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Trucos hogareños

Los expertos en cocina están de acuerdo: para conservar los espárragos verdes intactos en el frigorífico, debes guardarlos igual que un ramo de flores

Los espárragos verdes necesitan una conservación adecuada para mantener su textura y frescura durante más tiempo. Un sencillo truco permite prolongar su vida útil en el frigorífico.

Aunque es habitual guardarlos directamente en la nevera después de hacer la compra, existe una forma más eficaz de conservarlos. La clave está en aprovechar una característica de esta verdura para evitar que los tallos pierdan agua y terminen blandos.

Cómo conservar los espárragos verdes en el frigorífico para que duren más

El método es muy parecido al que se utiliza para mantener fresco un ramo de flores. Los espárragos continúan absorbiendo agua después de ser cosechados, por lo que mantener hidratada su base ayuda a conservarlos firmes durante más tiempo.

Para ponerlo en práctica, basta con cortar ligeramente la parte inferior de los tallos e introducir la base de los espárragos en un recipiente con unos pocos centímetros de agua fría. Después, el recipiente debe guardarse en el frigorífico.

De esta manera, los tallos pueden seguir absorbiendo parte del agua y se evita que se resequen demasiado rápido. Es importante no cubrirlos completamente de agua, ya que solo es necesario que la parte inferior permanezca en contacto con ella.

También se puede colocar una bolsa reutilizable perforada sobre los espárragos. Así se conserva parte de la humedad y, al mismo tiempo, se permite la circulación del aire. Este pequeño gesto ayuda a reducir el riesgo de que aparezca moho por un exceso de humedad.

Otros trucos para conservar frutas y verduras durante más tiempo

El método de los espárragos no es el único sencillo cambio que puede ayudar a reducir el desperdicio alimentario en casa. La forma de conservar cada fruta o verdura debe adaptarse a sus características.

Además de elegir el método adecuado para cada alimento, organizar bien el frigorífico facilita que frutas y verduras no queden olvidadas. Colocar delante los productos que están más maduros permite consumirlos antes y aplicar en casa el principio de «primero en entrar, primero en salir».

Pequeños cambios en la forma de almacenar los alimentos pueden ayudar a conservarlos durante más tiempo, aprovechar mejor la compra y reducir el desperdicio alimentario.