco: doblete en 25 minutos

El Real Madrid celebró la tregua con el Bernabéu con una manita al Mónaco en un partido solvente y brillante. Brillar, brillar, brillaron más que nadie Mbappé, con un doblete que encarriló el partido, y Vinicius, que se cascó tres asistencias y un golazo. Primero no lo celebró y luego sus compañeros le rodearon en un abrazo gigante y él se fue a chocar con Arbeloa. Y también lució Mastantuono, que completó su mejor partido desde que está en el Madrid, abrochado por un golito. El equipo de Arbeloa encarriló su clasificación entre los ocho mejores de la Champions, disfrutó e hizo disfrutar al Bernabéu. Que no todo va a ser sufrir, hombre.

Arbeloa estrenaba su ‘L’ en el banquillo del Real Madrid en un partido de Champions. Poca broma. El trabajo de meterse entre los ocho primeros se lo había dejado encarrilado su (¿ex?) amigo Xabi, pero una pifia como la de Albacete podría condenar a su equipo a jugar la extenuante repesca previa a octavos y a Antonio (Pintus) compuesto y sin pretemporada. Una victoria ante el Mónaco, equipo en crisis, lejos de la nobleza europea, daría al Real Madrid de premio un febrero libre de partidos entre semana y con días para entrenar. Que es lo que les hace falta al equipo sin contar un mediocentro y un central, claro.

No divago más. Arbeloa, digo, tenía bajas para variar y dispuso a Camavinga como lateral zurdo de emergencia. El invento del demonio de Deschamps que copió Ancelotti volvía a hacerse carne mortal en el Bernabéu. El hueco de Camavinga en el medio era para Güler, que se lo había ganado ante el Levante, y arriba Mastantuono entraba por Gonzalo. Cambios lógicos por meritocracia. El (bendito) lío para Arbeloa vendrá cuando regresen, suponemos que algún día, Trent, Rüdiger, Militao y Rodrygo. Porque todos lo caben.

Por si se han perdido entre subordinadas les recito el once de corrido: Courtois; Valverde, Asencio, Huijsen, Camavinga; Tchouaméni, Bellingham, Güler; Mastantuono, Vinicius y Mbappé. Ni tan mal. Había dudas sobre cómo recibiría el Bernabéu al equipo y, sobre todo, a Vinicius, que se llevó la pitada infinita frente al Levante. En la previa del duelo ante el Mónaco la afición del Real Madrid firmó una tregua con el brasileño. Y con el resto.

Incluso cuando Vini perdió el primer balón (antes del minuto 2) el Bernabéu se contuvo. Dominó el Real Madrid con el Mónaco muy replegado en los primeros compases. Camavinga, desordenando como el cuarto de un adolescente, era cualquier cosa menos lateral zurdo. Pero había salido bien el equipo de Arbeloa. Cargaba el área con mucha gente en busca del gol por la vía rápida. Lo encontró en una jugada que arrancó Mastantuono por la derecha. Se apoyó en Valverde dentro del área, que recibió, se giró y encontró a Mbappé. Y Kylian, claro, no perdonó. La puso de primeras con delicadeza y suficiencia a la izquierda de Köhn.

Mbappé vale por dos

Bullía el Bernabéu. Y se desmelenaba Mastantuono, que cabalgó un minuto después para encontrar a Vinicius, que buscó su gol aunque se disparo se marchó un poquito desviado. Respiraba con alivio Arbeloa. Pero el Real Madrid levantó el pie. O se confió. O las dos cosas. Estiróse el Mónaco en busca de ver de cerca si Courtois es tan bueno como lo pintan. Pero el Madrid tenía veneno en las contras con Mbappé y Vinicius enchufados.

