WELLNESS

ZEM Wellness Clinic Altea defiende que caminar cinco minutos más al día puede marcar la diferencia en la longevidad

ALTEA
(FOTO: ZEM Wellness Clinic Altea)
Ana Márquez

La búsqueda de una vida larga y plena se ha convertido en uno de los grandes desafíos de la sociedad actual. Lejos de lo que muchos pueden pensar, la longevidad saludable no depende de transformaciones radicales, ni de grandes cambios, ni de rutinas exigentes: se construye a partir de hábitos pequeños, constantes y basados en la evidencia.

Caminar cinco minutos más al día: pasaporte para la longevidad

Sumar este sencillo hábito a nuestra rutina reduce el riesgo de muerte en torno a un 10%, según las conclusiones del metaestudio publicado por la prestigiosa revista científica The Lancet, una de las revistas científicas médicas de revisión por pares más antiguas y prestigiosas del mundo. En sus conclusiones señala que sumar únicamente 5 minutos diarios a caminar a buen ritmo (a unos 5 km/h) se asocia con una reducción significativa del riesgo de mortalidad, en torno a un 10% entre la mayoría de la población adulta. Disminuye el sedentarismo, activa el metabolismo y protege el sistema cardiovascular, según el informe de esta publicación de referencia internacional. Más de 135.000 adultos, de Estados Unidos, Reino Unido, Noruega y Suecia han participado en esta investigación que señala que tan solo estos 300 segundos, lo que tardamos en darnos una ducha rápida, son decisivos para vivir más y mejor.

The Lancet pone en valor el efecto positivo de incorporar pequeños cambios en la actividad física sobre la salud y la longevidad; cambios sencillos y fácilmente asumibles por la mayoría de la población. No hace falta entrenar como un atleta, ni es necesario correr maratones: basta con caminar unos minutos más cada día a paso ligero para notar la diferencia y desafiar al paso del tiempo.

El valor de la regularidad, frente a la intensidad extrema

ZEM Wellness Clinic Altea se alinea con las conclusiones de este estudio adoptando un enfoque dirigido a establecer pequeños hábitos, personalizados y sostenidos para lograr una mayor calidad de vida durante más tiempo. Prioriza el movimiento consciente, destacando el valor de la regularidad frente a la intensidad extrema.

En este sentido, en lugar de imponer rutinas exigentes, se centra en enseñar a sus huéspedes cómo moverse mejor, cómo incorporar actividad en el día a día y cómo seguir desarrollando esta rutina en el largo plazo. En ZEM el ejercicio es parte de un equilibrio global, no una obligación aislada, con soluciones adaptadas a la realidad de cada persona: edad, condición física, ritmo de vida y motivación.

ZEM se aleja de programas centrados en grandes transformaciones, entrenamientos intensivos o promesas inviables, para proponer un modelo basado en pequeñas mejoras medibles, atendiendo a cada individualidad.

Su método se presenta como una guía práctica que ayuda al huésped a identificar pequeños cambios que puedan integrarse en su rutina diaria una vez que regresa a su casa. Aquí el acompañamiento no acaba en la estancia, porque lo que se mantiene en el tiempo es lo que genera impacto real en la salud y en la esperanza de vida. No promete milagros, no apuesta por soluciones rápidas, sino optimizar las probabilidades de salud y longevidad a partir de hábitos sostenibles.

Frente a los que afirman que la genética dicta nuestro destino, la evidencia científica señala que también nuestras elecciones en el estilo de vida tienen un impacto mucho más determinante de lo que pensamos. Los hallazgos del metaestudio de The Lancet así lo confirman, poniendo en valor el poder transformador de estos 5 minutos extra de actividad física al día como pasaporte a la longevidad.