Reportaje

OKDIARIO vive en primera persona la rehabilitación de Poirier tres meses después de romperse el Aquiles

Acudimos a la clínica Vitalidade en Boadilla, donde nos atienden el jugador francés y su fisioterapeuta, Javier García

Allí nos explican las distintas fases de su recuperación y transmiten la importancia de la actitud positiva del pívot para quemar etapas antes de lo normal

Poirier insiste en que su lesión "es parte del trabajo y de la vida" y se fija "enero" como fecha para volver a las canchas

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A sus 32 años, Vincent Poirier se ha enfrentado a la lesión más dura de su carrera. El pasado 2 de junio, el Anadolu Efes confirmaba que el jugador francés se había roto el tendón de Aquiles de su pierna derecha durante un partido de las semifinales de la liga turca de baloncesto contra el Fenerbahce. Desde entonces, el pívot inició un proceso de rehabilitación física y, sobre todo, mental que, gracias a su actitud positiva, le ha permitido avanzar más rápido de lo previsto.

OKDIARIO ha tenido la oportunidad de vivir en primera persona su recuperación asistiendo a la clínica Vitalidade en Boadilla (Madrid), donde nos atienden el fisioterapeuta que se encarga de ella, Javier García, y el propio Poirier. Allí nos explican las distintas fases de la sanación del jugador y transmiten la importancia de su positivismo en la misma. «Es parte del trabajo y de la vida», asegura el ex del Real Madrid, quien se fija «enero» como la fecha de su regreso a las canchas.

Javier García nos cuenta que Julien Colombo, uno de los fisioterapeutas de la selección francesa, fue quien se puso en contacto con él. «Estuvimos hablando para ver cómo podíamos rehabilitar la cirugía que ha tenido en el tendón de Aquiles para intentar devolverle a los campos lo antes posible y en las mejores condiciones. Vino recién operado, prácticamente, y eso es lo bueno, que lo cogimos muy pronto y empezamos con una fase antiinflamatoria para bajar la inflamación del tejido del Aquiles, gemelos y sóleo», relata.

Poirier comenzó con ejercicios de inmovilización con el fin de que tuviera el pie en equino, es decir, evitando que el talón toque el suelo. «Se vicia mucho esa postura y lo que teníamos que intentar era quitar cuñas de la zapatilla poco a poco para que él pudiera ir apoyando el pie de la mejor manera posible. Lo apoyó superrápido porque es un crack», explica.

«Vamos por un punto muy alto»

Lo siguiente, añade, fue empezar a hacer ejercicios de fuerza para fortalecer los gemelos y las piernas, ya que tras la cirugía no podía apoyar el pie: «Esa pierna pierde un montón la masa muscular y se atrofia el tejido». Poirier ha estado haciendo tanto en la clínica como con su preparador físico personal varios ejercicios de fuerza en el gimnasio para recuperarla y seguir avanzando con otro tipo de ejercicios para apoyar el pie, poder caminar e iniciar la marcha. «Vamos por un punto muy alto. Está haciendo todo genial», asegura el fisioterapeuta.

Preguntado por si le sorprendía lo rápido que se está recuperando, Poirier aclara que rápidamente se motivó para ponerse manos a la obra: «Desde el principio, lo que quería era cuidarme y curarme lo mejor posible. A mí no me gusta estar lesionado, eso lo primero, y sobre todo no poder hacer cosas como caminar. Es algo que tienes que hacer cada día y no poder hacerlo salvo con muletas o no poder conducir… Eso no me encanta. Entonces, tenía que ser un proceso rápido».

Lo que más impactó al jugador en el momento de la lesión no fue el dolor, sino la pérdida de «tensión» en la pierna. «Cuando me toco el gemelo, siento que no hay nada. Era diferente. Sabía que algo había pasado», narra. Pero si algo le levantó del parqué, fue su envidiable positividad. «No nos conocíamos de nada. Empezamos a trabajar juntos directamente. Venía con la bota, muletas… pero con una actitud positiva. Siempre se la he visto», confiesa Javier García, que resalta lo que más valora de su paciente: «Lo importante es que, pese a la lesión que ha tenido, que conlleva mucho tiempo, es un tío dispuesto que viene a trabajar: fisio, readaptación… lo que haya que hacer».

El experto cuenta cómo fue su primera experiencia al volante después de este varapalo. «Necesita conducir para hacer su vida y ser independiente. No se permite depender de otras personas. Cuando empezó a andar y a fortalecer, enseguida estaba conduciendo. De hecho, me preguntó si podía conducir y al día siguiente vino y me dijo: ‘He venido yo solo en coche’.

Enero como meta

Javier García afirma que «él va notando la mejoría» y destaca lo «tanto y tan bien» que trabaja. «Pese a respetar los tiempos biológicos del tendón de Aquiles y los ligamentos y los músculos, al poner tanto de su parte está consiguiendo avanzar mucho antes que otras personas que sufren la misma lesión», sentencia.

