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Ser la hija de Carolina de Mónaco y la nieta de Grace Kelly imprime carácter. Carlota Casiraghi nació bajo el ojo mediático y está acostumbrada a ser el centro de atención en cada una de sus apariciones públicas. Sin embargo, la sobrina de Alberto de Mónaco ha preferido centrar sus últimos años en una vida familiar y discreta, sin alejarse del mundo de la moda, al que ha sabido llevar una de sus mayores pasiones: la filosofía.
Digna heredera de su madre, a pesar de que en sus primeros años ha sido imagen de campañas de marcas como Gucci o Yves Saint Laurent, ahora Carlota es musa de la nueva era de Chanel, capitaneada por Virginie Viard. Y es que, de casta le viene al galgo. Casiraghi se ha criado con Lagerfeld en casa y era inevitable que, más tarde o más temprano, la joven se convirtiera en el rostro representativo de la Maison.
Sin embargo, aunque ahora el tweed y las dos ‘c’ entrelazadas dominan sus looks, no siempre ha sido así. La hija del desaparecido Stefano Casiraghi puede presumir de un estilo muy personal, de una elegancia natural y de una belleza icónica que trasciende modas y tendencias. Es capaz de darle la vuelta a cualquier outfit con apenas un accesorio y darle un toque diferencial. Un ejemplo de esto fue poco antes de que estallara la pandemia, cuando asistió al desfile de otoño-invierno de Saint Laurent con un estilismo aparentemente de básicos en el que la bandana en la cabeza se convirtió en el protagonista absoluto del look.
No ha sido este el único estilismo memorable de la nieta de Grace Kelly. Carlota se ha convertido en todo un ejemplo de elegancia para las mujeres de su generación. Capaz de lucir como nadie los looks más casuales y deslumbrar en la alfombra roja. Imposible olvidar cualquiera de sus outfits en el tradicional Baile de la Rosa, por no hablar de las veces en las que ha participado en el Festival de Cannes u otros eventos cinematrográficos de la mano de su marido, Dimitri Rassam.
Y, a tenor de esto, no podíamos dejar de hablar de sus vestidos de novia. Como es habitual en Mónaco, Carlota tuvo dos celebraciones. Una civil, con un minivestido con lazos que no dejó a nadie indiferente tras la cual vistió un look de noche palabra de honor adornado con un collar de Grace Kelly y una religiosa, en la que apostó por un diseño de inspiración romántica que recordaba mucho al de la primera boda de su madre.
Mención aparte se merecen los looks sobrios y sin apenas maquillaje por los que la joven apuesta cuando acude a eventos culturales, dejando claro que su prioridad en esos entornos es siempre el contenido y no que se fijen en el icono de estilo en el que no ha podido evitar convertirse.
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