Llamarle ‘mono’ a Vinicius Junior le ha salido muy caro a Prestianni. El jugador del Benfica recibió la ira del mundo del fútbol después de los insultos racistas al brasileño en repetidas ocasiones. Por mucho que se tapó la boca con la camiseta, la UEFA puso en marcha una investigación para analizar qué es lo que exactamente dijo. Un enfrentamiento entre ambos que no parecía que fuese a suceder teniendo en cuenta la supuesta admiración que le tenía hasta no hace mucho.
Durante el partido de la liguilla, ambos ya tuvieron encontronazos. El conjunto portugués salió vencedor de aquel duelo, pero dejaron cuentas pendientes cuando supieron que volverían a enfrentarse a doble partido, pero antes de ello, el Benfica compartió un vídeo muy curioso de Prestianni. A modo de trofeo, el argentino se puso una foto disputando el balón con Vinicius de aquel partido de fondo de pantalla, al menos hasta hace seis días.
Esta es la imagen que puede apreciarse en un vídeo del equipo portugués, del que varias capturas se hicieron virales este miércoles. En la captura aparece Prestianni con el móvil en la mano sentado junto a su compatriota Nicolás Otamendi, con quien Vinicius también tuvo sus rencillas, en el avión que les llevó a Ponta Delgada en las islas Azores el 12 de febrero para jugar al día siguiente un encuentro de la liga portuguesa ante el Santa Clara.
Prestianni, de la admiración al odio
Esa victoria aseguró el pase del Benfica al ‘playoff’ de la competición europea, aunque en el partido de ida se volvieron a ver y fue Vinicius quien dio el golpe en Lisboa tras un golazo que dejó la eliminatoria europea encarrilada para el Santiago Bernabéu. El delantero merengue celebró el tanto bailando junto a la banderilla del córner y, acto seguido, tuvo un intercambio con Prestiani, quien durante unos instantes se tapó la boca con la camiseta.
En el minuto 51 y 26 segundos, Vinicius denunció al árbitro francés François Letexier que Prestianni le había proferido insultos racistas, por lo que el colegiado activó el protocolo contra el racismo de la UEFA y el encuentro estuvo detenido durante ocho minutos.