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¿Paris Hilton, próxima presidenta de EEUU? La heredera desvela qué le dicen en Washington y saca a Trump a relucir

  • Marta Menéndez
  • Jefa de Corazón y Crónica Social en COOL. Periodista especializada en celebrities, televisión, moda y realeza, con experiencia en medios como Cadena SER, El Independiente y Diez Minutos. Actualmente cuento las historias detrás de los grandes nombres de la crónica social, con especial foco en actualidad, casas reales y televisión.

Paris Hilton ha vuelto a sorprender al hablar de su futuro y, esta vez, la política se ha colado en sus planes. La heredera del imperio hotelero ha reconocido que cada vez son más las personas que le piden que se presente a las elecciones de Estados Unidos. Una posibilidad que ella misma se toma con cierta ironía, pero que ya no resulta tan disparatada como habría parecido hace unos años. La que fuera estrella de realities y símbolo de la vida de excesos de Hollywood ha conseguido convertir su fama en una poderosa plataforma para defender diferentes causas sociales y llevar sus reivindicaciones hasta Washington.

En una entrevista con The Times, Paris Hilton ha explicado que cuando viaja a la capital estadounidense, hay personas que le preguntan directamente si algún día dará el salto a la política. «La gente quiere que me presente a las elecciones de EE. UU.», ha contado. Aunque no ha anunciado ninguna candidatura ni ha confirmado que tenga intención de competir por la Casa Blanca, sí ha dejado claro que se siente cómoda en un terreno que durante mucho tiempo parecía completamente alejado de su personaje público. Su activismo se ha centrado especialmente en la protección de menores y en la regulación de los centros residenciales para jóvenes.

Buena parte de este cambio está relacionado con su propia experiencia durante la adolescencia. Hilton ha contado públicamente que, cuando tenía 16 años, fue enviada por sus padres al Provo Canyon School, un internado de Utah en el que asegura haber sufrido abusos físicos y psicológicos. Durante años mantuvo en silencio lo ocurrido y creó una imagen pública de «rubia tonta» y superficial que, según ha explicado, le sirvió para esconder el trauma. Ahora ha convertido aquella experiencia en el motor de una parte importante de su activismo.

Paris Hilton ha llevado sus reivindicaciones hasta el Congreso estadounidense y ha trabajado para impulsar leyes relacionadas con la protección de los niños. También ha defendido medidas contra la difusión de imágenes íntimas sin consentimiento y contra los contenidos sexuales falsos creados mediante inteligencia artificial. Según ha contado, involucrarse en estas causas le ha permitido dejar atrás parte de las pesadillas que arrastraba desde su adolescencia. «Ha sido el trabajo más significativo de mi vida», ha asegurado al hablar de esta faceta.

Su relación con la política estadounidense también tiene un capítulo relacionado con Donald Trump. Paris Hilton es conocida por su histórica cercanía con el entorno del actual presidente de Estados Unidos y llegó a decir en 2016 que había votado por él. La empresaria explicó entonces que conocía a Trump desde que era pequeña y que mantenía una relación de amistad con su hija Ivanka. Sin embargo, años después matizó aquella afirmación en sus memorias y aseguró que en realidad había fingido haber votado por el republicano cuando le preguntaron públicamente por su elección. Por eso, aunque su vínculo con Trump está documentado, sus declaraciones posteriores obligan a diferenciar aquella posición de una supuesta adhesión política actual.

La posibilidad de que Paris Hilton termine presentándose a unas elecciones sigue siendo, por ahora, una incógnita. Ella misma ha rebajado las expectativas y ha explicado que no considera necesario ocupar un cargo público para conseguir cambios. Su estrategia pasa por utilizar su enorme altavoz mediático para presionar a los legisladores y defender las causas que considera importantes. Una fórmula que le ha permitido pasar de ser uno de los rostros más reconocibles de la televisión de los 2000 a convertirse en una activista con presencia habitual en Washington.

Así, la Paris Hilton que hoy habla de política poco tiene que ver con aquella joven que convirtió sus fiestas y su vida privada en un espectáculo televisivo. La heredera ha construido un imperio empresarial, ha formado una familia y ha encontrado en el activismo una nueva manera de utilizar su fama. Ahora, mientras algunos ya imaginan su nombre en una papeleta presidencial, ella continúa dejando abierta la puerta a un futuro político que, de momento, parece más una posibilidad lejana que un plan anunciado.