DECLARACIONES

Ana Obregón no consigue vender su paraíso mallorquín: rebaja 10 millones y se rompe al hablar de sus recuerdos

Ana Obregón en Antena 3. (Foto: Europa Press)
Ana Obregón en Antena 3. (Foto: Europa Press)
Marta Menéndez
  • Marta Menéndez
  • Jefa de Corazón y Crónica Social en COOL. Periodista especializada en celebrities, televisión, moda y realeza, con experiencia en medios como Cadena SER, El Independiente y Diez Minutos. Actualmente cuento las historias detrás de los grandes nombres de la crónica social, con especial foco en actualidad, casas reales y televisión.

Ana Obregón está viviendo un verano de esos en los que la felicidad y la nostalgia se dan la mano. La actriz y presentadora disfruta estos días de Mallorca junto a la pequeña Anita, con la que no para de hacer planes entre la playa y la piscina. No obstante, regresar a la isla también significa enfrentarse a los recuerdos de toda una vida. Ana ha hablado ante las cámaras de cómo está viviendo estas semanas y, especialmente, de la situación de El Manantial, la espectacular finca familiar que durante más de cinco décadas fue el gran refugio de los García Obregón y que ahora afronta sus últimos veranos en manos de la familia. Con una sonrisa y cargada de equipaje, la presentadora ha reconocido que está disfrutando mucho de su nieta, aunque detrás de esa felicidad hay una parte mucho más emocional: «Es que sabes qué pasa, que son sentimientos muy encontrados. Tengo las sonrisas que tapan el dolor, los recuerdos de mis padres, de mi niño», ha confesado. Una frase que resume lo complicado que resulta para ella disfrutar de un lugar que durante tantos años estuvo asociado a los momentos más felices de su vida.

Mientras tanto, Anita se ha convertido en una de las grandes protagonistas de sus vacaciones. Ana no puede ocultar su entusiasmo cuando le preguntamos por la pequeña: «Fenomenal. Está para comérsela», asegura, antes de explicar que ambas están aprovechando el verano al máximo. «Sí, no para, estamos todo el día playa, piscina», cuenta entre risas. Eso sí, la presentadora también tiene que sacar tiempo para trabajar y reconoce que está haciendo auténticos malabarismos para compaginarlo todo. «Y trabajo, claro y trabajo», responde cuando le recordamos que sus vacaciones también tienen un hueco para sus compromisos profesionales. Una rutina que parece llevar con naturalidad, aunque durante nuestro encuentro incluso necesita ayuda para cargar la maleta antes de subirse al taxi. Una escena cotidiana que contrasta con la enorme carga emocional que tiene para ella este verano, especialmente porque cada regreso a Mallorca trae consigo recuerdos de sus padres y de Aless.

Y es imposible hablar de Mallorca y de Ana Obregón sin hablar de El Manantial, la propiedad que durante décadas fue mucho más que una casa de vacaciones. Ubicada en Costa de los Pinos, en Son Servera, la finca ocupa una parcela de unos 6.012 metros cuadrados con 123 metros de frente al mar y cuenta con una vivienda de alrededor de 993 metros cuadrados distribuidos en una sola planta. La propiedad dispone de amplios jardines mediterráneos, piscina con vistas al mar, grandes terrazas, siete dormitorios con baño en suite, una cocina de grandes dimensiones, casa de invitados, pista de pádel y hasta helipuerto. Construida por el padre de Ana, Antonio García Fernández, a finales de los años sesenta, la vivienda fue durante más de medio siglo el punto de encuentro de los cinco hermanos García Obregón, sus parejas, hijos y amigos. Allí se celebraron reuniones familiares, se disfrutaron interminables jornadas de verano y se vivieron algunos de los momentos más importantes de la vida de Ana y de su hijo Aless. Por eso, cuando la prensa le pregunta si le da pena pensar que la propiedad pueda dejar de pertenecer a la familia, su respuesta es tan breve como demoledora: «Demasiado».

La venta de El Manantial, además, se ha convertido en una auténtica carrera de fondo. Tras el fallecimiento de los padres de Ana y sus hermanos, la familia decidió poner la finca en el mercado para cerrar el capítulo de la herencia y evitar también los elevados gastos que implica mantener una propiedad de semejantes dimensiones. El problema es que encontrar comprador para una mansión de estas características y con un precio de infarto no está resultando sencillo. La vivienda llegó a ponerse a la venta por 35 millones de euros, pero, después de casi dos años sin que se haya cerrado la operación, los hermanos habrían decidido rebajar sus pretensiones en nada menos que 10 millones, situando ahora el precio en torno a los 25 millones de euros. Una rebaja millonaria que no ha pasado desapercibida y sobre la que hemos preguntado directamente a Ana. Su respuesta, sin embargo, deja claro que ella no está al frente de la operación: «No me preguntes porque lo llevan mis hermanos y yo no me entero de nada», ha respondido con naturalidad. De esta forma, la presentadora se desmarca de las negociaciones y deja en manos de sus hermanos todo lo relacionado con el futuro de la propiedad.

Ana Obregón y su nieta en Mallorca. (Foto: Europa Press)
Ana Obregón y su nieta en Mallorca. (Foto: Europa Press)

Lo que sí tiene claro Ana es que desprenderse de El Manantial no será sencillo, por mucho que la operación sea necesaria desde el punto de vista familiar y patrimonial. La casa puede tener un precio, pero para ella está cargada de recuerdos imposibles de cuantificar. Allí están sus padres, su infancia, los veranos en familia y también una parte de la historia que compartió con Aless. Por eso este verano tiene para ella un sabor especialmente agridulce: mientras disfruta de Anita y de esos momentos que le permiten volver a sonreír, también siente el peso de todo lo que ha quedado atrás.