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Viñedos naturales, masías y vistas al Mediterráneo: el pueblo a media hora de Barcelona donde desconecta Cucurella

Cucurella es uno de los jugadores más mediáticos de La Roja

Cataluña se ha convertido en el refugio perfecto para muchos futbolistas

El municipio de Alella ocupa un lugar importante en la vida de Cucurella

Cucurella
Marc Cucurella. (RFEF)

Marc Cucurella atraviesa uno de sus mejores momentos. Lejos de los estadios, los focos y la presión del fútbol de élite, el lateral mantiene un estrecho vínculo con un lugar muy distinto al ritmo frenético de las grandes competiciones: Alella, el municipio barcelonés donde nació y dio sus primeros pasos antes de incorporarse a la cantera del Barcelona.

Situado a poco más de 20 kilómetros de la capital catalana, Alella ha sabido conservar el carácter de un pueblo mediterráneo rodeado de naturaleza, viñedos y antiguas masías. Su proximidad a Barcelona lo convierte en una escapada habitual para quienes buscan tranquilidad sin renunciar a la oferta cultural y gastronómica de la provincia.

El pueblo donde comenzó todo

Mucho antes de consolidarse como una estrella, Marc Cucurella creció en las calles de Alella. Desde allí inició su camino hacia La Masia, donde comenzó una trayectoria que posteriormente le llevaría a vestir las camisetas de diferentes clubes europeos y a convertirse en un habitual de la selección española.

Aunque su carrera le ha obligado a residir fuera de Cataluña durante largos periodos, el futbolista nunca ha ocultado el cariño que siente por el municipio donde pasó su infancia. Alella continúa siendo para él un lugar asociado a la familia, a los recuerdos y a la tranquilidad que resulta difícil encontrar en ciudades mucho más grandes.

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Imagen de Alella. (Foto: Instagram)

Ese vínculo también ha despertado el interés de muchos aficionados que, aprovechando el protagonismo del jugador, han puesto la mirada sobre un municipio que lleva años consolidándose como uno de los destinos más atractivos del área metropolitana de Barcelona para quienes buscan naturaleza y enoturismo.

La tradición vinícola de la zona

Hablar de Alella es hacerlo, inevitablemente, de vino. El municipio forma parte de la histórica Denominación de Origen Alella, una de las más antiguas y singulares de Cataluña, cuya producción está estrechamente ligada a un paisaje de pequeñas parcelas de viñedo que se extienden entre suaves colinas con el Mediterráneo como telón de fondo.

Durante las últimas décadas, las bodegas de la zona han impulsado el turismo enológico mediante visitas guiadas, catas y actividades que permiten conocer de cerca el proceso de elaboración de sus vinos. Esta combinación de tradición agrícola y oferta turística ha convertido a Alella en un destino habitual para quienes desean disfrutar de una jornada diferente a escasos minutos de Barcelona.

Los caminos que atraviesan las viñas ofrecen algunas de las panorámicas más características del municipio. Desde muchos de ellos es posible contemplar simultáneamente el relieve de la costa catalana y el mar, una imagen que resume buena parte del atractivo paisajístico de esta localidad del Maresme.

Mar y montaña

Además de su patrimonio vitivinícola, Alella cuenta con un entorno natural privilegiado gracias a su proximidad al Parc de la Serralada Litoral.

Este espacio protegido alberga una extensa red de senderos que recorren bosques mediterráneos, zonas de pinar y antiguos caminos rurales utilizados durante siglos para comunicar los pueblos de la comarca. Las rutas permiten realizar paseos de diferentes niveles de dificultad y ofrecen numerosos miradores desde los que contemplar el contraste entre las montañas del litoral y el Mediterráneo.

La riqueza paisajística convierte la zona en un destino muy apreciado por senderistas, ciclistas y aficionados a las actividades al aire libre, especialmente durante la primavera y el otoño, cuando las temperaturas son más suaves.

Precisamente esa combinación entre naturaleza y cercanía urbana es uno de los aspectos que mejor definen el municipio. En apenas media hora es posible pasar del centro de Barcelona a un entorno dominado por viñedos, caminos rurales y silencio.

La importante historia del municipio

Más allá del paisaje, Alella conserva un importante patrimonio arquitectónico que ayuda a comprender la evolución histórica de la localidad.

Uno de sus edificios más representativos es la Iglesia de Sant Feliu de Alella, construida sobre un antiguo templo románico y ampliada en diferentes etapas posteriores. Su presencia domina el núcleo urbano y constituye uno de los principales referentes monumentales del municipio.

Junto a ella aparecen numerosas masías tradicionales, antiguas casas señoriales y edificaciones vinculadas históricamente a la producción agrícola y vinícola. Muchas de estas construcciones siguen formando parte del paisaje cotidiano de Alella y reflejan la importancia que la actividad agrícola ha tenido durante siglos en la economía local.

Mientras continúa acumulando éxitos con La Roja, el internacional mantiene ese vínculo con un municipio que resume buena parte de la esencia mediterránea de Cataluña. Viñedos centenarios, antiguas masías, senderos entre bosques y vistas al mar conforman un paisaje que ha permanecido prácticamente inalterable con el paso del tiempo y que sigue ofreciendo el entorno perfecto para desconectar del ritmo acelerado de la alta competición.