Rolex une a Leonardo DiCaprio y Roger Federer para crear cuatro Daytona únicos: «Se subastarán el 28 de septiembre»
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La relojería de lujo vuelve a encontrar en la exclusividad una de sus mayores fuentes de fascinación, pero esta vez Rolex lleva el concepto de pieza única un paso más allá. La firma ha creado cuatro versiones irrepetibles del Oyster Perpetual Cosmograph Daytona, cada una inspirada en una de las estaciones del año y concebida específicamente para una subasta benéfica. Bajo el nombre Rolex Four Seasons, la iniciativa reúne alta relojería, piedras preciosas y una causa solidaria, con la participación de dos de sus embajadores más reconocidos: Roger Federer y Leonardo DiCaprio. Los cuatro relojes se ofrecerán en Londres el próximo 28 de septiembre, en colaboración con la casa de subastas Phillips, y todos los beneficios se destinarán a la Federer Foundation y Re:wild.
Cuatro Rolex que no volverán a fabricarse
Hay relojes que son difíciles de conseguir y otros que, directamente, están destinados a no repetirse. Es el caso de los cuatro Daytona que protagonizan esta subasta. Rolex ha creado un ejemplar único de cada diseño, convirtiendo cada pieza en un objeto especialmente atractivo para coleccionistas y amantes de la alta relojería.
La colección toma como punto de partida las cuatro estaciones y las traduce mediante una combinación de metales preciosos, piedras naturales y gemas de colores. Los cuatro modelos comparten una misma base mecánica: el calibre 4131, con una reserva de marcha aproximada de 72 horas y certificación de Cronómetro Superlativo. Sin embargo, visualmente, cada uno desarrolla un lenguaje propio.
No se trata, por tanto, de cuatro relojes prácticamente idénticos con pequeñas variaciones. Rolex ha utilizado diferentes materiales y tonalidades para construir cuatro interpretaciones muy distintas del Daytona, desde los violetas asociados a la primavera hasta los azules y fucsias del invierno.
Primavera, entre zafiros violetas y crisoprasa
La primera de las piezas está realizada en oro blanco de 18 quilates y busca trasladar la delicadeza cromática de la primavera. Su esfera está elaborada en crisoprasa, acompañada por contadores de lepidolita, dos piedras naturales que aportan profundidad y matices a la composición.
El color adquiere todavía más protagonismo en el bisel, engastado con 36 zafiros violetas talla trapecio, que suman aproximadamente 5,57 quilates. Los índices continúan con esta misma gama gracias a ocho zafiros violetas talla baguette y otros tres de talla cuadrada.
Como contrapunto, las asas y los protectores de la corona incorporan 54 diamantes talla brillante, con un peso aproximado de 0,86 quilates. El resultado es un Daytona en el que la precisión relojera convive con una estética mucho más joyera de lo habitual.

Verano: el Daytona más cálido
Si la primavera se expresa en violetas, el verano cambia radicalmente de registro. El segundo reloj está realizado en oro Everose de 18 quilates, el material elegido por Rolex para aportar una tonalidad cálida y sofisticada a esta interpretación.
La esfera está confeccionada en turquesa, mientras que los contadores están realizados en corazón de rubí. El conjunto se completa con un bisel engastado con 36 zafiros rosas talla trapecio, de aproximadamente 4,32 quilates, además de índices formados por zafiros rosas.
Los diamantes vuelven a aparecer en las asas y los protectores de la corona, manteniendo la misma configuración de 54 piedras y aproximadamente 0,86 quilates. En este caso, el juego cromático entre el turquesa, el rosa y el Everose convierte al reloj en una de las piezas más llamativas de la colección.

Otoño se viste de oro y verde
El otoño se representa a través de una combinación mucho más terrosa. Rolex ha escogido oro amarillo de 18 quilates y una esfera de mocaita, acompañada de contadores de crisoprasa.
Las tonalidades verdes protagonizan el resto de la pieza. El bisel está decorado con 36 turmalinas verdes talla trapecio, con un peso aproximado de 4,32 quilates, mientras que los índices combinan ocho turmalinas verdes talla baguette y otras tres de talla cuadrada.
De nuevo, los diamantes ocupan las asas y los protectores de la corona, creando un contraste entre el oro amarillo, el verde de las piedras y el brillo de los diamantes. El resultado es probablemente la interpretación más vinculada a los colores propios de la naturaleza dentro de esta colección.

El invierno más espectacular
La cuarta pieza es, quizá, la que lleva más lejos el concepto de paisaje. El modelo de invierno está realizado en platino 950 y cuenta con una esfera de ópalo azul, acompañada por contadores de lapislázuli.
El bisel introduce uno de los detalles más singulares de los cuatro relojes: 36 zafiros talla trapecio dispuestos en un degradado que va del azul al fucsia, con un peso aproximado de 5,57 quilates. Los índices están realizados con diamantes talla baguette y cuadrada.
El platino y los tonos fríos de la esfera evocan la atmósfera invernal, mientras que el degradado de piedras introduce una nota de color que rompe con la sobriedad del conjunto. Las asas y los protectores de la corona vuelven a estar engastados con 54 diamantes talla brillante.

Roger Federer y Leonardo DiCaprio, unidos por una misma causa
La singularidad de los relojes no es el único motivo que hace especial esta subasta. Rolex ha vinculado el proyecto a su Iniciativa Perpetual Planet y ha contado con dos de sus Testimoniales, Roger Federer y Leonardo DiCaprio, cuyos proyectos personales también están relacionados con las causas que recibirán los fondos.

La Federer Foundation, creada en 2003, trabaja para ofrecer oportunidades educativas a niños del sur de África y Suiza. Por su parte, Re:wild, organización impulsada junto a científicos especializados en conservación y vinculada a DiCaprio, centra su actividad en la protección y restauración de ecosistemas naturales, trabajando con comunidades locales, pueblos indígenas y organizaciones de conservación.

La elección de estas dos organizaciones hace que los cuatro relojes tengan una dimensión que va más allá de su valor como objetos de colección. Cada uno de ellos representa una estación, pero el conjunto está planteado como una forma de transformar el savoir-faire relojero y el trabajo de engaste de Rolex en recursos destinados a la educación y a la conservación del planeta.