El entrenador de Isabel Preysler revela su rutina de ejercicios para estar en forma a los 76 años: «Trabajo de movilidad y fuerza, caminatas y equilibrio»
Blas Latorre es el entrenador personal de Isabel Preysler
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Isabel Preysler lleva años cuidándose y el ejercicio forma parte de sus hábitos, aunque ponerse a entrenar no siempre le apetece. Ella misma ha reconocido esa pereza y su entrenador personal, Blas Latorre, la conoce bien después de más de una década trabajando a su lado. Por eso, las sesiones que realiza están pensadas para que pueda mantener la constancia sin necesidad de pasar horas haciendo ejercicio.
A sus 76 años, Preysler entrena tres días por semana y dedica alrededor de 45 minutos a cada sesión. No se trata de hacer ejercicios especialmente complicados ni de llevar el cuerpo al límite. Latorre combina el trabajo de fuerza con movilidad, equilibrio y algo de cardio. Pero además, fuera de esas sesiones hay otra actividad mucho más sencilla a la que el entrenador concede especial importancia y que no es otra que caminar.
El entrenador de Isabel Preysler revela su rutina de ejercicios
Las sesiones de entrenamiento de Isabel Preysler comienzan de una forma bastante tranquila. Los primeros cinco minutos los dedica a hacer cardio suave y suele utilizar la elíptica. Después llega el calentamiento, centrado principalmente en la espalda y el abdomen, antes de comenzar con los ejercicios de fuerza. La rutina no es exactamente igual cada día. Latorre va cambiando los ejercicios durante la semana para trabajar distintos grupos musculares y en algunos utiliza bandas elásticas. Hay, sin embargo, zonas a las que prestan algo más de atención como los brazos y la cintura, dos partes del cuerpo que preocupan más a Preysler ya que son de las que más se nota el paso de los años.
El entrenador también insiste en los tríceps y los abdominales, aunque el trabajo del abdomen no se limita a una cuestión estética. Tener un core fuerte ayuda a mantener la estabilidad y el equilibrio, algo que va cobrando importancia a medida que pasan los años y que también resulta útil para realizar con mayor seguridad muchos movimientos cotidianos.
Fuerza, movilidad y equilibrio a los 76 años
Buena parte del entrenamiento está orientado a conservar la fuerza y poder moverse bien. A los 76 años, la rutina que Latorre prepara para Preysler tiene en cuenta su edad y su estado físico. No busca que complete entrenamientos agotadores, sino que continúe trabajando el cuerpo de manera habitual y pueda mantener su autonomía. La fuerza ocupa una parte importante de esos 45 minutos. Las bandas elásticas son uno de los materiales que utilizan, aunque los ejercicios van cambiando. A esto se suma el trabajo de movilidad y equilibrio. Son aspectos que pueden pasar más desapercibidos que unos brazos tonificados o unos abdominales fuertes, pero tienen una utilidad directa en el día a día.
Y al terminar llega una de las partes que más disfruta Preysler. Los últimos minutos quedan reservados para los estiramientos y, según ha contado su entrenador, es lo que más le gusta de la sesión. De esta manera, en menos de una hora pasan por cardio, calentamiento, fuerza y estiramientos sin necesidad de dedicar una mañana o una tarde completa al gimnasio.
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Caminar también forma parte de su forma de cuidarse
Blas Latorre no basa todo el ejercicio en los entrenamientos programados. Caminar ocupa un lugar importante en su manera de entender la actividad física y es algo que recomienda más allá del caso concreto de Isabel Preysler. De hecho, su propio método parte de una idea bastante sencilla: andar puede ser el primer paso para empezar a cuidarse.
Es una actividad fácil de incorporar a la rutina y que se puede adaptar a edades y condiciones físicas muy diferentes. Latorre la incluye en programas destinados a personas mayores de 55 años, pero también en otros relacionados con la espalda o la pérdida de peso. En el caso de Preysler, las caminatas sirven para completar el trabajo que realiza durante sus tres sesiones semanales. No todo consiste, por tanto, en utilizar bandas elásticas o hacer ejercicios específicos. Mantenerse activa fuera del entrenamiento también cuenta.
La constancia, incluso cuando no apetece entrenar
Después de más de diez años entrenando juntos, Latorre conoce también uno de los puntos que más le cuestan a Preysler: empezar. La pereza antes de hacer ejercicio no desaparece por llevar años entrenando y ella tampoco intenta ocultarlo. Precisamente por eso, su entrenador adapta las sesiones para que pueda mantenerlas en el tiempo. Ahí está una de las claves de su rutina. Son tres días a la semana y 45 minutos cada vez, una frecuencia que ha conseguido mantener durante años. Así, en lugar de recurrir a sesiones interminables, el trabajo se reparte entre diferentes ejercicios y se ajusta a lo que necesita en cada momento.
Su entrenamiento tampoco se queda únicamente en aquello que se nota a simple vista. Brazos, cintura y abdomen reciben atención, pero junto a ellos aparecen la espalda, la movilidad, el equilibrio y las caminatas. A los 76 años, Preysler continúa entrenando con Latorre y lo hace con una rutina bastante fácil de resumir: moverse, trabajar la fuerza y, sobre todo, no dejar de hacerlo con el paso del tiempo.