Evitar una humillación, si es que no ha sido suficientemente duro ya, es lo que busca el Real Madrid en el Camp Nou este jueves contra el Barcelona. El tríptico de Clásicos llega a su fin con colofón en el estadio del Barça. Con el billete a semifinales más que decidido, tras el 2-6 en el Di Stéfano de la pasada semana, el objetivo del club madridista, más que intentar sacar un resultado positivo, pasa a ser el de evitar una nueva goleada, puesto que vienen de encajar otro 0-3 en el duelo entre ambos conjuntos celebrado el domingo en Liga F.
Aunque el escenario de la vuelta no invita a pensar que el Barça vaya a levantar el pie del acelerador. El conjunto azulgrana vuelve al Camp Nou años después de su último duelo allí, puesto que ha estado cerrado por las obras de remodelación.
Con 60.000 espectadores, las de Pere Romeu volverán a congregar a miles de personas, aunque será imposible registrar un nuevo récord como el del último Clásico celebrado en el Camp Nou, en los cuartos de Champions de 2022. Entonces fueron más de 91.000 personas, algo imposible ahora teniendo en cuenta el aforo reducido por las obras.
Las blaugranas hicieron esta vez aún mejor los deberes en la ida de esta eliminatoria de cuartos de final de la Champions tras imponerse con claridad (2-6) al Real Madrid en el Di Stéfano, en un partido que volvió a evidenciar la diferencia entre ambos equipos, ya que las de Pere Romeu golpearon desde el inicio y apenas necesitaron acelerar para dominar a un rival más conservador de lo habitual, que optó por protegerse y no presionar alto, pensando en llegar con vida a la vuelta.
Paliza en la ida
Pero el Barça se adueñó del centro del campo, con una Patri Guijarro sobresaliente en la dirección y recuperación, clave en el tempranero 0-1 que culminó Ewa Pajor. Poco después, Esmee Brugts amplió la ventaja y, aunque el Madrid encontró algo de aire con el primer tanto de Linda Caicedo, la reacción fue efímera porque Irene Paredes devolvió los dos goles de renta a balón parado.
Tras el descanso del Real Madrid-Barcelona, con más espacios, Pajor firmó su doblete y sentenció el choque, mientras Vicky López y Alexia Putellas, de penalti, redondearon la goleada pese a un segundo tanto de Caicedo, la única capaz de inquietar con continuidad.
Días después, en la jornada 24 de la Liga F, el guion se repitió con otro triunfo convincente del Barça (0-3), también en el Di Stéfano, que dejó prácticamente sentenciado el campeonato liguero. El Real Madrid, tocado anímicamente por el resultado europeo, trató de reforzarse por dentro y resistir en el arranque, pero acabó cediendo ante el control y la insistencia blaugrana.
En conjunto, ambos Clásicos confirmaron el dominio del Barça tanto en Europa como en la competición doméstica, con una superioridad sostenida en el juego, el ritmo y la pegada. El equipo de Romeu llega así a la vuelta europea con una ventaja muy amplia y con la confianza reforzada tras dos actuaciones en las que, incluso sin necesidad de mostrar su mejor versión, fue claramente superior a su máximo rival.
Barcelona-Real Madrid en el Camp Nou
Aun así, las catalanas quieren dominar y ganar. No quieren permitir que el rival se meta anímicamente en la eliminatoria. Porque volver a abrir el Camp Nou para el Barça femenino, tras los récords de asistencia de antaño en el viejo feudo, bien merece un triunfo contra el eterno rival; el tercero consecutivo. Un escenario que quiere evitar, sí o sí, el Real Madrid.
Las jugadoras de Pau Quesada, tocadas anímicamente y también en el aspecto deportivo, porque tácticamente no les salió nada bien el planteamiento más atrevido del 2-6, pero tampoco el más conservador del 0-3 en la Liga F, se deben agarrar a un clavo ardiente. Intentarán buscar a Linda Caicedo, acompañarla y arroparla más en ataque para que un primer gol les enseñe al posible y utópico camino a la remontada. Por algo habrá que empezar.
En el Barça, con Mapi León disponible para jugar igual que el resto de jugadoras, a excepción de Aitana Bonmatí y Laia Aleixandri, no quieren ni pensar en una segunda derrota ante las blancas. Porque quieren brindar a Alexia el mejor regalo por su previsible partido 500 como jugadora del FC Barcelona. Porque quieren que el público que abarrotará el nuevo Camp Nou vea un triunfo. Porque quieren estar en semis y hacerlo con una tercera victoria consecutiva, el triplete particular, ante el Real Madrid.