Georgina Rodríguez cuenta cómo empezó de cero: «Mi madre me dejó 100 euros para salir de mi pueblo»
En estos momentos, Georgina Rodríguez es una de las empresarias más importantes del país
Aunque saltó a la fama gracias a Cristiano Ronaldo, ha emprendido muchas aventuras en solitario
Georgina tiene su propio documental en Netflix y está siendo todo un éxito
La pareja de Cristiano Ronaldo ha recordado cómo fueron sus primeros pasos antes de alcanzar la fama internacional. Georgina Rodríguez ha hablado de su pasado humilde, de sus primeros trabajos y de los sacrificios que marcaron su camino hasta convertirse en una de las figuras más conocidas del mundo de las redes sociales.
La vida de Georgina está asociada hoy a las grandes firmas de moda, las joyas, los viajes en avión privado y las apariciones en las alfombras rojas más exclusivas. Sin embargo, detrás de esa imagen de lujo hay una historia muy diferente, marcada por sus comienzos lejos de los focos y por una etapa en la que tuvo que trabajar para ganarse la vida.
Durante una entrevista que dio para promocionar su reality, Soy Georgina, la empresaria se sinceró sobre una etapa de su vida que, pese al tiempo transcurrido y al cambio radical de sus circunstancias, sigue recordando con especial cariño.
«Mi madre me dejó 100 euros para salir de mi pueblo», declaró en El País. Una cantidad modesta que representó el comienzo de una nueva etapa: la posibilidad de conseguir un empleo, pagar un alquiler y empezar a construir una vida independiente.
Los primeros pasos de Georgina
La historia de Georgina Rodríguez comenzó en Jaca, una localidad española alejada del universo de exclusividad en el que se mueve actualmente. Allí transcurrió una parte importante de su juventud, hasta que con 18 años se encontró ante la necesidad de buscar un futuro que no podía desarrollar como deseaba en su entorno más cercano.
Su primera oportunidad laboral llegó en un hotel de Graus, donde trabajó como camarera. Aquel empleo le permitió comenzar a recibir un sueldo y afrontar sus propios gastos. No era una vida rodeada de comodidades, pero sí el primer paso hacia la independencia que buscaba.
«Mi madre me dejó 100 euros para salir de mi pueblo y así fue como empecé a tener un sueldo, pagar un alquiler y llevar una vida independiente», explicó durante la entrevista que hemos mencionado anteriormente.
En el hotel servía menús de diez euros, una realidad muy alejada de las experiencias gastronómicas y los establecimientos que ahora forman parte de su día a día.
Moda, lujo y mucha exclusividad
Antes de alcanzar la fama, Georgina Rodríguez trabajó en tiendas de moda como Massimo Dutti y Gucci, en Madrid. Fue durante aquellos años cuando comenzó a familiarizarse con un sector que terminaría ocupando un lugar central en su vida pública.

Según relató a El País, cuando todavía no podía permitirse determinados artículos, observaba los escaparates de las tiendas de alta gama con admiración, como si estuviera contemplando piezas expuestas en un museo. Aquellas imágenes forman parte de sus recuerdos de una época en la que sus posibilidades económicas eran muy distintas de las actuales.
No obstante, la modelo ha querido matizar que su interés por la moda no debe confundirse con una fascinación exclusiva por el lujo. «Es la moda lo que me interesa, no el lujo, porque lo del lujo es muy relativo», ha comentado al respecto.
La distinción resulta importante en su discurso. Georgina ha construido buena parte de su imagen pública alrededor de la moda, las prendas de diseñadores internacionales y los complementos de alta gama, pero sostiene que su interés por ese mundo no depende únicamente del precio de los artículos que utiliza.
Para que todo el mundo pueda entenderla, ha recurrido a un ejemplo que contrasta con la sofisticación que suele acompañarla. «Para mí, lujo también es irme al campo con una sábana a comerme un bocadillo de chorizo», aseguró durante su reality de Netflix.
Georgina Rodríguez, una madre entregada
Durante la misma entrevista, la modelo también abordó una cuestión relacionada con su familia. En las redes sociales han circulado comentarios que señalan a Alana como su única hija, una interpretación que Georgina quiso rechazar expresamente.
«Ni Cristiano ni yo consideramos que sea mi única hija. Mis hijos son los cuatro y los cuatro me llaman mamá», afirmó. Con estas palabras, dejó clara su postura respecto a los hijos que comparte con Cristiano Ronaldo y a la manera en que entiende su papel dentro de la familia.
Sigue trabajando y esforzándose
Pese a la fortuna que ha construido, Georgina Rodríguez cree que el dinero no es garantía de nada. En su opinión, el futuro puede cambiar de manera inesperada, incluso para quienes cuentan con grandes recursos. «Uno nunca puede saber porque igual mañana me da por montar un negocio y me va mal. La vida es muy larga», ha comentado al respecto.
Como vemos, su testimonio permite acercarse a la mujer que existía antes de la fama y comprender cómo recuerda aquella etapa desde su situación actual. Los 100 euros que le dio su madre representan el inicio de una independencia que tuvo que construir paso a paso, sin las certezas económicas que hoy rodean su vida.
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