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Ni para colgarlo ni para limpiarlo: el verdadero uso del agujero del cucharón de la pasta

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Todos tenemos en casa muchos objetos que usamos a diario, pero que esconden detalles cuya función desconocemos por completo. En el ámbito de la cocina, el cucharón de la pasta es un utensilio básico para servir espaguetis y tallarines, pero, ¿para qué sirve el agujero en la parte superior del mango? Solemos utilizarlo para colgar el cucharón, pero realmente no se creó para esto. Según los expertos, la función del agujero es muy clara: acertar con la proporción de la pasta, algo fundamental para que el plato quede perfecto. Muchas veces, elegimos la cantidad de pasta «a ojo», y esto es un gran error, según los cocineros. En este contexto, cuando añadimos mucha pasta con poca agua, pueden pasar varias cosas.

En primer lugar, la pasta tiende a pegarse entre sí porque no tiene espacio suficiente para moverse en la cazuela. Por otro lado, al concentrarse demasiado el almidón, el agua se vuelve más espesa y, en consecuencia, la pasta queda más apelmazada. Finalmente, la cocción es menos uniforme, con partes más duras y otras más blandas. Por eso es tan importante el agujero del cucharón de la pasta; aunque el diseño puede variar, en la mayoría de casos equivale a una ración individual de espaguetis en seco, es decir, aproximadamente 100 gramos por persona. Teniendo esto en cuenta, lo ideal es utilizar como referencia 1 litro de agua por cada 100 gramos de pasta.

¿Para qué sirve el agujero del cucharón de la pasta?

Tal y como explica Arthur Le Caisne en «¿Por qué los espaguetis a la boloñesa no existen?», este diseño permite medir una ración de espaguetis en crudo para una persona. Es decir, basta con llenar el orificio con espaguetis o tallarines para obtener aproximadamente la cantidad necesaria para un comensal medio. Si hay más invitados, sólo hay que repetir el proceso tantas veces como personas haya. Respecto a la cantidad que equivale, puede variar ligeramente según el modelo, pero en general ronda los 100 gramos de pasta seca, que es la cantidad estándar por persona en la mayoría de recetas.

Pero ésta no es su única función.  El agujero del cucharón de la pasta también ayuda a escurrirla al sacarla de la cazuela. De hecho, algunos utensilios incorporan pequeños orificios adicionales alrededor para facilitar aún más el drenaje. En cuanto a las ranuras o el borde dentado, sirve para sujetar mejor la pasta. Los espaguetis y tallarines tienden a resbalar y enredarse, por lo que este diseño permite atraparlos con más facilidad, sacarlos del agua y servirlos sin que se «escapen».

Ahora que sabemos que no es un simple elemento decorativo, sino que el orificio tiene una serie de funciones muy concretas, es momento de conocer cuál es el mejor material para un cucharón de pasta. Esto depende en gran medida del uso que le vayamos a dar.

  1. El acero inoxidable es el más duradero y resistente. Soporta altas temperaturas, no absorbe olores y su limpieza es muy sencilla. Sin embargo, puede rayar la superficie antiadherente de la cazuela si no tenemos cuidado.
  2. Una de las opciones más prácticas es la silicona, que, a diferencia del acero inoxidable, no raya. Es flexible y resiste muy bien el calor.
  3. El plástico resistente al calor es ligero y económico, aunque mucho menos duradero. Si no es de buena calidad, con el tiempo puede absorber olores o deformarse.
  4. Los cucharones de madera encajan muy bien en cocinas de estilo más tradicional, pero son menos higiénico, ya que la madera es un material poroso que absorbe olores y humedad.

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Aunque parezca un poco exagerado utilizar un litro de agua por cada 100 gramos de pasta, es la proporción que recomiendan los cocineros para evitar que se pegue entre sí. En cuanto a la sal, lo ideal es usar 1,5 gramos de sal por cada litro de agua, y hay que añadirla justo cuando el agua haya alcanzado su punto de ebullición.

Si alguna vez la pasta queda dura o se pega, suele deberse a que no se ha removido durante la cocción. Para evitarlo, conviene removerla suavemente cuando empiece a ablandarse, utilizando una cuchara de madera y realizando movimientos envolventes, desde el fondo hacia arriba, sin romperla.

El tiempo de cocción de la pasta depende del tipo, pero en general la pasta seca tarda entre 8 y 12 minutos, la pasta fresca entre 2 y 5 minutos y la pasta integral suele necesitar entre 10 y 15 minutos. Lo más importante es cocinarla «al dente», es decir, tierna pero ligeramente firme por dentro.

Finalmente, muchas personas tienen la costumbre de añadir aceite al agua para «evitar que se pegue», pero esto no es necesario. Además, hacerlo le cambia por completo la textura a la pasta. La pregunta entonces es: ¿dejo de usar aceite? La respuesta es no; simplemente conviene añadirlo después de escurrir la pasta y antes de incorporar la salsa.