ENTREVISTA EXCLUSIVA

Lola, hermana de Blanca Fernández Ochoa, recuerda cómo vivió la muerte de la esquiadora hace siete años: «Me escondí como una tortuga»

Blanca Fernández Ochoa
Blanca Fernández Ochoa. (Foto: EP)
Marta Huertas

Hablar de la historia del deporte español es hablar, inevitablemente, de Blanca Fernández Ochoa. Siendo esquiadora de élite, pionera del deporte femenino de nuestro país y la primera mujer española en conseguir una medalla en unos Juegos Olímpicos de Invierno, dejó a sus espaldas una trayectoria difícil de igualar. Sin embargo, su historia tuvo un desenlace que terminó conmocionando a todo un país. En agosto de 2019, Blanca desapareció y, tras varios días de búsqueda, el 4 de septiembre de ese mismo año, su cuerpo fue hallado sin vida en el pico de La Peñota, cerca del municipio madrileño de Cercedilla. La investigación concluyó que la medallista se había quitado la vida, dejando un profundo vacío entre todos aquellos que la admiraban y la querían.

Este 2026 se cumplen siete años de aquella trágica pérdida, pero el recuerdo y el legado de Blanca Fernández Ochoa continúan muy presentes. Su memoria permanece viva gracias a su familia, quien ha trabajado sin descanso para transformar el dolor de su ausencia en una forma de ayudar a los demás. Desde COOL, hemos hablado con Lola Fernández Ochoa, una de sus hermanas (y la que más parecido guarda con ella), la cual no ha dudado en recordar a la mujer que había detrás de la deportista de élite, así como también ha confesado cómo ha aprendido a vivir con su ausencia con el paso del tiempo.

«Blanca, como hermana, era un diez. Siempre estaba predispuesta. Yo tengo una hija con discapacidad y estaba pendiente de ella continuamente. […] Luego era muy divertida. Parece mentira que haya muerto por un suicidio, porque era una persona muy alegre. […] Pero sobre todo era una persona completamente entregada a los demás. Tenía una sensibilidad brutal. […] Se podía hablar de todo con ella. No juzgaba nunca. Siempre le decíamos que era la defensora de las causas perdidas. Ayudaba a todo el mundo», comenzaba a decir.

Entre todas estas características, Lola destaca que sus seguidores nunca llegaron a conocer su sensibilidad, porque al final considera que ella siempre se sentía obligada a dar una imagen de fortaleza. «Tener sensibilidad a día de hoy parece que no encaja con la sociedad actual. Y más si eres un deportista. Tal vez por eso no la mostraba a la ligera», añadía.

Blanca Fernández Ochoa, Lola Fernández Ochoa
Lola y Blanca Fernández Ochoa. (Foto: RRSS)

El duelo por la pérdida de un ser querido atraviesa muchas fases, y la hermana de la esquiadora asegura haber pasado prácticamente por todas ellas. «Cuando se nos fue, los primeros meses no podía parar de llorar. Mi hermana vivía conmigo en mi casa porque estaba mal y, cuando murió, tenía que subir a su habitación constantemente. Estaba todo como ella lo dejó. Hasta olía su almohada. Pero bueno, fue poco a poco. Dicen que el tiempo todo lo cura, pero yo te diría que no es que lo cure, sino que aprendes a vivir con ello», comentaba. Al principio, cuando pensaba en Blanca, Lola confiesa a COOL que se ponía «triste y mustia», pero que, con el paso del tiempo, se ha relajado y ha conseguido recordarla con momentos divertidos.

Al hablar sobre cómo fue su reacción al enterarse del motivo de la muerte de Blanca, Lola ha sido muy franca: «Me escondí como una tortuga. No quería que nadie me preguntase y que nadie supiera que había decidido quitarse la vida. Me daba miedo lo que se pensara de ella y de su familia. Pensé que todo el mundo diría que estaba sola. Tuve vergüenza, pero ahora tengo vergüenza de haber tenido vergüenza», expresaba. Señalaba que, después de haber ido a varios congresos de psicología y de declararse a día de hoy toda una defensora de la salud mental, se había dado cuenta de que es una enfermedad con la que los familiares no pueden combatir.

Blanca Fernández Ochoa, Lola Fernández Ochoa
Lola Fernández Ochoa. (Foto: Europa Press)

A pesar de la tragedia, Lola no tiene duda de que el hecho de que la muerte de su hermana fuera tan mediática ha ayudado a que la salud mental deje de ser un tema tan tabú. «Blanca fue el pistoletazo para hablar de este tipo de temas. Sobre todo en deportes. Enseguida salieron Iniesta, Morata, Ricky Rubio… […] En el deporte, una vez que se retiran, piensan que son juguetes rotos porque dejan de tener ese personaje que llevan tanto tiempo interpretando. Y es cuando se cae en un agujero tremendo», manifiesta, haciendo hincapié en que fueron muchos los deportistas que se pusieron en contacto con ella después de lo ocurrido.

Teniendo en cuenta esta premisa, nació la Fundación Blanca Fernández Ochoa, la cual se centra en cuidar el bienestar emocional de los atletas de élite. De hecho, la propia Lola ha comentado a COOL que, entre una de sus muchas funciones, intentan concienciar a los deportistas de que tienen que prepararse para la retirada porque es muy complicada. «Hace poco hubo un deportista de élite que me dijo que me debía la vida. Y yo le dije que le diera las gracias a Blanca. Porque al final esto es por ella. Siempre pienso en ella cuando ayudo a sus compañeros de profesión. […] Si ella hubiera tenido esta oportunidad… nada habría sido igual», confesaba.

Si tuviera la oportunidad de retroceder en el tiempo, Lola tiene claro que hubiera actuado de una manera muy distinta y que, aunque su hermana Blanca le pedía a gritos que no contara su enfermedad, ella no hubiera dudado en pedir ayuda. «Da igual que tenga vergüenza, da igual que te digan que no lo hagas, da igual. Te dejará de hablar una temporada, pero luego te lo agradecerá en el alma… Pero bueno, no sé si por cobarde o por ignorante, yo no lo hice», concluía.