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Cuál es el auténtico significado del proverbio árabe: «Un hombre no puede saltar fuera de su sombra»

  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

«El hombre no puede saltar fuera de su sombra» es uno de los proverbios árabes que más circulan hoy en español. La frase popular se mueve dentro del repertorio de los amṯāl («refranes», en español), los dichos breves que la cultura árabe usa desde antes del islam.

La finalidad de estos enunciados breves de uso común es transmitir un mensaje moral o práctico, según un trabajo de la Universidad Hassan II de Casablanca publicado en la revista Paremia del Centro Cervantes. Al fin y al cabo, los amṯāl son dichos anónimos que ofrecen consejos sobre el modo de entender la vida.

La sombra: la imagen con la que el refranero árabe habla de los límites propios

La sombra acompaña al cuerpo a cada paso y cambia de tamaño con la luz, pero nunca desaparece. Esa inseparabilidad convierte el salto en una tarea imposible. El proverbio árabe señala así todo aquello que una persona no puede dejar atrás, desde su carácter hasta su origen.

Los refranes árabes funcionan con ese mecanismo. Para interpretarlos basta con comprender cada palabra y pensar al mismo tiempo en su significado total. El ejemplo que cita el trabajo marroquí mencionado es «no hay humo sin fuego», que indica que, si se ven los efectos, en algún lugar está la causa.

De este modo, el refranero árabe se apoya en la metáfora, la antítesis y la comparación, además de en recursos sonoros como la rima y la aliteración, que facilitan memorizar cada fórmula.

¿Por qué el proverbio árabe apunta a los límites que nadie elige?

La enseñanza encaja con la definición que la paremiología árabe da de este tipo de frases. Un maṯāl (proverbio en singular) recoge una experiencia previa vivida por un individuo o por un grupo, con palabras elocuentes y una difusión amplia entre las clases populares.

Esos enunciados expresan los valores y la concepción del mundo de un pueblo a lo largo de los siglos. En el caso de la sombra, el consejo apunta a la aceptación de la propia naturaleza, puesto que la frase no promete ningún método para cambiarla.

De los beduinos preislámicos a los grandes compiladores del refranero árabe

Se podría decir que la frase popular es anterior al islam. Los beduinos nómadas vivían en contacto constante con la naturaleza en un medio hostil, así que sus observaciones y sus dichos remitían siempre a un animal o a un accidente del terreno, según un estudio de la Universidad de Jordania.

Buena parte de esas frases viajó dentro de las casidas, los poemas beduinos cargados de comparaciones y metáforas. La transmisión fue oral durante siglos, de maestro a discípulo y de abuelos a nietos, hasta que los primeros libros de paremiología árabe las fijaron por escrito.

El primer compendio de refranes data de los años 775 a 785 y se hizo en Bagdad por iniciativa del califa al-Mahdí. En el año 838, Abu Ubayd escribió Kitāb al-amṯāl. El libro más importante de la materia llegó en el siglo XII con al-Maydaní, autor del Maŷmaʻ al-amṯāl.

La huella del refranero árabe en el refranero español

Los precedentes árabes de muchos refranes españoles tardaron en estudiarse. Hasta los años sesenta del siglo XX apenas habían suscitado intuiciones y dudas razonables, según escribió el arabista José María Fórneas Besteiro, de la Universidad de Granada.

El giro llegó en 1962, cuando el profesor egipcio Abd al-Aziz al-Ahwaní publicó Amṯāl al-ʻamma fī l-Andalus, con la edición del refranero de Ibn Asim. Apenas treinta años separan a ese autor andalusí del marqués de Santillana.