Curiosidades
Frutas de temporada

Pregunté a agricultores cómo elegir la sandía más dulce del supermercado y todos coincidieron en la respuesta

Aunque muchos recurren al famoso golpe con los nudillos para escuchar si suena "bien", los agricultores tienen otras señales mucho más fiables

Esta pequeña pista permite saber si la fruta ha tenido suficiente tiempo para madurar de forma natural

¿Cómo se dice en español, 'solo' o 'sólo'? La RAE despeja las dudas

Ni bicarbonato ni vinagre: el ingrediente confirmado por la ciencia que las cucarachas odian y todos tenemos en la cocina

La reflexión de 'El Principito' sobre el amor: "No era más que un zorro semejante a cien mil otros. Pero yo lo hice mi amigo y ahora es único en el mundo"

  • Laura Mesonero
  • Laura Mesonero Ortiz (Madrid, 2002) Periodista especializada en SEO editorial y desarrollo de audiencias digitales, con experiencia en medios nacionales de referencia como La Razón (Grupo Planeta), The Objective media y ahora en OkDiario. Experta en estrategia de contenidos orientada a Google Discover y Google Search. Perfil híbrido entre redacción, análisis de datos y visión estratégica.

Cuando llega el verano y entramos en un supermercado o una frutería, elegir fruta puede convertirse en una auténtica lotería. Hay tantas piezas colocadas unas junto a otras que muchas veces no sabemos cuál llevarnos, especialmente cuando no hay un frutero cerca que pueda orientarnos o que sepa identificar, simplemente palpando la fruta, cuál está en su punto perfecto de maduración.

Esto ocurre especialmente con frutas como la sandía. A simple vista, todas pueden parecer iguales. Pero la realidad es que elegir una sandía realmente dulce y jugosa tiene sus trucos.

Y aunque muchos recurren al famoso golpe con los nudillos para escuchar si suena «bien», los agricultores tienen otras señales mucho más fiables. Al preguntar a tres expertos del campo cómo escogerían ellos la mejor sandía del supermercado, todos coincidieron en el mismo detalle.

La clave está en la mancha del campo

Para los agricultores, la señal más importante para saber si una sandía ha madurado correctamente está en una zona que muchos consumidores pasan por alto y tiene que ver con la mancha amarilla que aparece en la piel.

Esta marca corresponde al lugar donde la sandía estuvo apoyada en el suelo mientras crecía. Al permanecer en contacto con la tierra durante su desarrollo, esa parte no recibe la misma cantidad de sol que el resto de la fruta y cambia de color.

Una sandía lista para comer debería tener una mancha de tono amarillo cremoso o similar al color de la paja. Sí, por el contrario, la marca es blanca o apenas visible, puede ser una señal de que fue recogida antes de tiempo y todavía no ha alcanzado su punto máximo de dulzor. 

Esta pequeña pista permite saber si la fruta ha tenido suficiente tiempo para madurar de forma natural.

Cinco trucos para escoger la sandía perfecta

Aunque la mancha del campo es uno de los indicadores favoritos de los agricultores, hay otros detalles que pueden ayudarnos a acertar cuando estamos frente al montón de sandías.

El primero es el peso. Una buena sandía debe sentirse más pesada de lo que parece por su tamaño. Esto suele indicar que tiene una gran cantidad de agua en su interior y, por tanto, será más jugosa.

También es importante prestar atención al sonido. Al golpear ligeramente la cáscara, una sandía madura suele producir un sonido profundo y hueco. Si suena demasiado apagada, puede ser una señal de que no está en su mejor momento.

La forma también dice mucho. Los expertos recomiendan elegir piezas simétricas, sin golpes ni deformaciones extrañas, ya que una forma irregular puede indicar problemas durante el crecimiento o el transporte.

Otro detalle es el tallo. Cuando todavía lo conserva, lo ideal es que tenga un aspecto seco y marrón, ya que suele indicar que fue recogida cuando había alcanzado un grado adecuado de maduración.

Por último, la piel debería tener un acabado más bien mate. Una sandía demasiado brillante puede parecer más atractiva, pero en ocasiones indica que todavía está verde.

Lo que conviene evitar al comprar una sandía

Tan importante como saber qué buscar es conocer qué señales deberían hacernos elegir otra pieza.

Los agricultores recomiendan evitar las sandías que hayan estado expuestas demasiado tiempo al sol o al calor, ya que las altas temperaturas pueden afectar a su calidad.

También es mejor descartar aquellas con zonas blandas, golpes visibles, marcas extrañas o una piel excesivamente brillante.

Otro detalle en el que fijarse es si tiene alguna parte hundida o demasiado plana, algo que podría indicar daños internos causados durante el transporte o el almacenamiento.

Porque aunque la sandía parece una fruta sencilla de elegir, la diferencia entre una normal y una realmente dulce puede estar escondida en pequeños detalles que, para quienes trabajan con ellas cada día, resultan evidentes.

Y este verano, antes de coger la primera que encuentres, quizá solo tengas que buscar una cosa: esa pequeña mancha amarilla que revela que la sandía ha tenido tiempo de convertirse en la fruta fresca y dulce que esperas encontrar.