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La inesperada confesión de Antonio Banderas ante el Papa León XIV: «He sido víctima del hechizo de Dios»

El pasado 7 de junio tuvo un encuentro organizado por la Archidiócesis de Madrid en el Movistar Arena con motivo de la visita del Papa León a España

Entre los asistentes se encontraba Antonio Banderas, que emocionó a todos los presentes con un discurso sobre la fe

El Movistar Arena de Madrid guardó silencio durante unos segundos. Frente al Papa León XIV, Antonio Banderas no habló como actor, productor o director de teatro. Habló como aquel niño que creció entre incienso, saetas y procesiones en las calles de Málaga y que, según confesó, lleva toda la vida intentando responder a una misma pregunta: «¿Dios?».

La escena tuvo lugar el pasado 7 de junio durante el encuentro organizado por la Archidiócesis de Madrid con representantes del mundo de la cultura, la empresa, el deporte y la sociedad civil. Sin embargo, entre todas las intervenciones de la jornada, fue la del actor malagueño la que logró transformar un acto institucional en un relato profundamente íntimo sobre la fe, el arte y la búsqueda de sentido.

Antonio Banderas y el Papa León. (Foto: Europa Press)

La pregunta que nació en la Málaga de su infancia

Desde el inicio, Banderas quiso alejarse del protocolo para dirigirse al Pontífice desde la experiencia personal. «Hay encuentros que no se miden por el tiempo que duran, sino por lo que significan», afirmó, agradeciendo una visita que definió como un gesto de cercanía y diálogo.

A partir de ahí, trasladó al auditorio a la Málaga de los años sesenta. Evocó la emoción de su madre al contemplar a la Virgen de la Esperanza, el sonido de las saetas rompiendo el silencio de la noche y las calles inundadas de devoción durante la Semana Santa. Fueron, explicó, las primeras imágenes que despertaron en él una inquietud espiritual que con el tiempo encontró en el arte una forma de expresión y de búsqueda.

El arte como puente hacia lo trascendente

Si hubo una idea que vertebró toda su intervención, fue la defensa del arte como una herramienta capaz de conectar al ser humano con aquello que trasciende lo cotidiano. «El arte no es solamente belleza: es pregunta, reflexión, denuncia, conciencia y también esperanza», aseguró ante un auditorio que siguió sus palabras en absoluto silencio.

Para Banderas, la creación artística tiene la capacidad de enfrentarnos a nuestras contradicciones, de iluminar zonas oscuras de la condición humana y de convertirse en un antídoto frente a la violencia, la indiferencia y la superficialidad. Por eso reivindicó el papel del artista como alguien llamado no solo a entretener, sino también a provocar reflexión y conciencia crítica.

En uno de los momentos más comentados de su discurso, alertó además sobre el riesgo de deshumanización en una sociedad cada vez más dominada por la velocidad y la tecnología. Sin rechazar el progreso, defendió la necesidad de preservar aquello que nos hace únicos: la sensibilidad, la emoción y la capacidad de crear.

Antonio Banderas y el Papa León. (Foto: Europa Press)

De San Agustín al «hechizo de Dios»

El cierre llegó con una referencia a San Agustín que resumió el mensaje de toda su intervención: «Sed vosotros mejores y los tiempos serán mejores. Vosotros sois el tiempo». Poco después, vinculó esa reflexión con uno de sus proyectos teatrales más recientes, el musical Godspell, cuyo título puede traducirse como «el hechizo de Dios». Con una sonrisa, confesó haber sido «humildemente víctima de ese hechizo», una frase que arrancó la complicidad del público y puso el broche final a una intervención cargada de simbolismo.

La ovación que siguió confirmó que Banderas había conseguido algo poco habitual: convertir un discurso institucional en una reflexión personal sobre la fe, la creación artística y la necesidad de seguir buscando respuestas en un mundo cada vez más acelerado.