SALUD OCULAR

El Dr. Álvarez de Toledo alerta sobre el mal uso de lentillas en verano: «No deberían usarse para bañarse ni en el mar, ni en la piscina»

Dr. Juan Álvarez de Toledo. (Foto: COOL)
Lucía Lera
  • Lucía Lera
  • Periodista especializada en viajes, belleza y estilo de vida. Al terminar la carrera entendí que quería convertir mi vocación en mi forma de vida, y desde entonces el periodismo se ha convertido en el lugar desde el que contar historias, descubrir lugares y conectar con personas. A lo largo de este camino he colaborado con distintas cabeceras, confirmando en cada artículo que elegí la profesión adecuada.

Está muy interiorizado el hecho de que hay determinadas rutinas para cuidar la piel en verano, porque esta época del año es especialmente corrosiva para su salud. Pero, ¿qué hay de los ojos? Lo cierto es que, aunque no se les preste la debida atención, los ojos también sufren las consecuencias de las vacaciones y se enfrentan a tres grandes peligros: el sol, el mar y el cloro de la piscina. Y si, además, usas lentillas, los riesgos y cuidados son todavía mayores. Para entender cómo puede afectar un mal uso de las lentillas a la salud ocular y cómo prevenirlo, hemos hablado con un oftalmólogo para que nos explique cómo cuidar de la salud ocular en verano.

En verano, llegas a la playa y lo primero que echas al neceser son las lentillas porque el pensamiento es: «Si tengo que estar entrando y saliendo del agua, llevar lentillas en vez de gafas es lo más cómodo». Este es el planteamiento aparentemente lógico que todo el que usa lentillas puede tener y que deriva en un mayor uso. Pero aquí tenemos un caso en el que la lógica se utiliza al libre albedrío porque, más uso y más comodidad no implica que sea mejor.

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(Foto: Pexels)

Más bien todo lo contrario, y este comportamiento puede derivar, según el Dr. Juan Álvarez de Toledo, en «conjuntivitis y, sobre todo, queratitis infecciosa», una inflamación grave de la córnea causada por virus, bacterias, hongos o parásitos. El doctor es uno de los oftalmólogos más reconocidos en el ámbito de la cirugía corneal y los trasplantes de córnea en España, especialista en córnea, catarata y cirugía refractiva. Actualmente, ejerce como doctor en Medicina por la Universidad de Barcelona, director médico en Oftalvist Barcelona, y hemos hablado con él sobre el uso de las lentillas en verano.

El riesgo de un día de playa

Sólo en un día de playa, la salud ocular se expone a unos riesgos que aumentan las posibilidades de acabar en infecciones graves. El más común es que muchas personas utilizan las lentillas para hacer el baño mucho más cómodo y seguro, sin saber que el baño con lentillas es el mayor riesgo para tus ojos. «No deberían usarse para bañarse ni en el mar, ni en piscina. El agua puede contener bacterias y amebas como Acanthamoeba, que pueden producir queratitis graves».

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(Foto: Pexels)

La arena, el viento y la sal irritan la córnea pero, además, se suma el riesgo de que la lentilla puede atrapar pequeñas partículas entre la lente y la córnea, «produciendo microerosiones, sensación de cuerpo extraño, ojo rojo y más riesgo de infección». El calor y el aire seco también son factores que afectan a las lentillas, ya que las deshidratan, provocando que «se seque más, se mueva peor, se pegue al ojo o provoque visión fluctuante», comenta el doctor. En estos casos conviene usar lágrimas artificiales compatibles con lentillas, preferiblemente sin conservantes.

Uso correcto de las lentillas

Ya que renunciar a la comodidad de las lentillas no es algo a lo que mucha gente que las utiliza está dispuesta a renunciar, el doctor recomienda hacer ciertos cambios a la hora de elegir las que más aboguen por la salud de tus ojos. Y para esto no hay una norma escrita que dictamine cómo y cuándo usar las lentillas, pero sí que hay varios consejos que pone el doctor a tu disposición para tener en cuenta.

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(Foto: Pexels)

El primero es quitarte las lentillas antes de bañarte y, si te entra agua en el ojo con las lentillas puestas, retíralas cuanto antes. Si vas a pasar un largo día de playa, no las lleves todo el día; «lo prudente es usarlas sólo las horas necesarias y hacer descanso con gafas. Como orientación, retirarlas tras 6-8 horas si hay sequedad, irritación o ambiente de playa intenso». Y al acabar la playa, «idealmente quitarlas, lubrica el ojo y pasar a las gafas. No es buena idea seguir con las mismas lentillas hasta la noche o salir a cenar con ellas después de playa, arena, viento y calor».

