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Arturo Pérez-Reverte

Arturo Pérez-Reverte (74 años): «Europa se deleita mirando su reflejo moral en el escaparate sin asumir que ya no manda»

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

A sus 74 años, Arturo Pérez-Reverte se ha consolidado como uno de los escritores españoles más reconocidos de las últimas décadas. Autor de obras como «El club Dumas», «El capitán Alatriste» o «La Reina del Sur», su trayectoria literaria ha dejado una profunda huella. Recientemente, ha compartido algunas de sus principales inquietudes y reflexiona sobre cómo contempla los últimos años de su vida.

El autor evita plantear su reflexión desde el dramatismo y explica que pertenece a una generación formada en un contexto que prácticamente ha desaparecido. «Yo nací en el año 1951. Mis abuelos nacieron en el siglo XIX. Fui educado para un mundo que ya no existe, con lo bueno y con lo malo. Tenía cosas buenas y tenía cosas malas, pero era mi mundo. Ahora, estoy asistiendo de una manera muy interesada al final de un mundo que es el mío. Lo digo sin dramatismo, lo veo con curiosidad. Son las reglas». Las palabras de Pérez-Reverte reflejan una postura contundente y directa ante la transformación de la sociedad.

«Europa se deleita mirando su reflejo moral en el escaparate sin asumir que ya no manda»

Arturo Pérez Reverte compartió un artículo en sus redes sociales en el que, a raíz de una pequeña escapada para preparar tabulé, termina en «la tienda del chino» para comprar los ingredientes. El periodista cuenta su encuentro con el responsable del negocio, un chino llamado Antonio, su mujer Carmen y su empleado Abu. Este último recibe una reprimenda del dueño cuando regresa con demasiado perejil. Una anécdota que llevó al escritor a reflexionar sobre el papel actual de Europa en el mercado mundial.

«Para hacerse dueños del pueblo, la ciudad o el mundo no necesitan retóricas chorras. Les basta con la caja registradora, su cliente de las nueve de la mañana y, en cuanto pueden permitírselo, un Abu que les suba el perejil», explicó el periodista. A partir de ahí, Pérez Reverte lanzó una contundente observación sobre el viejo continente: «Creyendo que vivimos en el Primer Mundo porque hay pan caliente y perejil fresco a las nueve de la mañana. Ajenos a que el nuevo orden no es ideológico ni épico, sino operativo».

El escritor continuó desarrollando su particular análisis. «Y mientras tanto, Europa (antiguo árbitro del mundo) se deleita mirando su reflejo moral en el escaparate sin asumir que ya no manda, no produce y no decide. Solo legisla para ella misma, mientras al resto del mundo, que se chotea con ganas, se la refanfinfla», afirmó.

«Europa ha perdido su influencia moral»

«No sé qué me queda de vida, cinco o seis años, tres, como mucho. Tampoco quiero ir más allá», sentenció durante una entrevista concedida a La Nación. «Europa hubo un tiempo, y duró mil o dos mil años, en que fue una luz. Europa fue el referente moral, todo el mundo quería imitar Europa».

El escritor considera que el problema no se limita a la pérdida de influencia geopolítica, sino que también afecta a la autoridad cultural y moral que durante siglos estuvo vinculada al continente. Dentro de su análisis crítico, llegó a definir Europa como «un parque temático para turistas». Utilizó esta imagen para referirse a escenas habituales, como los visitantes que se fotografían ante el acueducto de Segovia o frente al Vaticano. Para el académico, estos monumentos son símbolos de la grandeza de un pasado europeo que, a su juicio, ya no conserva la misma capacidad para influir en el presente.

Puso como ejemplo lugares como el acueducto de Segovia o el Vaticano, que cada año reciben a miles de visitantes dispuestos a fotografiarse ante sus monumentos. Para Pérez-Reverte, Europa conserva sus grandes símbolos históricos y culturales, pero ha perdido buena parte del protagonismo y la influencia que tuvo en el pasado. Aun así, el escritor admite que contemplar esta transformación también tiene algo de fascinante. «Ver cómo se va desmoronando todo lo que parecía inmutable desde hace veinte siglos es un espectáculo interesantísimo», aseguró.

Citas de Arturo Pérez-Reverte