Curiosidades
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¿Por qué la profundidad del agua se mide en pies, y a cuántos metros equivalen realmente?

  • Ana López Vera
  • Máster en Periodismo Deportivo. Pasé por medios como Diario AS y ABC de Sevilla. También colaboré con la Real Federación de Fútbol Andaluza.

Aunque la tecnología ha transformado por completo la navegación, algunas costumbres marítimas se mantienen prácticamente intactas desde hace siglos.

Una de ellas es el uso del pie como unidad para medir la profundidad del agua, una práctica que todavía está presente en buena parte de la instrumentación náutica y que suele generar dudas entre quienes se inician en el mundo del mar.

Conocer el origen de esta medida y saber convertirla al sistema métrico no solo ayuda a interpretar mejor las cartas náuticas o las lecturas de una ecosonda, sino que también resulta fundamental para navegar con seguridad y evitar el riesgo de encallar.

Los motivos por los que la profundidad  del agua se mide en pies

La explicación está en la historia. Durante buena parte de la navegación moderna, las grandes potencias marítimas, especialmente Reino Unido y Estados Unidos, marcaron los estándares utilizados en el sector naval. Como consecuencia, muchas cartas náuticas, instrumentos de navegación y equipos de medición adoptaron las unidades anglosajonas, entre ellas el pie.

Esta tradición se mantuvo durante décadas y todavía hoy numerosos dispositivos permiten mostrar la profundidad tanto en metros como en pies, dependiendo de la configuración elegida por el patrón o capitán de la embarcación.

Junto al pie también existe otra unidad clásica en la navegación: la braza, utilizada históricamente para medir la profundidad del agua. Una braza equivale a 6 pies, es decir, aproximadamente 1,83 metros, y fue una referencia habitual antes de que el sistema métrico se generalizara en muchas cartas náuticas.

En cuanto a la conversión, la equivalencia oficial es muy sencilla:

Aunque actualmente la mayoría de las cartas náuticas modernas expresan las profundidades en metros, todavía es frecuente encontrar equipos y documentación que emplean el otro sistema.

Así miden hoy los barcos la profundidad del agua

Según los expertos de Paranaúticos.com, la herramienta más utilizada actualmente es la ecosonda, un dispositivo que funciona mediante ultrasonidos. Su funcionamiento es relativamente sencillo: el equipo emite un pulso acústico hacia el fondo marino y mide el tiempo que tarda ese eco en regresar al transductor.

Como el sonido se desplaza por el agua a una velocidad aproximada de 1.500 metros por segundo, el sistema puede calcular casi al instante la distancia existente entre el barco y el lecho marino.

Gracias a esta tecnología, el navegante obtiene información continua sobre la profundidad disponible bajo la embarcación, algo especialmente importante cuando se navega cerca de la costa, en puertos o en zonas de escasa profundidad.

Antes de la llegada de la electrónica, la medición se realizaba mediante la sonda de mano, formada por un cabo denominado sondaleza y una plomada conocida como escandallo. El peso se dejaba caer hasta tocar el fondo y las marcas del cabo permitían conocer la profundidad. Incluso era posible realizar la lectura de noche identificando esas marcas con el tacto.

Profundidad y calado de un barco: dos conceptos que no son lo mismo

Uno de los errores más habituales es confundir la profundidad del agua con el calado de un barco.

La profundidad hace referencia a la distancia vertical entre la superficie del agua y el fondo marino. El calado, en cambio, es la distancia entre la línea de flotación y la parte más baja del casco, normalmente la quilla.

La diferencia entre ambas medidas determina el margen de seguridad con el que navega una embarcación. Si el fondo es demasiado somero para el calado del barco, aumenta considerablemente el riesgo de encallar.

Además, ese margen puede variar por factores como el oleaje, la velocidad del barco o las mareas, que modifican la altura del agua y, por tanto, la profundidad disponible en cada momento.