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Tenis: Mutua Madrid Open 2026

Sinner no tiene rival: aplasta a Zverev y se corona en Madrid

Se carga al tres del mundo en menos de una hora y logra su cuarto Masters 1.000 del año

A su vez es el quinto consecutivo, algo que nunca se había logrado en la 'Era Open'

Amplía su ventaja con Alcaraz en el número uno y acecha el récord de puntos de Nadal

El público de la Manolo Santana asiste absorto a un monólogo. «¿Ya?», pregunta un aficionado a otro cuando el reloj señala 25 minutos y Sinner ya se ha apuntado el primer set. Ni rastro de Zverev. «¿Cuándo se presenta a la final?», cuestiona el mismo aficionado mencionado. No se llega a la hora cuando el italiano ya ha echado el lazo (6-1, 6-2)  al torneo, su cuarto Masters 1.000 de la temporada y su quinto consecutivo. Algo inalcanzable incluso para Nadal, Federer y Djokovic. Nadie lo había logrado. De Sinner asusta más su futuro que el presente. Sin Alcaraz… ¿Quién le para?

Sinner no pierde un partido desde el 19 de febrero en Doha. A partir de esa fecha, un mordisco tras otro hasta lograr un repóker de Masters 1.000 histórico. Lo consigue tras firmar una exhibición ante Zverev. El alemán, esperanza para pelear el duopolio a Sinner y Alcaraz, abandona la Manolo Santana con rostro de pocos amigos y con la sensación de que, salvo lesión, nadie podrá frenar al italiano hasta que Alcaraz recupere su forma física.

El de este domingo es uno de esos días en que el tenis de Sinner es inabordable. Sus golpes, especialmente el servicio, viajan donde su mente dibuja. Culmina Sinner, de manera imperante, un torneo al que llegó sin tener consigo todas las sensaciones físicas. Que si el hombro, si la cadera… Nada le ha detenido. Solo un novel Rafa Jódar le complicó el camino. «Grazie a tutti», escribe el italiano en la cámara, tras celebrar con su equipo.

Es Zverev un tenista encorsetado por las circunstancias y las generaciones. Le ha tocado convivir con el Big Three primero -Nadal, Federer y Djokovic- y la irrupción de Alcaraz y Sinner después. Desesperaría a cualquiera. Por eso vive en tensión, porque su tenis imagina unos objetivos que la realidad le niega. Ha ganado todo tipo de títulos, entre ellos un oro olímpico, pero se le resiste el Grand Slam —ha claudicado en las tres finales que ha disputado— y su carrera oposita a ser la del mejor tenista de la historia sin un gran título en su vitrina.

El pasado mes de julio pasó diez días en Mallorca, en la Academia de Nadal y charló con Rafa y Toni Nadal en busca de consejos. La renovación de ideas le permitió erigirse a principios de año como una sólida alternativa para derrocar a los dos jerarcas, aunque su derecha dice lo contrario. Es su kryptonita y el punto a mejorar para estar más cerca de ganar un Grand Slam. El revés da estabilidad en el juego, pero la derecha da títulos. Por ahí, precisamente, le martilleó Sinner. Por ahí y por todos sitios.

Zverev apenas le robó tres juegos y dejó por el camino un caudaloso río de errores no forzados. Para prueba del recorrido que le queda por avanzar, sus dos smash consecutivos errados. Con Sinner desplazado y la posición ganada en la red, se equivocó en ambas ocasiones. Cierra el italiano un torneo imponente, en el que solo ha perdido un set -contra Bonzi-. Se esperan nombres que se revelen ante la dictadura del italiano, al menos hasta que vuelva Alcaraz.