Exclusiva

Entramos en el restaurante de Cascais donde Cristiano y Georgina celebraron su preboda: «Estuvieron aquí con 14 personas»

COOL ha podido saber que la pareja acude con bastante frecuencia al establecimiento junto a sus hijos

Este medio ha tomado fotografías exclusivas del restaurante de confianza de los recién casados

Goergina y Cristiano en su boda; Furnas do Gincho. (Fotos: COOL/ Redes Sociales)
Goergina y Cristiano en su boda; Furnas do Gincho. (Fotos: COOL/ Redes Sociales)
Lourdes Crespo

Hay lugares a los que se va a comer y lugares a los que se vuelve. Furnas do Guincho pertenece a la segunda categoría. Construido literalmente frente al Atlántico, sobre las rocas de la costa del Guincho, este restaurante portugués combina una cocina de producto con uno de esos escenarios que hacen innecesario cualquier ejercicio de decoración: el océano como telón de fondo, el sonido del agua y una sucesión de terrazas que miran al horizonte. Es, además, uno de los restaurantes de referencia de Cristiano Ronaldo y Georgina Rodríguez cuando están en Cascais.

COOL ha podido saber en exclusiva que la pareja acude con bastante frecuencia al establecimiento junto a sus hijos. Su última visita tuvo lugar pocos días antes de su boda, celebrada el pasado 11 de agosto en la intimidad de su casa de Cascais. Y no estuvieron solos, sino acompañados por un grupo de 14 personas, según ha podido conocer este medio de primera mano.

La entrada de Furnas do Gincho. (Fotos: COOL)
La entrada de Furnas do Gincho. (Fotos: COOL)

El restaurante se encuentra en la Estrada do Guincho, en Cascais, una de las zonas costeras más espectaculares de la localidad. El propio establecimiento se define por su ubicación privilegiada sobre el Atlántico y por una propuesta centrada en pescado y marisco. Guía Repsol destaca, precisamente, que su terraza ocupa las rocas de la costa del Guincho, a escasos metros del mar.

Desde la residencia de la pareja en Cascais, el trayecto es de apenas unos minutos. Una distancia lo suficientemente corta para convertir Furnas do Guincho en uno de esos restaurantes que pueden formar parte de una rutina privada sin necesidad de organizar una gran expedición. Eso sí, y tal y como ha podido conocer este medio, antes de que la pareja acuda, suelen ir tres guardaespaldas de los recién casados para comprobar su seguridad y que también haya mesas disponibles.

El comedor donde estuvieron con 14 personas antes de casarse

La arquitectura del restaurante juega a favor de esa discreción. Furnas do Guincho cuenta con diferentes espacios interiores y varias zonas de terraza, de manera que no existe una única mesa privilegiada, sino distintos rincones desde los que contemplar el océano.

Cristiano y Georgina no tienen siempre el mismo sitio, según deslizan a COOL desde el Furnas do Gincho. En ocasiones optan por la zona más alejada de la terraza, pero también utilizan dos espacios considerados especialmente reservados dentro del restaurante. Uno de ellos es el comedor que aparece en las imágenes de esta exclusiva y en el que la pareja estuvo con su grupo de 14 personas en los días previos a su boda.

La escena tiene algo de película portuguesa de verano: manteles blancos, copas de vino, lámparas cálidas y el Atlántico extendiéndose detrás de los comensales. Cuando cae la tarde, el restaurante adquiere otra personalidad. Las luces doradas de las lámparas contrastan con el azul del océano y con las rocas volcánicas de la costa, creando ese tipo de escenario que explica por sí solo por qué una pareja acostumbrada a los restaurantes más exclusivos del mundo ha convertido este lugar en uno de sus habituales.

A la izquierda, el comedor donde el matrimonio reunió a 14 personas antes de su boda; a la derecha, la terraza del restaurante. (Fotos: COOL)
A la izquierda, el comedor donde el matrimonio reunió a 14 personas antes de su boda; a la derecha, la terraza del restaurante. (Fotos: COOL)

Primero, el producto; después, todo lo demás

Aquí no hay demasiada necesidad de artificio. La cocina gira alrededor del pescado y el marisco, con una carta en la que conviven mariscos vivos, pescados al horno o a la sal, arroces, cataplanas y especialidades portuguesas.

