Curiosidades
Citas célebres

Jacinto Benavente, escritor madrileño y premio Nobel de Literatura 1922: «El amor es como Don Quijote: cuando recobra el juicio es que está para morir»

  • Manuel Morera
  • Periodista y fundador del pódcast V9, el programa de F1 más escuchado de España. Universidad de Valencia y Radio 3. Anteriormente en ElDesmarque, Levante TV y Las Provincias.

Uno de los hilos conductores de El Quijote de Miguel de Cervantes es el amor, por lo que no es de extrañar que grandes escritores españoles como el premio Nobel de Literatura de 1922 Jacinto Benavente usaran al famoso hidalgo para reflexionar sobre este sentimiento.

Y es que el afamado premio Nobel afirmó que «El amor es como don Quijote: cuando recobra el juicio es que está para morir». ¿Pero qué quería decir exactamente Benavente?

Hay que entender que la comparación con el personaje de Cervantes convierte el sentimiento amoroso en una forma de locura luminosa, una fuerza que pierde su esencia cuando se somete por completo a la razón.

La frase del Nobel de Literatura Jacinto Benavente que compara al amor con don Quijote

Cervantes a través de don Quijote aporta varias reflexiones sobre el amor, pero lo que hace Benavente es comparar al sentimiento con el propio personaje.

Y es que «El amor es como don Quijote: cuando recobra el juicio es que está para morir» encaja a la perfección con el tono irónico al que nos acostumbró Jacinto Benavente.

El premio Nobel de Literatura no ve el amor como una emoción tranquila ni como una experiencia ordenada, sino como un impulso capaz de alterar la percepción de la realidad. Por eso cuadra con don Quijote.

El personaje cervantino vive sostenido por una ilusión: interpreta el mundo desde su ideal, aunque los demás lo vean como una locura. Benavente traslada esa idea al amor.

Mientras existe esa pasión, hay desorden, fantasía, entrega y cierta pérdida de control. Cuando todo se vuelve juicio, cálculo y distancia, el amor empieza a apagarse.

Por qué Jacinto Benavente comparaba al amor con don Quijote

La comparación entre el amor y don Quijote cobra sentido desde el contraste entre la cordura y la vida. Hay que recordar que al final de la obra de Cervantes, el hidalgo recupera el juicio, justo cuando sus aventuras están terminando.

Benavente utiliza esa imagen para sugerir que el amor, cuando se vuelve demasiado razonable, pierde una parte esencial de sí mismo. Eso sí, el Nobel no defiende una pasión ciega ni destructiva.

Lo que argumenta Benavente es que el amor tiene un punto de idealización. Quien ama imagina, confía, espera y se proyecta más allá de los hechos inmediatos. Esa dimensión quijotesca puede parecer exagerada, pero también es la que da al sentimiento su fuerza poética.

De hecho, «El amor es como don Quijote: cuando recobra el juicio es que está para morir» conecta con una tradición literaria que entiende el amor como una experiencia contradictoria: felicidad y sufrimiento, impulso y fragilidad, lucidez y engaño.

Quién fue Jacinto Benavente, premio Nobel de Literatura de 1922

Jacinto Benavente Martínez nació en Madrid el 12 de agosto de 1866 y murió también en Madrid el 14 de julio de 1954. Fue dramaturgo, escritor y una de las grandes figuras del teatro español de comienzos del siglo XX.

La Real Academia de la Historia lo define como dramaturgo y renovador del teatro del siglo XX, además de premio Nobel de Literatura en 1922. Su obra destacó por la agudeza de los diálogos, la crítica de las convenciones sociales y una ironía muy reconocible.

Entre sus títulos más conocidos figuran Los intereses creados, La malquerida, Señora ama y Rosas de otoño. En 1912 fue elegido académico de número de la Real Academia Española y en 1922 recibió el Premio Nobel de Literatura, noticia que le llegó mientras se encontraba de gira en Argentina.

Benavente fue un autor enormemente prolífico y ocupó un lugar central en la escena española durante décadas.

Su teatro abrió camino a una forma más moderna de mirar a los personajes, menos dependiente del melodrama tradicional y más atenta a la psicología, la ironía y las contradicciones de la vida social.