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Pregunté a varios cocineros y todos coinciden en la respuesta: «El queso no debe envolverse en papel film si quieres conservar su sabor»

El queso es un alimento cotidiano en la vida de numerosas personas, pero también uno de los errores de su conservación se produce en la gran mayoría de los hogares. Los especialistas exponen que existe una práctica muy conocida que muchos profesionales culinarios recomiendan evitar y es envolver el queso en un film de plástico para guardarlo en la nevera. Esto hace que el alimento pierda su sabor, aroma y textura. Por eso, la solución que ofrecen es la de utilizar un papel especial para quesos, papel de horno o envases que permitan la respiración correcta del alimento.

La recomendación

El queso es un alimento que no para de madurar, incluso después de su compra. Por ello, el envolverlo en film impide que ventile y produce falta de sabor, acelerando la aparición de humedad excesiva y afectando a su textura. Al contrario, los materiales transpirables permiten que el queso conserve sus características originales, esto es clave para el mantenimiento de su aroma. Además, los especialistas en gastronomía exponen que cada tipo de queso necesita un nivel distinto de humedad y oxigenación, algo que el plástico no permite regular de forma correcta.

El uso del film

El uso del film puede modificar el sabor original del queso, desembocando en un sabor ácido que pierde parte de su complejidad aromática. Por lo tanto, el resultado es el de un producto con menor intensidad de sabor y una textura que se puede volver más elástica o húmeda. Aunque, no siempre hay que evitar el uso del film, ya que depende del queso y del tiempo de almacenamiento.

La diferencia entre unos quesos y otros

Los quesos frescos o blandos se pueden envolver en papel film de manera puntual, pero en variedades semiduras o curadas se recomienda optar por materiales que permitan la transpiración. Los especialistas aseguran que la buena conservación del queso no depende del frío, sino del tipo de envoltorio, ventilación y humedad.

La solución

Las principales soluciones serían utilizar un papel especial para quesos, papel de horno o envases que permitan la respiración correcta del alimento. Además, los especialistas aconsejan que, después de guardarlos en este tipo de materiales, hay que sacarlos 20 minutos antes de consumirlos para que recuperen todo su sabor.