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Tenis: Wimbledon 2026

Una española en el corazón tecnológico del tenis: «Estoy en un zulo con muchos monitores para que el torneo funcione»

OKDIARIO dialoga con Ana Román, 'Senior Product Manager' encargada de la parte tecnológica en los torneos

Emigró hace años a Estados Unidos como tenista y ahora se dedica a recopilar, interpretar y distribuir datos en tiempo real

«Subes aquí, sacas una foto y ves la parte bonita. Pero estoy la mayoría del tiempo en un zulo lleno de monitores, que es donde sucede toda la tecnología». La conversación se produce en la terraza habilitada para los medios de comunicación en Wimbledon, con vistas al complejo deportivo. Es primera hora de la tarde y el sol penetra lateralmente. «Me viene bien tomar algo de luz natural», dice entre risas Ana Román Domínguez (Burgos, 1997) porque, como ella misma ha comentado, la mayor parte de su jornada laboral discurre en un búnker tecnológico.

Ubicado en la planta baja del All England Lawn Tennis Club, en una especie de galería para ingenieros. Ahí, entre estadísticas y pantallas, pierde la noción del tiempo. No puede evitar esbozar una sonrisa cuando habla de datos y de tenis, sus dos hijos. Ana emigró a Estados Unidos con una beca bajo el brazo para competir con la raqueta e hincar codos con los libros. Compaginó sus estudios en Business Management (gestión empresarial) con torneos ITF e incluso ranquearse a nivel WTA.

«Mi espinita clavada es no haberme dedicado al tenis por completo durante uno o dos años», cuenta Ana. Se graduó en 2019 y, cuando tuvo que decidir si volver a España, le ofrecieron una beca que incluía máster en Communication Management with Leadership (gestión de la comunicación con liderazgo), entrenar a tenistas y competir por su cuenta. Su buen rendimiento académico le abrió las puertas de un doctorado en Leadership and Administration in Sport (liderazgo y administración en el deporte) y su vida dio un giro de 180 grados.

Comenzó a hacer investigación y análisis de datos en el departamento de deportes de la universidad y dio el salto a una compañía de tecnología enfocada al deporte en la que ella lleva el apartado del tenis. «Si no hubiese sido por mi carrera tenística, no tendría el puesto que tengo ahora, porque al final mi posición es muy específica», asegura. Y el resto se fue dando. Su entendimiento en ambos campos —tenis y análisis de datos— se retroalimentó en la trastienda del torneo, en lo que ocurre detrás de cámaras.

Trabajo entre bambalinas

«Llevo unos diez productos y servicios behind the scenes para que el torneo pueda funcionar. Desde la tableta de los jueces de silla en la que tienen el marcador, hasta todos los datos como el ojo de halcón, aplicaciones para medios de comunicación, para entrenadores, para los comentaristas… Recopilamos todos los datos y los distribuimos. Para los entrenadores tenemos una aplicación en la tableta llena de datos de lo que está sucediendo en pista en tiempo real. Ayudo a analizar los datos y a sacar los reportes de todo lo que necesiten», cuenta.

La recopilación y distribución en tiempo real de lo que sucede en pista llega también al espectador. «Muchas veces tenemos también las televisiones. Por ejemplo, cuando sale el orden de juego, lo que está sucediendo, los marcadores tanto en pista como los que van en televisión. Nosotros somos los encargados de coleccionar los datos y distribuirlos. En 300 milisegundos llegan a todas partes». Melbourne, París, Londres y Nueva York ya es la ruta habitual de Ana, aunque también tiene paradas en Cincinnati, Miami, Charleston… «Cada torneo necesita cosas concretas», apunta.

El tenis le tendrá en Londres hasta que finalice Wimbledon, el torneo que mayor respeta sus tradiciones es curiosamente uno de los más abiertos a nuevas tecnologías. «Te sorprenderías, al final están siendo más innovadores que otros muchos torneos. Son muy suyos, pero a la vez bastante avanzados en materia tecnológica. Han sido los primeros que han cogido el liderazgo en hacer estadísticas automatizadas, por ejemplo», detalla.

Este año, Wimbledon ha renovado su aplicación para los medios de comunicación que llevaba más de 15 años siendo la misma. «Cada día me aseguro de que todas las conexiones de todos los ordenadores estén sucediendo y con la información de manera correcta. Soy la persona intermedia que habla con el equipo interno (ingenieros) y entrena a los medios de comunicación en el producto. Muchas veces recopilo feedback para seguir mejorando el producto».

En otros torneos, las funciones de Ana son otras. «En el US Open, mi día a día era llevarles las tablets a los entrenadores, quedar con ellos, analizar los datos con ellos y ayudarles a interpretar los datos. No les digo cómo coachear a su jugador, pero les puedo indicar dónde están los datos para encontrar la mejora que están buscando», finaliza. Ana Román, de vocación tenista y profesión Senior Product Manager. «Dicho en inglés parece un alto cargo», se despide entre risas.