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Santiago Ramón y Cajal, premio Nobel de Medicina, sobre el poder de la mente: «Todo ser humano, si se lo propone, puede ser escultor de su propio cerebro”

  • Manuel Morera
  • Periodista y fundador del pódcast V9, el programa de F1 más escuchado de España. Universidad de Valencia y Radio 3. Anteriormente en ElDesmarque, Levante TV y Las Provincias.

Antes de ganar el Nobel, Santiago Ramón y Cajal fue un investigador que perdió tiempo buscando respuestas que otros ya habían encontrado. Pero también dudó de su capacidad y estuvo cerca de abandonar trabajos que empezaban a dar resultados.

Años después contó aquellos tropiezos para ayudar a quienes llegaban al laboratorio con más entusiasmo que experiencia. «Todo ser humano, si se lo propone, puede ser escultor de su propio cerebro», llegó a afirmar en el prólogo de la segunda edición de Reglas y consejos sobre la investigación científica.

Cajal discutía una creencia que había sufrido personalmente: que los descubrimientos estaban reservados a unas pocas inteligencias excepcionales. Reconocía el talento de los grandes científicos, pero se resistía a aceptar que los demás debieran limitarse a admirarlos.

La frase de Ramón y Cajal para los científicos que dudaban de su talento

Cuando Cajal defendía que una persona podía convertirse en escultora de su cerebro, pensaba en los estudiantes que todavía desconocen sus posibilidades. Él mismo había encontrado profesores sorprendidos de que un médico joven pretendiese aportar algo a la ciencia.

Su respuesta fue reivindicar el trabajo metódico porque, en sus encuentros con investigadores extranjeros, había observado que muchos destacaban por una inteligencia cultivada, una enorme disciplina y una ambición sostenida durante años.

Lo que no pretendía el futuro Nobel es negar las diferencias de partida, pero sí que dejaba cierto espacio a la educación y al esfuerzo. De nada sirve tener medios al alcance si no los exprimimos.

Cómo aplicar la frase de Santiago Ramón y Cajal sobre el esfuerzo en nuestra vida

Si llevas semanas estudiando un idioma y sigues sin entender una conversación, llamarte torpe aporta poca información. Averiguar si te falta vocabulario, oído o práctica permite elegir el siguiente ejercicio.

Lo mismo ocurre con una tarea en el trabajo: revisar por qué fallas una pregunta sirve más que releer una y otra vez todo el tema. «Todo ser humano, si se lo propone, puede ser escultor de su propio cerebro» es una invitación a esta tarea.

Escoge una dificultad concreta, trabaja sobre ella y comprueba después si algo ha mejorado. Un jefe, una corrección o una explicación distinta pueden ayudarte a salir de un atasco que parecía falta de capacidad, pero no puede servirte de excusa para no esforzarte.

Quién fue Santiago Ramón y Cajal, premio Nobel de Medicina

Santiago Ramón y Cajal nació en Petilla de Aragón, Navarra, el 1 de mayo de 1852. Estudió Medicina en Zaragoza y desarrolló una carrera investigadora decisiva para comprender la estructura del sistema nervioso.

Sus observaciones ayudaron a establecer que este tejido está formado por células individuales, las neuronas. En 1906 compartió con Camillo Golgi el Premio Nobel de Fisiología o Medicina. Murió en Madrid el 17 de octubre de 1934.

No solo triunfó en el mundo de la ciencia, ya que cultivó otras artes como la escritura, la fotografía y una gran habilidad para dibujar (cosa que le ayudó en sus investigaciones).

Gracias a su habilidad para dibujar, conservamos láminas de lo que observaba en el microscopio: cuerpos celulares, prolongaciones, ramificaciones, etc. Además, fue un gran deportista y se le llega a considerar pionero del culturismo en España.