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Mezclar cáscara de limón con bicarbonato de sodio: para qué sirve y por qué los expertos instan a hacerlo en casa este otoño

Puede que después de utilizar un limón tires la cáscara directamente a la basura sin pensar que todavía puedes darle algún uso. Y ahora que llega el otoño y empezamos a pasar más tiempo en casa, puede ser un buen momento para aprovecharla. A esta sólo necesitas añadirle un poco de bicarbonato de sodio, que es otro de esos productos que seguramente tengas guardado en algún armario de la cocina.

¿Y para qué sirve juntar o mezclar bicarbonato y limón? Pues ambos productos pueden ayudarnos con algunos restos de grasa y suciedad, además de dejar un olor cítrico bastante agradable. Sin embargo no esperes que con el limón y bicarbonato juntos aparezca una especie de limpiador casero capaz de acabar con todo. De hecho, esa espuma que se forma y que parece indicar que la mezcla está funcionando tiene una explicación mucho más sencilla.

Mezclar cáscara de limón con bicarbonato de sodio

El limón contiene ácido cítrico y el bicarbonato de sodio es una sustancia alcalina. Al entrar en contacto reaccionan y se libera dióxido de carbono. Es precisamente lo que provoca las burbujas que aparecen nada más mezclar ambos ingredientes. Y puede que al verlas pensemos que toda esa espuma está arrancando la suciedad, pero no funciona exactamente así. La efervescencia puede ayudar en ese momento a desprender algunos restos que estén pegados, aunque durante la reacción también se neutraliza parte del ácido y del bicarbonato.

Por eso no siempre utilizar ambos juntos es mejor que hacerlo por separado. La American Cleaning Institute señala que los ácidos son especialmente útiles frente a depósitos minerales y que las sustancias alcalinas pueden ayudar cuando tenemos suciedad de origen orgánico, aceites o grasa. En el caso del bicarbonato hay que sumar además su textura, ya que tiene un efecto abrasivo suave. Piensa, por ejemplo, en esos restos que se quedan pegados en algunos utensilios de cocina. Frotar suavemente con bicarbonato puede ayudar a desprenderlos sin tener que empezar directamente con un estropajo agresivo.

La cáscara no sólo sirve para que huela a limón

En cuanto a la cáscara, contiene aceites esenciales y compuestos aromáticos. Por eso desprende ese olor tan característico incluso después de haber exprimido el limón. Podemos utilizarla para acompañar la limpieza y dejar aroma, pero aquí conviene no confundir las cosas. Que después de limpiar algo huela intensamente a limón no significa que lo hayamos desinfectado.

De hecho, añadir cáscara de limón al bicarbonato no convierte la mezcla en un desinfectante. Si lo que necesitas es desinfectar una superficie, tendrás que utilizar un producto indicado para ello. Y lo mismo ocurre con los malos olores. Una cosa es perfumar y otra neutralizar. El bicarbonato sí tiene usos como desodorizante y por eso se utiliza incluso en frigoríficos y congeladores.

Puedes utilizar el bicarbonato también sin limón

Otra cosa que debes saber es que no tienes que esperar a tener una cáscara de limón para aprovechar el bicarbonato en la limpieza. Para determinados restos de suciedad puedes hacer simplemente una pasta con bicarbonato y agua. La American Cleaning Institute recomienda esta opción para algunas superficies de cerámica, fibra de vidrio o acero inoxidable. Y después, debemos aclarar bien. Y si decides utilizar también limón, haz poca cantidad y úsala en ese momento. Puede servir para algunos recipientes o utensilios resistentes y para zonas de la cocina en las que haya restos superficiales de grasa o suciedad. Eso sí, no pruebes el remedio directamente sobre cualquier superficie pensando que, como son dos ingredientes que utilizamos para cocinar, no pueden estropear nada.

El mármol es precisamente uno de los materiales en los que no deberías utilizar limón. Su ácido puede reaccionar con la piedra y acabar dañando la superficie. Y con el bicarbonato también hay que tener cuidado. Aunque hemos dicho que su acción abrasiva es suave, sigue siendo abrasivo. En determinados acabados delicados puede dejar marcas o pequeños arañazos. Por eso, si no sabes si puedes utilizarlo sobre un material concreto, lo mejor es comprobar primero las indicaciones de limpieza.

No guardes la mezcla para utilizarla otro día

Si vas a probar este truco este otoño, tampoco merece la pena preparar un bote grande de bicarbonato y limón para dejarlo debajo del fregadero. La razón está precisamente en las burbujas de las que hablábamos antes. La reacción comienza en cuanto ambos ingredientes se mezclan, de modo que preparar una gran cantidad para ir utilizándola durante días no tiene demasiado sentido. Es mejor hacer sólo lo que necesites en ese momento. Incluso habrá ocasiones en las que te interese utilizar bicarbonato y agua en lugar de añadir limón. Y algo todavía más importante: no empieces a mezclar este remedio con los productos de limpieza que tengas por casa. Que una mezcla sea casera no significa que pueda combinarse con cualquier sustancia. Especialmente peligroso es juntar productos ácidos con lejía, ya que puede liberarse gas cloro.