En la carta que ha podido consultar COOL aparecen, entre otras opciones, crepes de langosta por 28,50 euros, carpaccio de pulpo por 21,50, santola rellena por 25 y gambas al ajillo por 22 euros. La carta también ofrece ostras a 3,50 euros la unidad y diferentes mariscos al kilo, desde las gambas al natural, a 67 euros, hasta los carabineros del Algarve, a 170 euros el kilo.

Pero hay un plato que tiene especial protagonismo en las visitas de Georgina. Según ha podido saber COOL, es ella quien suele decidir qué se come cuando acuden en familia y una de sus elecciones recurrentes es el arroz de marisco. En la carta actual, la ración para dos personas figura a 82 euros. A su lado, otro de sus clásicos: las gambas al ajillo, que aparecen en la sección de entradas por 22 euros.

Los precios del arroz de marisco y las gambas al ajillo, los platos favoritos de Georgina en el Furnas do Gincho. (Fotos: COOL)
Los precios del arroz de marisco y las gambas al ajillo, los platos favoritos de Georgina en el Furnas do Gincho. (Fotos: COOL)

No parece una elección casual. El arroz de marisco es una de las especialidades que el propio restaurante coloca entre sus platos destacados, junto a la paella de marisco, la caldeirada a la Furnas y la cataplana de pulpo con batata dulce. 

La discreción como parte del menú

La presencia de una de las parejas más famosas del mundo podría alterar por completo la atmósfera de un restaurante. En Furnas do Guincho, sin embargo, la privacidad forma parte de la propia configuración del espacio.

Cuando Cristiano y Georgina acuden, su equipo de seguridad supervisa previamente que todo esté preparado para que puedan disfrutar de la comida con tranquilidad, según apuntan a COOL. Una vez dentro, la pareja puede desenvolverse con una normalidad muy alejada del ruido que acompaña habitualmente a sus apariciones públicas.

Es, en cierto modo, la paradoja del lugar: un restaurante completamente expuesto al mar, pero capaz de ofrecer una sensación de intimidad. La terraza está abierta al horizonte, pero sus diferentes niveles y espacios permiten mantener cierta distancia del resto de comensales. Y quizá ahí esté parte del secreto.

El lujo de no parecerlo

Furnas do Guincho no necesita parecer un restaurante de celebrities. No hay una estética de club privado ni una puesta en escena diseñada para impresionar a quien llega en coche de alta gama. El lujo está en otra parte: en sentarse frente al Atlántico, elegir el pescado del día, pedir un arroz para compartir y dejar que la tarde se alargue mientras el cielo cambia de color.

Las imágenes tomadas por COOL muestran precisamente ese contraste: durante el día, una terraza luminosa abierta al océano; al atardecer, las lámparas encendidas sobre las mesas y el restaurante convertido en una especie de mirador privado sobre la costa.

El propio Visit Cascais sitúa Furnas do Guincho al comienzo de la Estrada do Guincho y lo presenta como uno de los restaurantes de referencia de pescado y marisco de la zona. La carta, además, permite entender por qué el lugar encaja tan bien con el gusto gastronómico de la familia Ronaldo-Rodríguez: producto fresco, cocina portuguesa, marisco abundante y platos concebidos para compartir.

Una mesa con vistas al Atlántico

Los productos del Furnas do Gincho. (Fotos: COOL)
Los productos del Furnas do Gincho. (Fotos: COOL)

Hay algo casi cinematográfico en imaginar a Cristiano Ronaldo, Georgina y sus hijos sentados frente a ese paisaje. No en una sala hermética ni en un restaurante de moda en el centro de una capital europea, sino en el extremo occidental de Cascais, con el Atlántico delante y las rocas del Guincho debajo.

Pocos días después de aquella comida multitudinaria, la pareja se casaba en la intimidad de su casa de Cascais. Según las informaciones publicadas tras la ceremonia, Cristiano y Georgina celebraron su boda el 11 de agosto rodeados de sus hijos y optaron por una celebración privada en su domicilio. 

Quizá por eso las fotografías de aquella última visita adquieren ahora otra lectura. Antes de los votos, los vestidos, las alianzas y la ceremonia familiar, hubo una mesa, 14 comensales y un arroz de marisco frente al océano.

En Furnas do Guincho, el restaurante favorito de la pareja en Cascais, el Atlántico sigue haciendo de testigo. Y la mesa de Georgina, como casi todo lo que rodea a los Ronaldo, permanece discretamente fuera del escaparate.