Poirier, como decimos, habla mucho del mes de enero, pese a que los expertos indican que la lesión de Aquiles es la más larga en cuanto a recuperación en el deporte. El francés siente que cada vez le queda menos para volver. «Está entre los siete y 12 meses. Entonces, siete meses es enero. A mí me parece normal», sostiene.

«Al principio, todo el mundo me decía: ‘Oh, madre mía, es muy grave’. Yo siempre he dicho: ‘Es parte del trabajo, vamos a cuidarlo’. Venía de hacer la rehabilitación de la rodilla en Estambul (pasó por quirófano y estuvo cinco meses de baja al principio de la pasada temporada) y pensaba que sólo era una más. Lleva más tiempo, pero tengo el positivismo de decirme que vendrá algo mejor. Así puedo trabajar el resto del cuerpo y volver en mejores condiciones», augura.

En cuanto a esa evolución, Poirier destaca los «cinco kilos (de 130 a 125)» que perdió en el Efes, lo cual le permite cuidarse más y crecer. «Saco lo bueno de lo malo», dice. El francés acude de lunes a viernes a la clínica Vitalidade y todos los días realiza dos sesiones. «Ahora acabamos de cumplir el primer trimestre y estamos viendo cómo plantearlo. Vamos a pasar a la segunda fase», anuncia Javier García.

La comodidad de vivir en Madrid

En la primera, como se aprecia en el vídeo, han hecho sesiones en camilla para soltar el tejido, movilizando adherencias, radiofrecuencia con el objetivo de que generase colágeno y elastina… Todo enfocado en la mejor cicatrización de la sutura. «La otra sesión es en el gimnasio para empezar a andar, controlar la marcha, el equilibrio y coordinar todo pasando por cada etapa hasta que lleguemos a la vuelta al deporte», confirma.

El fisio prefiere «no poner una fecha», pero asegura que el jugador «va súper bien», y añade: «Hay que devolverlo en las mejores condiciones para que, cuando esté jugando, se cerciore de que no va a pasar nada y de que está perfecto. Esa es la intención y lo va a conseguir superrápido porque además tiene un físico brutal»,

Perder el miedo es, a veces, lo que más cuesta a un deportista que vuelve de una larga lesión, pero Poirier está convencido de que cuando salte a la cancha será como si nada hubiese ocurrido. «Tengo un equipo muy bueno que cuida todo, no sólo el tendón, sino también la rodilla. Las seis semanas inmovilizado afectan a todos los músculos de la pierna. Ahora trabajamos para que todo vuelva a la normalidad y poder jugar al mejor nivel», insiste.

Su decisión de volver de Turquía a España fue sencilla. Poirier vive en Madrid y tiene aquí a su hija. Tarda nueve minutos en llegar a la clínica desde su casa. Luego va a Madrid para trabajar la musculación. «Esos son mis días ahora mismo», bromea. En la misma semana, el francés y su reemplazo en el Real Madrid sufrieron la misma rotura.

La llamada de Poirier a Tatum

En el caso de Usman Garuba, al que ve «cada día», fue una semana antes en la semifinal de la Euroliga contra el Valencia Basket, pero no es el único jugador al que llamó Poirier para buscar más información acerca de su lesión: «Con él comparo cómo estamos. He llamado a mucha gente que conozco que la ha tenido. El primero al que llamé fue Jayson Tatum (estrella de Boston Celtics). Me interesan sus caminos para volver, cómo se sienten y esas cosas. Lo hacía con la intención de saber acerca de mi lesión porque no me gusta no saber nada, en general».

Señalando a Javier, Poirier asegura que ahora es «un fisio como él». «Si ago está mal, lo sé. Le pongo presión», advierte, aunque descarta dedicarse a esta profesión en el futuro: «No tengo el diploma, sólo ChatGPT». Mientras el fisio habla del siguiente proceso en su recuperación (mantenerse de puntillas a una sóla pierna para poder saltar, correr y volver al deporte), Vince interrumpe: «Para hacer un mate en la cara de Edy (Tavares)».

Poirier ha sido el único recambio de garantías desde que el pívot caboverdiano es la principal referencia del Real Madrid en la pintura. Antes y después han pasado muchos ‘5’, pero ninguno ha rendido al nivel del francés. «Cuando veo como corren ahora… Corren demasiado, entonces me quedo a un lado», confiesa, refiriéndose a los entrenamientos de Pedro Martínez, a los cuales presta atención desde Valdebebas, donde el club blanco también le invitó a recuperarse.

Cuestionado por si teme que, a medida que se va encontrando mejor, Poirier pueda tender a acortar plazos, Javier García se muestra seguro de su paciente: «Confiamos mucho en él. Como todo jugador con ambición quiere jugar y avanzar, pero él es inteligente. No es una persona sin cabeza que vaya a escaparse para echar unos tiros. Sabe lo que puede hacer y lo que no. Se mueve mucho por sensaciones».

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