En el 18 la tuvo Ansu Fati para lograr el empate después de que se durmieran Mastantuono y Valverde y también un poco Huijsen. Por suerte para Courtois la pegó mordida y se le marchó fuera. El Real Madrid recuperó el pulso de la pelota y volvió a dominar. Y también corrió para hacer el segundo. Cayó al filo del 26 después de una galopada por la siniestra de Vinicius, al que vieron entre Güler y Camavinga con sendas delicatessen. Aceleró el brasileño y encontró a Mbappé, que corría libre hacia el punto de penalti. Le asistió y Kylian abrió el regalo, dejó correr la pelota y logró el segundo.

El Mónaco, perdido el duelo, se echó al monte. La tuvo a la media hora con un disparo lejano de Teze que se topó con la cruceta de Courtois. Luego perdonó Mastantuono en una acción por la derecha que finalizó con un tiro defectuoso. Otro que se reconciliaba con el Bernabéu. Al filo del descanso se hizo la picha un lío Tchouaméni en el área y provocó que Courtois tuviera que hacer una palomita preventiva.

Mastantuono abrochó su gran primer tiempo con una sutil asistencia a Bellingham, que cabeceó a ninguna parte. Fue el fin de la primera. El Bernabéu premió el buen juego y el esfuerzo del equipo con una ovación. Regresamos del entreacto con un cambio en el el Real Madrid: Ceballos por Asencio, que se había retirado medio cojo al descanso. Otra vez a Tchouaméni le tocaba jugar de central.

Que bote el Bernabéu

En la reanudación siguió mandando el Madrid. El Mónaco, roto y desordenado, ya no era rival. En el 51 Mbappé encontró a Vinicius, que asistió a Mastantuono para que el argentino marcara de un tiro cruzado con la derecha. En el Real Madrid sonreían todos. El público también. Y tres minutos después el Mónaco se unió a la fiesta cuando Kehrer, sin querer, se metió en propia puerta un centro de Vinicius que buscaba a Güler. Pues nada, 4-0 y asunto arreglado.

Al Real Madrid le quedaba aún media hora para ampliar su goleada y pudo haberlo hecho en el 60 si Bellingham no se hubiera topado bajo palos con un jugador del Mónaco. El que no perdonaría fue Vinicius en una jugada que nació de la presión de Güler y que finalizó el brasileño con un golazo tras una acción individual. Lo que pasó después es propio de Vini. Primero no lo celebró, torció el gesto, se enfurruñó y huyó del abrazo de Mbappé. Después sus compañeros hicieron piña con él y le rodearon. Él, ya en el colmo del postureo, se fue a abrazarse con Arbeloa.

En el 70 Arbeloa quitó a Mastantuono para meter a Gonzalo. Ya con el 5-0 el Real Madrid se relajó tanto que Ceballos regaló una asistencia a Teze, que sólo tuvo que batir a Courtois dentro del área. Fue un borrón en la impecable hoja de servicios del equipo de Arbeloa. Aún quedaba tiempo para lograr más goles y el planteamiento suicida del Mónaco dejaba enormes espacios a la espalda de su defensa.

Con el duelo resuelto entraron Fran García y Carvajal por Camavinga y Güler. Mbappé y Vinicius seguían en el campo sin necesidad con el Villarreal a la vuelta de la esquina. Ya al filo del 80 llegó el turno de la reivindicación de Bellingham, que aprovechó la asistencia de Fede Valverde para lograr el sexto. El inglés, en el foco de las críticas por sus salidas nocturnas, las que le han valido el calificativo de Jude Ballantine’s, lo celebró haciendo el gesto de beberse un pelotazo. Otra celebración cuanto menos cuestionable.

Al Real Madrid aún le quedaban cinco minutos más el añadido para hacer el séptimo. Lo perdonó Vinicius pero en realidad ya no querían. Con seis goles al Mónaco era más que suficiente en una semana que podría abrochar Arbeloa durmiendo líder el sábado si su equipo consigue ganar al Villarreal en La Cerámica. Pero esa, amigos, ya será otra historia. Y otra crónica.

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