Curiosidades
Psicología

La psicología ha llegado a la conclusión de que las personas que escuchan música pueden sentir las emociones más intensamente que aquellos que no lo hacen con frecuencia

  • Laura Mesonero
  • Laura Mesonero Ortiz (Madrid, 2002) Periodista especializada en SEO editorial y desarrollo de audiencias digitales, con experiencia en medios nacionales de referencia como La Razón (Grupo Planeta), The Objective media y ahora en OkDiario. Experta en estrategia de contenidos orientada a Google Discover y Google Search. Perfil híbrido entre redacción, análisis de datos y visión estratégica.

Desde hace siglos, la música acompaña al ser humano en prácticamente todos los momentos importantes de su vida. Una canción puede transportarnos a un recuerdo concreto, cambiar nuestro estado de ánimo en segundos o despertar emociones que creíamos olvidadas. Y es que escuchar música no es solo una cuestión de entretenimiento. El cerebro responde al ritmo, a las melodías y a las letras, activando zonas relacionadas con la memoria, las emociones y la recompensa.

Por eso, los expertos llevan años estudiando cómo influye la música en nuestra forma de sentir, relacionarnos y percibir determinadas experiencias. La psicología ha demostrado que las personas no solo oyen canciones, sino que las utilizan como una herramienta para regular emociones, conectar con otros y expresar aquello que a veces cuesta poner en palabras.

La música y el cerebro: una conexión más profunda de lo que pensamos

Cuando escuchamos una canción que nos gusta, el cerebro libera neurotransmisores relacionados con el placer y la motivación. El ritmo puede aumentar la sensación de energía, mientras que determinadas melodías pueden generar calma o nostalgia.

Según diferentes investigaciones, la música tiene la capacidad de modificar el estado emocional porque está directamente conectada con áreas cerebrales implicadas en la memoria y las emociones. Por eso una canción puede hacernos recordar a una persona, un momento concreto o incluso una etapa completa de nuestra vida.

Pero además, la música tiene una característica especial: el ritmo. Algunas teorías científicas han explorado cómo los patrones rítmicos pueden influir en la sincronización del cuerpo, desde los movimientos hasta la respuesta emocional.

El estudio de LELO: casi el 60% asegura que la música influye en la excitación

Esta relación entre música, emociones y sensaciones también ha sido analizada en el ámbito de la intimidad. Una encuesta realizada por LELO en España revela que cerca del 60% de las personas considera que la música influye en la excitación y en el estado emocional durante los momentos íntimos.  

Además, el estudio señala que un 29% de los participantes cree que la música puede mejorar la experiencia, mientras que un 45% afirma preferirla frente a otros estímulos para crear ambiente.

Los resultados muestran también que la influencia de la música no depende únicamente del género o del sexo. Tanto hombres como mujeres reconocen por igual su impacto en la forma de vivir determinadas experiencias.

El ritmo como lenguaje emocional

Los expertos explican que el ritmo funciona como una especie de lenguaje universal. Antes incluso de comprender palabras, los seres humanos responden a patrones rítmicos: una canción puede acelerar el pulso, cambiar la respiración o generar una sensación de conexión.

De hecho, algunas investigaciones han planteado que el placer puede estar relacionado con procesos de sincronización rítmica, lo que explicaría por qué ciertas canciones producen una respuesta física tan intensa.

Es el caso de LELO, que ha desarrollado INA™ Thrust, un dispositivo inspirado en la conexión entre ritmo, movimiento y respuesta corporal. La marca parte de la idea de que el cuerpo no responde únicamente a la intensidad, sino también a la sincronización, la variación y la conexión sensorial.  

Según explica Valerie Tasso, sexóloga y embajadora de LELO, «el cuerpo necesita escucha, variación y conexión, no solo repetición». Una visión que encaja con las nuevas investigaciones sobre cómo los estímulos externos pueden influir en nuestro estado emocional.

No es casualidad que muchas personas tengan canciones asociadas a momentos especiales, relaciones o etapas vitales. La música no solo acompaña una emoción, sino que muchas veces ayuda a crearla.

Escuchar música también dice mucho de nosotros

La psicología también ha estudiado cómo nuestros gustos musicales reflejan rasgos de personalidad. Las canciones que elegimos suelen estar relacionadas con nuestra forma de afrontar las emociones, nuestra identidad y la manera en la que buscamos expresarnos.  

Algunas personas recurren a la música para activarse y ganar energía, mientras que otras la utilizan para relajarse, procesar sentimientos o conectar con recuerdos.

Por eso, más allá de una simple afición, la música se convierte en una herramienta emocional que utilizamos sin darnos cuenta.