El palacio flotante del emir de Catar, amigo de Juan Carlos I, vuelve a Tarragona tras una reforma de 35 millones
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01El impresionante Al Lusail, propiedad del emir de Catar, Tamim bin Hamad Al Thani, ha vuelto a convertirse en uno de los grandes protagonistas del Mediterráneo tras regresar a Tarragona después de una ambiciosa reforma valorada en 35 millones de euros. La llegada de este exclusivo megayate también recuerda la estrecha relación que durante años ha existido entre la monarquía catarí y la Casa Real española, especialmente con el Rey Emérito Juan Carlos I, quien mantuvo una conocida cercanía con varias casas reales del Golfo, entre ellas la de Catar.
Después de permanecer siete meses en las instalaciones del prestigioso astillero alemán Lürssen, donde fue sometido a una completa modernización técnica y estética, Al Lusail ha retomado su ruta por el Mediterráneo haciendo escala en Port Tarraco, uno de los puertos españoles mejor preparados para recibir embarcaciones de estas dimensiones. Procedente de Gibraltar, el yate confirma una vez más que la costa española continúa siendo uno de los destinos favoritos de la realeza catarí durante el verano.
Valorado en torno a 500 millones de euros, Al Lusail es considerado uno de los yates privados más exclusivos del planeta. Con 123 metros de eslora, una manga de 23 metros y un desplazamiento superior a 8.400 toneladas, esta embarcación representa la máxima expresión del lujo y la ingeniería naval. Construido en 2017 por Lürssen y diseñado por el estudio británico H2 Yacht Design, combina un elegante diseño exterior con unas instalaciones propias de un hotel de cinco estrellas.
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El interior del megayate está distribuido en seis cubiertas acristaladas, concebidas para ofrecer una gran luminosidad y vistas panorámicas del mar. Puede alojar hasta 36 invitados repartidos en 18 suites de lujo, mientras que una tripulación de alrededor de 60 personas se encarga de que cada detalle funcione a la perfección durante la travesía.
Las comodidades a bordo están a la altura de una auténtica residencia real flotante. El barco dispone de piscina, jacuzzis, spa, gimnasio, salón de belleza, cine privado y un exclusivo club de playa con zonas de descanso y ocio. Además, incorpora un helipuerto en cubierta que facilita los desplazamientos del emir y sus invitados, así como un amplio garaje interior donde se almacenan varias lanchas auxiliares de lujo utilizadas para acceder cómodamente a tierra.
La reciente remodelación ha permitido actualizar tanto la parte técnica como la estética del yate. Los trabajos incluyeron el mantenimiento integral del casco, la revisión de motores y sistemas mecánicos, mejoras en la climatización y automatización, además de la restauración de las cubiertas de teca. Uno de los procesos más costosos fue el repintado completo del casco, una operación cuyo coste habría superado los 13 millones de euros debido a la complejidad que supone tratar una embarcación de semejantes dimensiones.
A todo ello se suma una impresionante capacidad de navegación. Gracias a sus depósitos, capaces de almacenar 500.000 litros de combustible, Al Lusail puede recorrer más de 4.500 millas náuticas sin necesidad de repostar, lo que le permite afrontar largas travesías con total autonomía.