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Roland Garros 2026

Un virus deja fuera de Roland Garros a Arnaldi y Cobolli accede sin jugar a la final contra Zverev

Matteo Arnaldi no puede jugar las semifinales de Roland Garros por un virus y Flavio Cobolli se clasifica sin jugar para la final, donde se medirá a Zverev

El alemán jugó y ganó 7-5, 6-2, 3-6 y 6-3 a Jakub Mensik y peleará por su primer Grand Slam sobre la arcilla parisina

Roland Garros ya tiene finalistas. Alexander Zverev y Flavio Cobolli pelearán por su primer Grand Slam el próximo domingo en París. El alemán ganó en cuatro sets al checo Jakub Mensik (7-5, 6-2, 3-6 y 6-3), mientras que el italiano accede a ella sin jugar, puesto que su compatriota y rival en semifinales, Matteo Arnaldi. La gran sorpresa de este torneo, número 104 del mundo, no ha podido competir en semifinales por culpa de un virus. De esta forma, queda eliminado y Cobolli accede a la final contra Zverev, que tras la ausencia de Alcaraz y las eliminaciones de Sinner y Djokovic quedó como el gran favorito, como número tres del mundo.

Sólo Zverev mantuvo alto el estandarte de su condición de tercer jugador del mundo y ahora tiene ante sí la ocasión dorada de romper el maleficio con los grandes. Disputará su carta final en busca de su primer trofeo ante un tenista que nunca antes había superado los cuartos. El alemán logró el pase a su segunda final en París tras dejarse el segundo set en lo que va de torneo, ante Mensik, un tenista que ha sorprendido por su consistencia pero que cometió demasiados errores y se inclinó 7-5, 6-2, 3-6, 6-3.

No ha dado síntomas el germano de que la presión esté afectando su juego y a falta de rivales de alto ránking, está superando los partidos con relativa frescura. «Podría jugar ahora mismo», dijo al término de su duelo de tres horas, convencido del hecho de que su rival de la final haya tenido más reposo no afectará al duelo.

Zverev, que atesora siete Masters 1.000, tiene ahora la oportunidad, a los 20 años, de sacarse la espina con los grandes. Considerado una de las promesas más importantes de su generación, el alemán nunca logró destronar a la generación de Roger Federer, Rafa Nadal y Novak Djokovic, y cuando esta declinaba se vio superado por la que encabezan Sinner y Alcaraz.

Ninguno de ellos aparece en el horizonte y solo su propia mente puede jugarle una mala pasada. Le sucedió en su primera final de un Grand Slam, en el Abierto de Estados Unidos de 2020, cuando era favorito ante el austriaco Dominic Thiem y se le encogió el brazo.

Cuatro años más tarde tuvo contra las cuerdas a Alcaraz en la pista central de París, en la que dominaba dos sets a uno, pero tampoco remató la faena. El año pasado jugó su última final en el Abierto de Australia y apenas pudo rivalizar contra Sinner. El domingo tendrá frente a si a uno de sus mejores amigos del circuito, que además llega con el descanso de no haber tenido que jugar semifinales.

El de Florencia, que se garantiza ya entrar por vez primera en su carrera en el top-10, también ha perdido dos sets camino de su primera final y ha dejado en la pista uno de los tenis de mayor calidad. Es el último obstáculo que le resta a Zverev para quitarse la maldición de los grandes. El italiano podrá tomarse la revancha de la tercera ronda de Roland Garros del año pasado cuando el germano le ganó en tres sets.