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Denunciará a quien lo diga

Melissa Satta, ex de Boateng y Berrettini, se harta de que la tachen de «adicta al sexo»

Melissa Satta, ex de Boateng o Berrettini, se harta

De que digan que es "adicta al sexo" y tomará medidas

Publica un contundente comunicado en sus redes

Berrettini aprovechó una charla con varios periodistas hace unos días para aclarar que en este momento no tiene pareja, ya que su relación la presentadora de televisión Melissa Satta ha llegado a su fin. «Ya no estamos juntos. Esperaba esta pregunta. Lo que puedo decir es que tuvimos una relación hermosa e intensa, nos respetamos mucho el uno al otro. No iré más allá de esto, no me gusta demasiado compartir mi vida privada. No ha ocurrido nada especial. Tengo que agradecerle este período vivido juntos muy intensamente, a pesar de todas las dificultades», comentaba.

La noticia dio la vuelta al mundo, y a la presentadora italiana no le ha gustado lo que han dicho de ella numerosos medios, tachándola de «adicta al sexo», algo que no es verdad, por lo que está decidida a tomar acciones legales contra quien diga esas cosas sobre ella. Melissa Satta se ha desahogado en un contundente comunicado que ha publicado en sus redes sociales.

«Y aquí estoy, una vez más obligada a asumir mi autodefensa ante el tribunal de la inquisición mediática, sin haber cometido ningún delito, ni ningún comportamiento connotado de reprobabilidad moral. Nada. Esta vez, la prensa (y pido disculpas a quienes ejercen la profesión periodística con conciencia, empeño y preparación, si utilizo un término que los aglutina con quienes utilizan el papel impreso como mero ejercicio de chabacalería social), a propósito de mi discutida ruptura, no dejó de hacer más sabrosa la noticia para vender unos cuantos ejemplares impresos o ganar unos cuantos clics más, calificándome de ‘adicta al sexo’», escribió la influencer.

«Ahora bien, sepan ustedes que el mero hecho de tener que escribir sobre mí misma dando cuenta de una definición que me lacera profundamente requiere una enorme fortaleza psíquica porque me siento catapultada al banquillo de los acusados, obligada a defenderme en un sistema perverso en el que no existe la presunción de inocencia, sino la de culpabilidad, por lo que, en base a esa carga inversa de la prueba -si soy incapaz de demostrar hechos en mi defensa- seré culpable», añade Melissa Satta muy enfadada.