Centollo, quisquillas y jamón ibérico: esto es lo que comió el Papa León XIV en su visita a Madrid
¿Qué significa ‘six seven’?: el gesto viral que el Papa León XIV no deja de hacer
Qué significa regalar un bonsái como el que le dio Pedro Sánchez al Papa: qué hay detrás de este regalo especial
La visita del Papa León XIV a España ha dejado imágenes históricas, discursos institucionales y encuentros multitudinarios, pero también ha despertado una curiosidad mucho más terrenal: qué ha comido durante su estancia en Madrid. Después de jornadas intensas marcadas por actos oficiales, reuniones con representantes de la sociedad civil y una multitudinaria presencia pública, el Pontífice tuvo ocasión de sentarse a la mesa para descubrir algunos de los sabores más representativos de nuestro país. Y para una ocasión así no se eligió cualquier cocina. El encargado de diseñar el menú fue Lhardy, uno de los restaurantes más emblemáticos de Madrid, que elaboró una propuesta concebida como un recorrido gastronómico por distintas regiones españolas. Un banquete en el que tradición, producto y cultura se dieron la mano para mostrar al Santo Padre una pequeña muestra de la extraordinaria riqueza culinaria nacional.
Una cena con sabor a España
La velada tuvo lugar en el Palacio Episcopal de Madrid, como prolongación de los actos que el Papa había protagonizado durante la jornada. Lejos de apostar por una cocina de vanguardia o por propuestas excesivamente sofisticadas, la organización quiso que el menú funcionara como una carta de presentación de la gastronomía española más reconocible.
La propuesta fue concebida como un viaje por algunos de los productos y recetas más representativos de la despensa nacional. Una manera de explicar España a través de los sabores, utilizando ingredientes procedentes de diferentes territorios y elaboraciones profundamente arraigadas en la tradición culinaria del país.
Lhardy, el restaurante elegido para una ocasión histórica
Detrás de cada plato estaba Lhardy, una auténtica institución madrileña fundada en 1839. Pocos establecimientos pueden presumir de haber sobrevivido a casi dos siglos de historia manteniendo intacto su prestigio.
Situado en la Carrera de San Jerónimo, este restaurante ha sido durante generaciones punto de encuentro de aristócratas, artistas, intelectuales y políticos. Sus salones han acogido algunas de las reuniones más relevantes de la vida social madrileña y su nombre está ligado de manera inseparable a la cocina tradicional española.
Por eso, cuando surgió la necesidad de ofrecer al Papa una experiencia gastronómica representativa, Lhardy apareció como una elección natural. Su capacidad para combinar elegancia, tradición y excelencia culinaria lo convertía en el anfitrión perfecto para una cena de carácter histórico.
Del mar a la dehesa: un recorrido por la despensa nacional
La cena comenzó con una selección de productos que mostraban la diversidad geográfica de España. Entre ellos figuraban el centollo gallego, los pescados procedentes del Cantábrico y las quisquillas de Motril, una representación del enorme patrimonio marítimo del país.
El mar tuvo así un papel protagonista, pero también la tierra. Uno de los grandes invitados fue el jamón ibérico de Huelva, considerado uno de los embajadores gastronómicos españoles más reconocidos internacionalmente. Su presencia en el menú era prácticamente obligatoria.
Según se ha conocido posteriormente, entre los aperitivos figuraban también salmón ahumado ecológico, jamón ibérico Cinco Jotas y las famosas croquetas de cocido de Lhardy, uno de los platos más icónicos de la casa.
Las recetas que cuentan quiénes somos
Más allá de los grandes productos, el menú quiso rendir homenaje a aquellas elaboraciones que forman parte del imaginario colectivo español. Platos sencillos en apariencia, pero cargados de historia y significado.
Las croquetas de cocido fueron uno de ellos. Un guiño tanto a Madrid como a una tradición culinaria basada en el aprovechamiento y el sabor. También apareció la ensaladilla, una receta que ha trascendido generaciones y que sigue ocupando un lugar privilegiado en las mesas españolas.
El gazpacho fue otro de los protagonistas. Refrescante, sencillo y profundamente ligado a la cultura gastronómica del sur, representa como pocos platos la esencia del verano español. Algunas informaciones apuntan a que se sirvió en una versión enriquecida con centollo gallego, elevando la receta tradicional sin perder su identidad.
Un principal a la altura del acontecimiento
Tras los entrantes llegó el plato principal: mero del Cantábrico al horno. Una elección que volvía a poner el foco en el producto de calidad y en la cocina que respeta la materia prima por encima de artificios innecesarios.
Para acompañar el menú se seleccionaron vinos procedentes de denominaciones de origen de León, reforzando la idea de recorrer distintas zonas del país a través de la gastronomía.
Lo último en Cool
-
La actriz Belén López, víctima de un accidente de tráfico: «Se dieron a la fuga»
-
Kira Miró explica cómo se «abrasó toda la boca» en un rodaje: «Acabé con quemaduras químicas en los labios y con la lengua a trizas»
-
El exclusivo refugio de Bad Bunny en Madrid: la misma ‘penthouse’ donde se alojó Taylor Swift por 25.000 euros la noche
-
Kiko Matamoros y Rocío Osorno cargan contra Irene Montero por sus palabras sobre León XIV
-
Mundial 2026: quién viaja, quién duda y quién se queda fuera entre Felipe VI, Haakon y los Windsor
Últimas noticias
-
Historia de los cónclaves más largos y llamativos de la historia
-
La actriz Belén López, víctima de un accidente de tráfico: «Se dieron a la fuga»
-
Mallorca Fashion Days: la gran pasarela del talento y la creatividad balear se consolida de cara al 2026
-
El manjar manchego que en el siglo XX era una humilde comida de pastores y cazadores: hoy lo piden todos los turistas
-
Belfast protesta contra la inmigración después de que un sudanés intentara decapitar a un hombre en plena calle