Lydia Bosch vuelve al teatro tras su accidente y su hijo se derrumba: «Con las piernas reventadas… te lo comiste»
Lydia Bosch ha regresado a los escenarios tras 37 años con 'Fedra en los infiernos'
La reaparición de la actriz llega tras el accidente que sufrió recientemente
Su hijo Juan Martín, presente en el estreno, se emocionó hasta las lágrimas

Lydia Bosch está viviendo uno de esos momentos que quedan para siempre en la memoria de una familia. La actriz ha regresado a los escenarios después de 37 años y lo ha hecho por todo lo alto, con su participación en Fedra en los infiernos, la obra que representa estos días en el Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida. Una vuelta a las tablas especialmente emocionante que ha estado marcada, además, por un accidente durante los ensayos y por una espectacular ovación del público tras su estreno. Entre quienes vivieron la noche con más emoción estaba su hijo Juan Martín, que no pudo contener las lágrimas y quiso dedicarle a su madre una carta cargada de admiración.
El creador de contenido, conocido en redes sociales como Papri, no quiso perderse el debut de Lydia en el Teatro Romano de Mérida. Desde allí fue testigo de los más de cinco minutos de aplausos que el público dedicó a la actriz al terminar la función. Una ovación que emocionó profundamente a Juan y que le llevó a compartir un vídeo del momento junto a unas palabras especialmente personales dirigidas a su madre. «Más de cinco minutos de ovación. Cinco minutos sin parar de aplaudir, con todo un teatro rendido a tus pies. 37 años después y nada ha cambiado, mamá», escribió.
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Pero el mensaje de Juan no se quedó únicamente en la emoción de ver a su madre triunfar sobre el escenario. El joven quiso poner en valor todo el esfuerzo que hay detrás de esta vuelta al teatro y, especialmente, las dificultades que Lydia ha tenido que superar durante los últimos días. «No puedo sentirme más orgulloso de ti, MAMÁ. Con las piernas reventadas y unas cositas que solo tú y yo sabemos, te subiste a ese escenario, dejaste todo fuera y, una vez más, te lo comiste», aseguró.
Con estas palabras, Juan hacía referencia al percance que Lydia sufrió durante los ensayos de la obra. La actriz tuvo que acudir al hospital después de sufrir una fuerte caída que terminó provocándole una tendinitis rotuliana. El accidente se produjo durante una de las escenas, cuando un elemento incorporado al vestuario, concretamente un velo, dificultó sus movimientos y provocó que tropezara mientras corría. La intérprete explicó que llegó a caer en dos ocasiones y que se llevó un fuerte golpe en las rodillas.

Lejos de permitir que aquel contratiempo frenara sus planes, Lydia Bosch continuó adelante con el estreno. La actriz incluso compartió el momento con sentido del humor en redes sociales, comparando las dificultades de los ensayos con una película de acción. Finalmente, el equipo introdujo los cambios necesarios en el vestuario para evitar que volviera a ocurrir y Lydia pudo enfrentarse a uno de los retos profesionales más importantes de los últimos años.
Para Juan, verla sobre el escenario después de todo lo ocurrido fue todavía más especial. «Sentí admiración, orgullo y una satisfacción difícil de explicar», confesó en su mensaje. Sin embargo, hubo otro momento que terminó de emocionarle. Una vez finalizada la función, varias personas se acercaron a él para felicitarle simplemente por ser hijo de Lydia Bosch. Fue entonces cuando comprendió todavía más la dimensión que tiene su madre para el público. «No fui consciente del impacto real que tienes en la gente hasta que terminó la obra y empezaron a acercarse cientos de personas a felicitarme por el simple hecho de ser tu hijo», explicó. Algunos espectadores llegaron incluso a decirle: «Enhorabuena, chaval. Tu madre es y será siempre la grandísima Lydia Bosch». Unas palabras que, lejos de resultar anecdóticas para Juan, le hicieron sentirse especialmente afortunado.
Porque detrás de la actriz reconocida durante décadas por el público hay, para él, algo mucho más importante. «Para todos ellos eres Lydia Bosch, una actriz enorme. Pero para mí, por encima de todo, eres mi madre», escribió. Y cerró su declaración de amor con una frase que resume perfectamente el sentimiento que le produjo aquella noche: «No podría estar más orgulloso de ser tu hijo. T’estimo molt».
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El mensaje de Juan también encontró respuesta en su familia. Andrea Molina, hermana mayor de Juan y una de las hijas de Lydia, compartió la emoción de aquella noche y reconoció que todos terminaron llorando durante la ovación. «Qué noche más increíble, qué llorera nos pegamos con esa ovación y cuánto orgullo y suerte tenemos de tenerla de mami», escribió. Andrea también quiso dedicarle unas palabras directamente a su madre a través de sus redes sociales. «Cuando pensaba que no podía admirarla más, ella va y hace Fedra en los infiernos. La palabra orgullo se queda corta», aseguró, dejando claro que el regreso de Lydia al teatro está siendo un acontecimiento no solo profesional, sino también familiar.
Ana Martín, melliza de Juan, tampoco quiso quedarse al margen. La hija de Lydia Bosch expresó igualmente su enorme admiración después de asistir a la función y aseguró que no existe una admiración mayor para ella que la que siente por su madre. Tres hijos unidos por el mismo sentimiento y que han convertido el regreso de Lydia Bosch a los escenarios en un motivo de celebración familiar.
A sus 62 años, Lydia Bosch afronta así una nueva etapa profesional con la ilusión de quien vuelve a un lugar que llevaba décadas esperando. Fedra en los infiernos permanecerá en Mérida hasta el 16 de agosto y posteriormente continuará su recorrido con una gira. Un regreso que ha llegado acompañado de esfuerzo, algún que otro susto y, finalmente, una ovación que confirmó que el cariño del público por Lydia Bosch sigue intacto. Para sus hijos, sin embargo, aquella noche significó algo todavía más grande: comprobar, desde la primera fila, cómo su madre volvía a demostrar por qué lleva décadas siendo una de las actrices más queridas de nuestro país.