Dice la Real Academia Española que cerrar filas hace referencia a «unirse estrechamente para hacer frente a algo». Justamente eso es lo que ha hecho el Real Madrid de Xabi Alonso tras su viaje a Atenas para enfrentarse al Olympiacos en la quinta jornada de la fase de liga de la Champions. Los blancos terminaron el duelo contra el Elche del pasado domingo tocados y con la sensación de que nada funcionaba. Xabi estaba más cuestionado que nunca tras el tercer pinchazo seguido, pero todo cambió cuando se subieron al vuelo que puso rumbo a Grecia. Realmente, todo varió minutos antes, cuando Florentino Pérez y José Ángel Sánchez mostraron su total confianza en el entrenador donostiarra.
Xabi Alonso viajó a Grecia sabiendo que tenía el respaldo y el apoyo del club. Sabía que Florentino Pérez se había puesto, por primera vez, de su lado y que había cogido el toro por los cuernos para cambiar una situación que estaba tomando derroteros muy peligrosos. Pero, el vasco, lejos de sacar pecho por el apoyo recibido, decidió tender puentes y comenzar lo que se ha denominado como la conjura de Atenas.
Xabi comenzó a hablar con sus jugadores, en grupos reducidos, desde que se montó en el avión. Empezó a interesarse por la situación de muchos de ellos. No de todos, ya que es plenamente consciente de que hay futbolistas con los que no es necesario hablar puesto que el apoyo es máximo, pero sí con aquellos que no estaban del todo contentos. Con Bellingham, quien le hizo saber que no se encontraba al cien por cien debido a una sobrecarga en el sóleo; con Vinicius, con el que limó asperezas y se dio una segunda oportunidad; o con Camavinga, entre otros.
Una vez en Atenas, Xabi llegó más relajado de lo que demandaba la situación a la sala de prensa. El donostiarra dio una de las mejores conferencias que se le recuerdan desde que es entrenador del Real Madrid. Posiblemente, porque sentía, por primera vez de manera evidente, el respaldo del club. En el hotel, se repitieron las charlas. Ambas partes decidieron asumir sus culpas: el donostiarra les hizo ver a algunos de sus futbolistas que también se había podido equivocar en algunas de sus decisiones, mientras que los jugadores tuvieron claro que debían centrarse en jugar al fútbol y en ser un equipo.
Mbappé, Camavinga o Valverde, este último a través de las redes sociales, han mostrado su apoyo al entrenador y la unidad del equipo. Mientras tanto, Xabi, en la rueda de prensa previa al choque contra el Girona, cerró la sesión con una frase muy clara: «A pesar de todo lo que suene y lo que quieran, nosotros estamos muy sólidos desde dentro.»