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Trucos caseros

Los arquitectos coinciden: «Poner papel de aluminio en las ventanas es una solución de emergencia contra el calor, pero protegerlas por fuera siempre es más eficaz»

  • Alejo Lucarás
  • Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Córdoba. Redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

Cada ola de calor trae consigo la misma imagen repetida en fachadas de medio continente: ventanas cubiertas por dentro con láminas de papel de aluminio, brillando bajo el sol como si los edificios se hubieran convertido en gigantescos paquetes de comida para llevar. El truco se ha vuelto habitual en ciudades europeas que apenas cuentan con aire acondicionado.

Encima, cada verano gana más adeptos entre quienes buscan bajar la temperatura de casa sin gastar en instalaciones costosas. Sin embargo, cuando se pregunta a quienes diseñan edificios para vivir todo el año, la respuesta es bastante unánime. Coinciden en que este truco puede ayudar en un momento puntual de necesidad, pero que su eficacia real depende de un detalle.

Lo que dicen los arquitectos sobre el papel de aluminio en las ventanas: ¿Por dentro o por fuera?

El arquitecto francés Vicent Parasie resume la cuestión sin rodeos: describe esta práctica como una solución de emergencia, «económica y superficial», útil para salir del paso durante un pico de calor, pero lejos de ser una estrategia sólida frente al aumento de las temperaturas.

Por su parte, Lourdes Treviño, del estudio madrileño Freehand Arquitectura, lo compara con algo más cotidiano: «Es como cuando nos ponemos un sombrero para protegernos del sol: si además ese sombrero está térmicamente preparado, protege todavía más».

Esa comparación del sombrero resulta clave para entender por qué el papel de aluminio funciona de forma tan distinta según dónde se coloque.

Puesto en la cara exterior del cristal, actúa como un pequeño espejo térmico capaz de reflejar entre el 95% y el 98% de la radiación solar antes de que esta llegue a tocar el vidrio, de forma parecida a como funcionan las persianas o los toldos tradicionales.

¿Por qué poner el aluminio del lado de adentro es un error?

El problema aparece cuando el papel se pega por dentro, que es justo la forma en la que más gente lo utiliza por comodidad.

En ese caso, la radiación solar ya ha atravesado el cristal antes de encontrarse con el aluminio, así que el calor queda atrapado entre ambas superficies mediante un efecto invernadero que puede terminar acumulando más temperatura en el interior de la habitación en lugar de reducirla.

Además, esa diferencia de temperatura tan marcada entre el aluminio y el cristal puede provocar tensiones térmicas capaces de agrietar o incluso romper ventanas de doble acristalamiento que ya presenten algún desperfecto.

Otro matiz que señalan los especialistas en diseño climático pasivo es que el aluminio solo actúa sobre la radiación solar directa, pero no resuelve otros mecanismos por los que el calor entra en una vivienda, como la conducción a través de muros poco aislados o la falta de ventilación cruzada durante las horas más frescas del día.

Las alternativas que los arquitectos consideran más eficaces

Frente a esta solución improvisada, los arquitectos consultados coinciden en recomendar protecciones que se instalen siempre por fuera de la ventana: toldos, persianas exteriores, contraventanas o lamas orientables que se puedan regular según la posición del sol.

También apuestan por soluciones más permanentes, como ventanas con doble acristalamiento y control solar, un mejor aislamiento de fachada y cubierta, y el hábito de ventilar la casa durante la noche o a primera hora de la mañana, cuando el aire exterior todavía está fresco.

Cabe remarcar a su vez que el propio papel de aluminio tiene, además, una limitación práctica que pocas veces se menciona: no está pensado para resistir de forma permanente el viento, la lluvia ni la exposición solar continuada, así que incluso como parche de emergencia necesita revisarse y sustituirse con frecuencia.

Al final, el consenso entre los expertos quedó más claro que el agua. Sirve para pasar una tarde de calor extremo sin gastar mucho dinero, o para aliviar un poco el efecto de las altas temperaturas, pero no debería sustituir a una protección solar externa y fija, pensada para durar todo el verano año tras año.