Los entrenadores expertos coinciden: las personas de más de 50 años que caminan mirando al suelo podrían estar perdiendo equilibrio

Vigilar cada paso, apoyarse a menudo o sentir inseguridad en las escaleras son algunas de las pistas que señalan los expertos

Elena García

Caminar a diario es una de las recomendaciones más habituales para mantener la agilidad y la autonomía a partir de los 50 años. Pero la manera de andar también dice algo sobre el estado físico. Varios entrenadores coinciden en que tener que ir pendiente del suelo o necesitar apoyarse con frecuencia puede indicar que el equilibrio está empeorando.

Los entrenadores expertos coinciden en que las personas que se sienten inseguras al caminar o necesitan apoyarse con frecuencia para no tropezar deberían activar las alarmas porque eso significa claramente que el equilibrio está empeorando.

Un tropiezo aislado apenas dice nada. Sin embargo, lo que conviene observar es que ciertas dificultades empiecen a repetirse en la vida cotidiana. El entrenador José Ruiz propone fijarse en si «cuesta mantenerse sobre una pierna», si aparece inseguridad al bajar escaleras o si andar por un terreno irregular resulta más complicado que antes. También incluye como señal «si necesitas mirar constantemente al suelo». Ruiz insiste en que es la suma de varios de estos cambios lo que le llevaría a prestar más atención al equilibrio y a la fuerza.

Por qué la mirada importa

La dirección de la mirada influye en la postura. La entrenadora Beatriz Crespo, en la revista Sport Life, identifica como un error frecuente en las rutinas de ejercicio para personas mayores mirar hacia abajo una vez adoptada la posición inicial. «Lo ideal es mirar al frente», sostiene. Según explica, bajar la cabeza reduce el campo de visión y favorece que el cuerpo se incline hacia delante. Su comentario se refiere a la práctica de ejercicio, no específicamente a los paseos. Aun así, ayuda a entender por qué fijar la vista en los pies no garantiza más estabilidad.

El especialista Ander Santa Coloma añade otro factor: la propiocepción, la capacidad de percibir la posición del cuerpo sin tener que comprobarla con la vista. «Gracias a ella podemos caminar sin mirar al suelo», señala en su blog. Según explica, esta capacidad también interviene al sostenerse sobre una pierna o al reaccionar ante un tropiezo.

Ejercicios para mejorar la estabilidad

Los entrenadores defienden que el equilibrio puede trabajarse. Hacer ejercicios de estabilidad y coordinación mezclados con fuerza pueden ser la clave a partir de los 50 años. Por ejemplo, mantenerse sobre una pierna junto a un apoyo firme, caminar colocando un pie justo delante del otro o realizar desplazamientos laterales pueden ser algunos de los ejercicios que ayuden a mejorar la estabilidad.

Pero una de las cosas más importantes es hacerlo antes de que llegue el problema y no retrasarlo hasta que la inseguridad limite los movimientos.