Moda

Así es el Chloé Paddington, el legendario it-bag de 2.000 € que ha conquistado a la novia de Brad Pitt, Inés de Ramón

Inés de Ramón, Chloé, bolso
(Foto: Getty Images)
Marta Morales

A un lado, Brad Pitt; al otro, el accesorio por el que suspiran las editoras de moda. Entre ambos, la imagen más repetida de Inés de Ramón en los últimos meses: el icónico bolso de unos 2.000 euros que no se separa de su brazo ni de día ni de noche. Da igual si está en la grada de Roland Garros o saliendo a cenar en París; el gesto es siempre el mismo: el bolso cerca, casi como una extensión del estilismo.

El modelo en cuestión es el legendario Chloé Paddington, uno de los grandes it-bags de los años 2000 que ha regresado con fuerza absoluta en la era de la nostalgia Y2K. Diseñado originalmente en 2005 por Phoebe Philo, se convirtió en un fenómeno global por su mezcla de estética bohemia, cuero suave y un elemento imposible de ignorar: su candado metálico sobredimensionado. En su momento lo llevaron Kate Moss, las hermanas Hilton o Lindsay Lohan; hoy vuelve a ocupar el mismo lugar de culto en los brazos de una nueva generación de celebridades.

Inés de Ramón, Chloé, bolso
(Foto: Getty Images)

El regreso del Paddington no es casual. Bajo la dirección creativa de Chemena Kamali, Chloé ha recuperado la esencia boho-chic que marcó toda una era, reinterpretándola para el presente. El bolso mantiene su silueta relajada, su aire vivido y su carácter funcional, pero ahora encaja en un lujo más consciente de su herencia. Su éxito está precisamente ahí: no es un bolso minimalista, sino una pieza con personalidad, historia y presencia.

Ese carácter explica por qué se ha convertido en el favorito de actrices y cantantes como Rachel Sennott, Alexa Chung, Dua Lipa o Daisy Edgar-Jones. Todas lo han integrado en su día a día como un bolso versátil, capaz de funcionar tanto con vaqueros como con estilismos de alfombra roja. En ese mismo universo, Inés de Ramón lo lleva con una naturalidad absoluta, reforzando la idea de que es un bolso de uso continuo, sin horarios ni códigos rígidos. No es un accesorio reservado a eventos, sino una pieza que acompaña rutinas completas, desde apariciones públicas hasta planes privados en París.

Alexa Chung, Chloé, bolso
(Foto: Getty Images)

Su precio, en torno a los 2.000 euros, lo sitúa dentro del lujo contemporáneo, aunque en reventa puede superar esa cifra según el estado o la edición. Este detalle también alimenta su estatus: no es sólo un accesorio deseado, sino también una pieza con valor de mercado y narrativa cultural, capaz de mantenerse relevante dos décadas después de su creación original.

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(Foto: Balenciaga)

La comparación más evidente se encuentra en otros iconos de la moda reciente. El Balenciaga City Bag fue el equivalente perfecto en los 2000: bolso blando, sin logos y con estética urbana desgastada, convertido en uniforme de editoras y celebridades. Más tarde, el Fendi Baguette tomó el relevo con un enfoque más estructurado y pop, reforzando la idea del bolso como símbolo cultural más allá de su función práctica. El Paddington actual combina ambos mundos: la informalidad del City y el estatus icónico del Baguette, pero con un lenguaje actualizado que encaja en la moda contemporánea.