Baño y masaje de los Warriors en el segundo partido (110-77)
La cara de LeBron James era un poema. Sus Cleveland Cavaliers sufrieron una derrota más que humillante en el segundo partido de las Finales de la NBA. Las estrellas de los Warriors se liberaron de las cadenas del primer partido y lideraron una paliza histórica sobre el conjunto de Ohio, que regresa a casa tocado y casi hundido para lo que resta de serie. Los Warriors batieron el récord de diferencia histórica en los dos primeros partidos de una Final.
Los Cavaliers duraron un cuarto a unos Warriors que practican un baloncesto inalcanzable para cualquier equipo que no tenga una disciplina espartana en defensa. El equipo californiano está en otra dimensión de baloncesto primando la búsqueda continúa del movimiento fluido en ataque en aras de encontrar al hombre libre. Si las cosas se complican, Curry, Thompson o Draymond Green se encargan de desatascar con un triple.
Parece sencillo el planteamiento, pero cada matiz cuenta en el complicado entramado de los chicos de Steve Kerr. Cada cambio defensivo es penalizado, cada corte una amenaza continúa de canasta y por si fuera poco hasta defienden agresivamente los vigentes campeones. Ni una fuerza de la naturaleza como LeBron James puede hacer frente a defender a un prodigio como Curry y luego superar en ataque a Iguodala.
Los Warriors pudieron sentenciar el duelo en el segundo cuarto cuando se llegaron a marchar por 16 en el marcador. Sin embargo, un problema con las faltas personales de Curry complicó relativamente la operación. Cleveland aprovechó su momento antes del descanso para recortar la distancia a ocho puntos.
Sin embargo, todo era un auténtico engaño. Hasta LeBron sabía el destino al que estaba abocado su equipo si no se ponían a defender las otras dos patas del big-three –Kyrie Irving y Kevin Love–. Los Warriors se percataron de que no bajarían al fango y comenzaron a penalizarles con múltiples triples que hicieron las delicias del público del Oracle Arena, al tiempo que James se desesperaba gritando a sus compañeros.
La ventaja se volvió a disparar hasta los 20 puntos al término del tercer cuarto y eso que Curry tuvo que volver a pasar por el banquillo otra vez por problemas de faltas. Draymond Green (5 de 8 en triples) se puso el traje del MVP y machacó la defensa rival, totalmente K.O. como un Kevin Love que es duda para volver a jugar las finales tras una contusión. Quizá LeBron no eche de menos la labor defensiva del ex compañero de Ricky Rubio.
En el último cuarto, ni LeBron llegó a saltar a la cancha. El brasileño Barbosa homenajeó a su compatriota Neymar –espectador de lujo del choque– con varios contragolpes que pusieron la puntilla definitiva a Cleveland en el partido y quién sabe si a las Finales. El 91% de los equipos que se ponen 2-0 en una serie por el título lo terminan ganando. Eso sí, los Warriors vienen de romper la banca tras remontar un 3-1 adverso contra Oklahoma City Thunder. En aquel momento, la opción histórica de remontada era de un 3%.
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