Curiosidades
Baltasar Gracián

Baltasar Gracián, escritor y filósofo: “A los 30 años serás león; a los 40, camello; a los 50, serpiente”

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Baltasar Gracián y Morales (Belmonte de Gracián, 8 de enero de 1601-Tarazona, 6 de diciembre de 1658) fue un sacerdote jesuita y escritor español del Siglo de Oro, conocido por su prosa didáctica y filosófica. Entre sus obras más destacadas se encuentra «El Criticón», una alegoría sobre la vida humana considerada una de las grandes novelas de la literatura española.

El pensamiento de Gracián está marcado por el pesimismo propio del Barroco. Para el escritor, el mundo es un lugar complejo, hostil y lleno de engaños, donde las apariencias suelen imponerse a la virtud y a la verdad. Consideraba al ser humano débil, interesado y propenso a actuar con malicia. Baltasar Gracián dejó una de las reflexiones más destacadas sobre el paso del tiempo en su obra «Oráculo manual y arte de prudencia», publicada en 1647.

«A los 30 años serás león; a los 40, camello; a los 50, serpiente»

«A los 20 años será pavón; a los 30, león; a los 40, camello; a los 50, serpiente; a los 60, perro; a los 70, mona; y a los 80, nada», escribió Gracián en el «aforismo 276».

La reflexión de Gracián entiende la vida como un camino de cambios y aprendizaje. Cada década aparece representada por una figura diferente y muestra, desde su perspectiva, cómo se transforman las prioridades, las capacidades y la manera de afrontar el paso de los años.

A los 20 años, el filósofo recurre al pavo real, símbolo de la juventud, la apariencia y el deseo de exhibir las propias virtudes y cualidades. A los 30, la figura escogida es el león, asociado con la fuerza, la determinación y la confianza. Es una etapa en la que la persona suele tener una posición más definida y afronta las responsabilidades con mayor seguridad.

A los 40, Gracián introduce al camello, tradicionalmente relacionado con la resistencia y la capacidad de cargar con grandes pesos. Esta década representa la experiencia adquirida y el conjunto de responsabilidades que se han ido acumulando. A los 50, aparece la serpiente, vinculada con la astucia, la cautela y la prudencia. En este momento de la vida cobran especial relevancia los conocimientos acumulados y la capacidad para adaptarse a las circunstancias.

A los 60, la figura elegida es el perro, relacionado con la lealtad, la fidelidad y la compañía. A los 70, Gracián recurre a la mona, en una comparación marcada por su habitual tono irónico. Finalmente, al llegar a los 80, la secuencia concluye de forma contundente con una única palabra: «nada».

Las mejores frases de Baltasar Gracián