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Reflexión

Immanuel Kant, filósofo alemán del siglo XVIII: «Quien es cruel con los animales también lo es en sus relaciones con los hombres»

  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

Una de las reflexiones filosóficas más citadas sobre la crueldad hacia los animales lleva la firma de Immanuel Kant. Tiene su origen en sus Lecciones de ética, apuntes de sus clases en la Universidad de Königsberg del siglo XVIII.

«Quien es cruel con los animales también lo es en sus relaciones con los hombres», es la versión de la frase que más ampliamente circula en internet; sin embargo, se trata de una síntesis de la idea que compartió Kant. Lo que el filósofo escribió es más matizado, porque su argumento no parte de los derechos de los animales, sino más bien de la protección de la disposición moral humana.

Immanuel Kant, el filósofo de la Ilustración que reformuló la ética desde la razón

Immanuel Kant nació el 22 de abril de 1724 en Königsberg, ciudad de Prusia Oriental (hoy Kaliningrado, Rusia). Estudió en el Collegium Fridericianum y más tarde en la Universidad de Königsberg, donde se especializó en filosofía, matemáticas y física.

En 1770, con 46 años, fue nombrado profesor de lógica y metafísica en esa misma institución. Vivió y trabajó en Königsberg toda su vida, sin salir jamás de la ciudad. Murió el 12 de febrero de 1804, a los 79 años.

Su obra definió los cimientos de la filosofía moderna occidental. La Crítica de la razón pura (1781) examinó los límites del conocimiento humano, y la Fundamentación para una metafísica de las costumbres (1785) sentó las bases de su ética racional, centrada en el imperativo categórico de su más que célebre frase «Actúa solo según aquella máxima que puedas querer que se convierta en ley universal».

Sus Lecciones de ética no son un texto que él escribió. Se trata de una reconstrucción con apuntes tomados por sus estudiantes durante décadas de docencia.

¿Por qué Kant argumentó que la crueldad con los animales corrompe a los seres humanos?

La posición de Kant sobre los animales es menos intuitiva y más compleja de lo que parece en la frase popular ampliamente difundida. Para el filósofo, los animales no son «fines en sí mismos» porque carecen de razón. El imperativo categórico solo se aplica a quienes son capaces de actuar racionalmente, y los animales quedan fuera de esa categoría. Desde su ética, no tenemos deberes directos hacia ellos.

Kant lo formula en sus Lecciones de ética: «Aquel que se comporta cruelmente con los animales posee asimismo un corazón endurecido para con sus congéneres». El razonamiento que plantea el filósofo es indirecto. El maltrato animal deteriora la facultad moral del ser humano. Lo que queda embotado no es la sensibilidad animal, sino una nuestra de ella.

Por eso los deberes hacia los animales son, para Kant, deberes indirectos hacia la humanidad. No evitar el sufrimiento animal innecesario va contra nosotros mismos, porque nos acostumbra a la crueldad. En sus términos, la tortura de animales es «abominable»; quien la practica endurece también su trato con otros seres humanos.

La frase de Kant como síntesis de un pensamiento más incómodo

La versión que circula en internet condensa de forma fiel el argumento kantiano, pero omite lo que lo hace filosóficamente singular. En el texto original, Kant no apela a la empatía hacia los animales, sino a la integridad moral del ser humano.

Lo que hace relevante la reflexión es esa inversión. El daño del maltrato animal no recae sobre el animal como sujeto moral, sino sobre quien lo inflige. La crueldad no revela quién es el animal; revela quién es la persona.

Este argumento, desarrollado en el corazón de la Ilustración europea del siglo XVIII, sigue presente en los debates filosóficos y políticos contemporáneos sobre ética y bienestar animal.