Vinicius Junior no ha arrancado bien la temporada. El brasileño acabó sustituido en el derbi poco después del descanso y desde el banquillo vio cómo su peso en el equipo de José Mourinho ha caído enormemente. Un nivel que ha hecho saltar las alarmas en el Santiago Bernabéu a raíz de cómo ha influido en el Real Madrid el hecho de que el delantero no haya estado a la altura de las expectativas de liderar el equipo.
En portada, Vinicius no ha tenido ni mucho menos el colmillo de antes. Regresó haciendo un buen Mundial con Brasil y la motivación de tener un nuevo entrenador para devolverle su mejor versión. Pero ni agosto ni septiembre han tenido el premio que esperaba. Un gol y tres asistencias en ocho partidos, todos en Liga. Y no solo preocupa que el carioca no marque desde finales de agosto y acumule 6 partidos consecutivos sin marcar, sino el contexto en el que se enmarcan sus números.
Oportunidades y confianza no le han faltado a Mourinho: en todos los partidos ha sido titular (8 de 8). De hecho, contra el Atlético fue el partido en el que menos minutos disputó (54′), seguido del Elche (68′). Salvo las dos últimas jornadas, en el resto de encuentros lo había jugado todo. Pero Vinicius está lejos de lo que era apenas unas temporadas atrás.
Mirando las estadísticas, el brasileño está varios escalones por debajo. 12 goles menos que Raphinha, pichichi del torneo, y a 6 de otros como Mbappé y Lamine. Englobando el juego ofensivo (goles + asistencias), Vinicius es el 16.º del campeonato. Algo inaudito para un jugador de su calidad. Y todo viene de la mano porque no está encontrando la forma de buscar la portería: solo un 27,3% de sus disparos van entre los tres palos. El 58.º en la lista de todos los jugadores de la Liga.
En contribución colectiva no está tan fino como le gustaría. El 79,4% de sus pases son exitosos, el número 255 del ranking. Pero lo que seguro que más le duele es el porcentaje de sus regates completados, con tan solo el 42,9%, el 44.º con mejor índice. Muy lejos del 61% de Mbappé y del líder Diomande, que en los minutos que ha jugado suma un 72% de acierto.
Vinicius, obligado a reaccionar
Con el parón de selecciones, Vinicius sabe que no hay margen para estar relajado. Mourinho le pide más compromiso a nivel colectivo, tanto a la hora de bajar para ayudar a defender, como para encender de nuevo la chispa que tanto se echa de menos en Chamartín. «No puedo fallar tantas», escribía apenas unos días.
Eso, sumado a los pitos en el Bernabéu, hace que el brasileño necesite un chute de motivación que le devuelva la confianza para ser electrizante. Diomande está ganando crédito para el cuerpo técnico y la posibilidad de que le quite la titularidad ya es real. Vinicius tiene números alarmantes, y eso solo le sirve para darse cuenta de que el único camino que le queda es trabajar para recuperar el peso que tenía en el equipo. El objetivo marcado es que su metamorfosis llegue a tiempo para el Clásico del próximo 25 de octubre. Él lo sabe y la cuenta atrás ya ha comenzado.