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(Foto: Pexels)

En verano, «para muchos pacientes es aconsejable cambiar temporalmente a lentillas diarias desechables, aunque usen mensuales o quincenales el resto del año», explica el Dr. Juan Álvarez de Toledo. La razón es que en verano hay más exposición a agua, sudor, arena, crema solar, polvo, aire acondicionado, viajes y más horas de uso. «Todo eso aumenta el riesgo de depósitos, irritación, ojo seco e infección» y, en este sentido, el doctor añade que «las lentillas diarias reducen parte de ese riesgo porque se estrenan cada día y se tiran al final del uso».

Otras alternativas al uso de lentillas que promueve el doctor son el uso de gafas graduadas o gafas de sol graduadas para playa y piscina, tratamiento del ojo seco o blefaritis, y en pacientes adecuados, valorar cirugía refractiva como LASIK/SMILE/PRK, ICL o cirugía de cristalino según edad, graduación, córnea, ojo seco y expectativas.

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(Foto: Pexels)

Los 10 malos hábitos del verano

Vistas las consecuencias, el verano suele desencadenar una sucesión de malos hábitos con el uso de las lentillas que ponen en riesgo tu salud y pueden derivar en que ya no puedas utilizar más este recurso porque tus ojos terminen rechazando las lentillas. El Dr. Álvarez de Toledo subraya que los principales malos hábitos del uso de las lentillas son:

  • Llevarlas demasiadas horas: con el calor, el aire acondicionado, los viajes y las jornadas largas, muchas personas alargan el uso de las lentillas más de lo recomendado. Esto favorece hipoxia corneal, sequedad, depósitos e inflamación.
  • Bañarse con lentillas en piscina, mar, lagos o jacuzzis: es uno de los hábitos más peligrosos. El agua puede contener bacterias y amebas como Acanthamoeba, que pueden quedar atrapadas entre la lentilla y la córnea y causar queratitis graves. Se recomienda retirar las lentillas antes de nadar y no exponerlas a ningún tipo de agua.
  • Ducharse con las lentillas puestas: aunque parezca menos peligroso que la piscina, también expone la lentilla al agua del grifo. Ducharse, nadar o usar jacuzzi con lentillas aumenta el riesgo de queratitis por Acanthamoeba.

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(Foto: Pexels)

  • Dormir o echar siestas con ellas: muy frecuente en vacaciones, viajes o después de la playa. Dormir con lentillas aumenta el riesgo de infección corneal en aproximadamente 6 a 8 veces.
  • Usar agua, saliva o suero no adecuado para limpiarlas: las lentillas no deben aclararse ni guardarse con agua, saliva ni soluciones caseras. Tampoco el suero fisiológico sustituye a una solución desinfectante; puede aclarar, pero no desinfecta. Las lentillas no deben exponerse a agua del grifo, agua embotellada, destilada, lago o mar.
  • No usar lágrimas artificiales o lubricación cuando hay sequedad: en verano hay más evaporación lagrimal, aire acondicionado, viento, sal, cloro y pantallas durante viajes. No hidratar la superficie ocular favorece incomodidad, visión fluctuante y microerosiones. Mejor usar lágrimas artificiales compatibles con lentillas, preferiblemente sin conservantes.

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(Foto: Pexels)

  • Reutilizar lentillas diarias o alargar la vida de las mensuales: las lentillas diarias son de un solo uso. Reutilizarlas o llevar lentillas mensuales más tiempo del indicado aumenta la presencia de depósitos, contaminación e intolerancia.
  • No cambiar o limpiar bien el estuche: el estuche puede ser un reservorio de microorganismos. Debe limpiarse con solución de mantenimiento, dejarse secar al aire y cambiarse con frecuencia. Se recomienda mantener el agua alejada de lentillas y estuches, y usar siempre solución específica para lentes de contacto.
  • Ponérselas con las manos sucias o con restos de crema solar: en verano es típico manipularlas en la playa, piscina, coche o avión. Las manos deben lavarse y secarse bien antes de tocar las lentillas. La crema solar, la arena o la sal pueden irritar mucho la superficie ocular.
  • Ignorar síntomas de alarma: dolor, ojo rojo, fotofobia, secreción, visión borrosa o sensación intensa de cuerpo extraño no son normales en un usuario de lentillas. En esos casos hay que retirar la lentilla y consultar de forma urgente, especialmente si hay dolor o pérdida de visión.