No se pueden hacer ‘spoilers’ de lo nuevo de ‘Euphoria’ porque no pasa gran cosa
La tercera temporada arranca sin el brillo y el genio de las anteriores
Esto podría ser una crítica sin spoilers del capítulo 1 de la temporada 3 de Euphoria; el problema es que no hay spoilers que hacer, ya que lo que ocurre es poco o nada. Sam Levinson ha regresado con su serie más exitosa y la pregunta que surge es si era necesaria la continuidad. Para haber tanta expectativa puesta en la despedida de esta ficción, lo cierto es que la nueva entrega no podía ser más descafeinada, repetitiva e incoherente. ¿Qué se salva? Zendaya, cómo no.
El icono que fe
Euphoria nació en 2019 como intento de representación de la generación Z y en poco tiempo se convirtió en un icono de la cultura pop. Basándose en la serie israelí del mismo nombre creada por Ron Leshem y Daphna Levin, Sam Levinson localizó su obra en la sociedad estadounidense, dentro de un grupo de estudiantes de instituto perdidos por el sexo, las drogas y la identidad. Todo resultaba grotesco y bello a la vez, gracias a una estética de videoclip que supo tomarle el pulso a su audiencia potencial.
Euphoria, además, sirvió de cantera para Hollywood, descubriéndonos a auténticas estrellas como Jacob Elordi, Sydney Sweeney y, por supuesto, Zendaya (ella ya era conocida como niña prodigio, pero aquí se consagró como actriz).
El principio del fin
Han pasado 4 años desde el estreno de la segunda temporada, tiempo suficiente para que los mentideros de Hollywood se empacharan con cotilleos de toda índole. Que si el creador no sabía por dónde hacer avanzar la historia, que si los actores no querían continuar, bien por diferencias creativas y personales con Sam Levinson, bien por problemas de agenda o económicos Pero HBO quería seguir explotando uno de sus productos más venerados y el resultado, de momento, genera muchas dudas.
Aunque la voz en off nunca es una buena opción narrativa, en Euphoria, el personaje de Rue (Zendaya) nos regalaba auténticas joyas narrando la vida y desgracias de su entorno y de ella misma. Los prólogos de cada capítulo eran dignos de tesis.
Sin embargo, en el estreno de su tercera temporada, ese milagro narrativo no está. La serie ha dado un salto temporal y ahora los personajes se enfrentan a la edad adulta. Rue vive de ser mula para la narcotraficante a la que le debe dinero (trama heredada de la segunda temporada) mientras que sus amigos intentan hacer un hueco en el mundo laboral.
El primer episodio cuenta menos cosas que el tráiler de la temporada. Si uno lo ha visto, ya sabe que Rue sigue en su proceso de autodestrucción, ya sin frenos, y que Cassie (Sydney Sweeney) y Nate (Jacob Elordi), ahora comprometidos, tienen ciertos problemas económicos, algo que ella intenta revertir abriéndose una cuenta de OnlyFans.
Ya no nos gustan los personajes
El problema auténtico que tiene este episodio es que no hay enfoque narrativo. No se sabe lo que quieren los personajes, no hay un disparo de salida ni un giro que encamine la acción o un refugio emocional al que tengan que enfrentarse los personajes (para eso servían, antes la madre y la hermana de Rue pero ya no están).
Hay que esperar a ver los siguientes capítulos, por supuesto, pero, tal vez influido por la rumorología en torno a las bambalinas de la serie, tengo la sensación de que, en esta ocasión, nadie quería estar ahí. El espectador, de momento, tampoco.