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Carlos Alsina, sobre su infancia: «De niños siempre tuvimos perro. Luego, al venirme al campo los volví a tener»

Carlos Alsina es uno de los presentadores más famosos del mundo de la radio

El locutor de Onda Cero se ha sincerado y ha contado algunos detalles sobre su vida

"Somos cinco hermanos y nos llevamos un año cada uno", ha contado el periodista

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Carlos Alsina en su programa. (Foto: Onda Cero)

Carlos Alsina es una de esas voces que forman parte de la banda sonora de las mañanas de varias generaciones de oyentes. Durante décadas, el periodista ha construido una sólida trayectoria al frente de los micrófonos de Onda Cero, donde se ha convertido en uno de los referentes de la radio española. Sin embargo, el hombre que cada mañana analiza la actualidad con su particular estilo mantiene una vida personal mucho más discreta.

A sus 56 años, Alsina afronta una nueva etapa profesional. El próximo mes de septiembre reducirá su presencia en antena después de tantos años dedicados a la radio diaria. Una decisión que llega, según ha explicado él mismo, motivada en buena medida por el desgaste acumulado después de décadas ejerciendo una profesión especialmente exigente.

Su programa, Más de uno, seguirá contando con su voz, aunque el horario cambiará. A partir de septiembre, los oyentes podrán encontrarle desde las 10 de la mañana, en una fórmula que le permitirá rebajar el ritmo y disponer de algo más de tiempo para sí mismo.

Una familia numerosa

A pesar de la enorme popularidad que ha alcanzado delante del micrófono, Carlos Alsina siempre ha procurado mantener una frontera clara entre su faceta profesional y su intimidad. Son escasos los detalles que trascienden sobre su vida, aunque algunas entrevistas y declaraciones permiten conocer cómo fue su infancia.

El periodista creció en una familia numerosa. Era uno de los cinco hermanos y, según explicó en una entrevista concedida a El Mundo, entre ellos apenas había un año de diferencia. Aquella circunstancia convertía la casa familiar en un lugar especialmente bullicioso.

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Carlos Alsina en su programa. (Foto: Onda Cero)

«Somos cinco hermanos y nos llevamos un año cada uno. Imagina la banda», relataba Alsina al recordar aquellos años. En el hogar también estaban sus padres y su abuela, que vivía con la familia. El espacio, por tanto, debía organizarse para dar cabida a todos.

«En mi casa éramos muy de literas y de muebles cama», explicaba con humor. Una descripción que permite imaginar una infancia marcada por la convivencia, el movimiento constante y una familia en la que nunca faltaban compañía ni conversación.

El micrófono siempre ha estado presente

Mucho antes de convertirse en una de las voces más reconocibles de la radio española, Carlos Alsina ya había descubierto que hablar delante de un micrófono era algo que se le daba especialmente bien.

El periodista ha contado que desde pequeño sentía cierta inclinación hacia las imitaciones y que incluso llegó a grabarse. No era una afición pasajera: parece que tenía una habilidad natural para reproducir voces y maneras de hablar.

«Siendo muy enano ya estaba en la senda. Imitación también grababa y se me daba bastante bien. Sobre todo, las de los profesores», comenta al respecto.

Una vida lejos del foco

El contraste entre el Alsina que los oyentes conocen y el hombre que existe fuera de los estudios de radio es notable. Poco se sabe públicamente sobre sus relaciones sentimentales o sobre su día a día, ya que el periodista ha sido especialmente cuidadoso a la hora de proteger su intimidad.

Su vida está mucho más vinculada a la naturaleza de lo que podría sugerir su imagen asociada al centro de Madrid y a los estudios de radio. Durante una etapa residió en la capital, pero posteriormente optó por trasladarse a una vivienda situada en un entorno más rural, en las afueras de Madrid.

«De niños siempre tuvimos perro. Luego, al venirme al campo los volví a tener», ha comentado al respecto.

Bicicleta, viajes y naturaleza

Lejos de la intensidad de la actualidad diaria, el periodista también encuentra en sus aficiones una vía para desconectar. La bicicleta es una de sus actividades favoritas, una afición que encaja con su gusto por los espacios abiertos y la naturaleza.

También disfruta de viajar y conocer otros lugares y culturas. Son actividades que le permiten cambiar de registro después de pasar buena parte de su vida profesional pendiente de las noticias, las entrevistas y los acontecimientos políticos y sociales.

Su particular tradición navideña

Hay, además, una faceta menos conocida de Alsina que cada año vuelve a aparecer en las ondas. Se trata del tradicional cuento de Navidad de Onda Cero, que el periodista escribe y narra durante las fiestas.

Es una tradición que mantiene con especial ilusión y que le permite abandonar durante un momento el análisis político y la actualidad para adentrarse en un registro diferente. Una especie de pequeño paréntesis creativo que conserva, según ha demostrado en distintas ocasiones, con especial cariño.

La nueva temporada radiofónica supondrá, por tanto, un punto de inflexión en su trayectoria. Alsina seguirá vinculado a Más de uno, pero con un horario diferente y un ritmo algo más compatible con esa vida privada que durante años ha mantenido cuidadosamente protegida.

Y quizá sea precisamente en ese espacio alejado de los focos, entre naturaleza, bicicleta y sus siete perros, donde se encuentre el Carlos Alsina más desconocido. El niño que creció entre cuatro hermanos, literas y muebles cama y que ya entonces jugaba con las voces parece haber conservado intacta su pasión por contar historias, aunque ahora pueda hacerlo también con algo más de tiempo para disfrutar de las suyas.